Javier Duarte y la UV: la demencia es mala consejera

Juntas, la demencia y la tiranía acaban con cualquiera. Así anda Javier Duarte, denunciado penalmente por robarse los recursos de la Universidad Veracruzana, por retener dinero federal, por recortarle su presupuesto, por mentir y maniobrar, embestir y amedrentar. Se metió con la UV y ahí sí no.

Pasa a la historia como el primer gobernador llevado a los tribunales por la UV, destrozado mediáticamente, exhibido como un bandolero que lejos de allegarle los recursos para su operación, los oculta y engaña, rehuye su obligación legal, falsea cifras y amaga con aplicar medidas de apremio fiscal. ¿Acaso el embargo de la universidad?

Sólo un trastornado puede llegar a tanto, así atesore el poder que le da su maltrecho gobierno, infestado de rufianes y bribones, las ratas carcomiendo toda la nave, donde el día que no se desvía el dinero para obras, se oculta el pago a proveedores, se reprime hasta con descargas eléctricas a pensionados, se golpea brutalmente a estudiantes, se asedia a periodistas hasta verlos tendidos sin vida en una escena sangrienta —“Fuiste tú”—, se cogobierna con el crimen organizado, vía su policía criminal y corrupta, se desaparecen jóvenes y termina con dos denuncias penales encima por el descarado robo —sí, descarado robo— de los recursos de la Universidad Veracruzana.

Su historia es patética. Por retener los subsidios federal y estatal a la UV, enfrenta el descrédito y la condena de amplios sectores de Veracruz que advierten el grado de descomposición que vive Javier Duarte y su pandilla en el poder. Son malos pero el desenfreno por los millones que han saqueado de las arcas, los hace peores. Los llevó a incumplir con sus obligaciones de ley.

Cinco meses van desde que la rectora Sara Ladrón de Guevara reveló que el gobierno duartista retenía los recursos federales y estatales. Habló de 2 mil millones de pesos correspondiente a 2015. Lo expresó ante diputados federales y uno de ellos, Miguel Ángel Yunes Linares, lo detonó en medios de comunicación y deslizó la bola de nieve que comenzó a rodar por la ladera de la montaña hasta caer sobre la humanidad del gordobés.

Suponía la rectora que así habría de forzar al gobernador y se liberarían los recursos para la UV. Error de cálculo. Javier Duarte no sabe razonar. Gobierna con las tripas y a punta de ocurrencias, arrebatado y obcecado.

Le salió el gobernador con que en su gobierno ha aportado 10 mil 157.7 millones de pesos. Y que es subsidio, no obligación. Lo da en la medida de la capacidad del gobierno, si puede y cuando puede.

Obvia la ignorancia de Javier Duarte, ni lee los decretos que firma. El 319 sentencia que es obligatorio el subsidio, integrado por lo que proviene de la Federación como lo estatal. Ese año debió recibir 4 mi 583 millones 300 mil pesos. Duarte sólo entregó 2 mil 642 millones.

“Un día después, Sara Ladrón de Guevara lo exhibe de nuevo, lo refuta, le muestra la realidad —se escribió aquí, el 11 de septiembre de 2015—. Rinde su informe anual. Ahí revela la rectora las omisiones de Javier Duarte, los adeudos —porque es deuda— año con año.

“Al mes de agosto de 2013, la cantidad de 867.9 millones de pesos. A diciembre de 2013, otros 894.3 millones. A diciembre de 2014, mil 8 millones. A agosto de 2015, 2 mil 058.6 millones.

“Es la puntilla: de los 4 mil 828.8 millones de pesos no entregados a la UV, 3 mil 100.7 millones son ‘adeudos directos’ del gobierno de Javier Duarte”.

Llevó su caso al Senado. Fue escuchada en la Comisión de Educación y luego movió a 40 rectores de universidades del país, que en un pronunciamiento público instaron a Javier Duarte a cubrir los pagos pendientes con la UV.

Detalló cuánto había dejado de pagar el gobierno de Veracruz, año con año, refutando las cifras que exhibía Javier Duarte y la Secretaría de Finanzas y Planeación; año con año millones y más millones, desde los días en que Fidel Herrera Beltrán gobernaba y comenzó a robarle a la universidad.

Simuló entonces el gobernador que cedía. La engañó y se regodeó. Habló con ella, ofreció calendarizar pagos, extendió la mano en son de paz. Sumida en la trampa, Sara Ladrón de Guevara se imaginó en el podio de la victoria, vencedora y dándole viabilidad financiera a la UV.

Nada era real. Javier Duarte sólo ganaba tiempo, alargaba la agonía de la universidad, limitando su operación, postergando proyectos, frustrando la aspiración de estudiantes de alto promedio que deseaban obtener una beca y cursar estudios en el extranjero, liquidar pendientes con el sindicato de empleados, con proveedores.

Usó un truco. Anunció que había saldado un “déficit” del Instituto de Pensiones del Estado por 2 mil 65 millones de pesos. Era la cifra con la que habría de salir tablas, obligando a la UV a dejar de lado cualquier reclamo.

Quiso el gobernador acallar a la beligerante rectora y la engañó. Y fue más allá. Sara Ladrón llegó a expresar que el pleito no existía, que los medios de comunicación eran quienes la habían subido al ring. Sonriente, sobrada, planchada, se le vio en el informe de gobierno de Javier Duarte, colmada de elogios, grandísima y perversa la treta del gordobés. Y Sarita cayó. Y calló.

Meses después volvió de su sueño la rectora. Aterrizó cuando el ahogamiento financiero de la UV se volvió crítico, en la incertidumbre los catedráticos y el personal administrativo que desconocían si podrían cobrar sus últimas quincenas de 2015 y su aguinaldo.

Volvió a reclamar y volvió a recibir por respuesta que la UV le sale debiendo al gobierno de Veracruz, que los impuestos y cuotas al IPE no las cubre, que las pensiones de catedráticos son sumamente elevadas y las paga el gobierno estatal. Consecuentemente, que dejara de cobrar.

Tarde llega la vía legal. Javier Duarte rindió su informe, negoció la candidatura del PRI, entró a su último año de gobierno. Acusa ahora la UV “a quien corresponda”, o sea a Javier Duarte y pandilla que lo secunda, por la retención de 2 mil 76 millones, 828 mil 726.78 pesos, que datan del año 2013, aun cuando existen adeudos desde el gobierno de Fidel Herrera, algo así como mil 300 millones de pesos sólo en el gobierno fiel.

Bipolar o lo que sea, veleta que se mueve según sea el viento que le acomode, la rectora Sara Ladrón de Guevara se vuelve a subir al ring —seguro dirá que son los medios los que la trepan a pelear— y lo emplaza por la vía judicial, lo enfrenta a la sociedad y lo sume en el dilema del impacto que sufrirá el PRI tras su pretensión de ahorcar a la UV.

Seria, pues, la mega bronca que enfrenta Javier Duarte. Lleva meses evadiendo el pago a la Universidad Veracruzana, invocando que es la UV la que le debe al gobierno estatal y que no hay nada que reclamar.

Enfrenta ahora Javier Duarte dos denuncias penales y un juicio de amparo. Las denuncias se integran en la Procuraduría General de la República bajo el número AP/PGR/XAL-IV/012/2016/P.P. El juicio de amparo es contra la reducción de los recursos que corresponden al subsidio que aparecen en el presupuesto del gobierno duartista para este 2016.

La respuesta de Javier Duarte ha sido demencial. Amaga con aplicar procedimientos fiscales contra la UV, obligarla a pagar impuestos y aportaciones de las que por ley está exenta.

Al conflicto legal se suma el impacto político. Miguel Ángel Yunes Linares, cuasi candidato de la alianza PAN-PRD, quien exhortó a defender a la UV acusa: “Tenemos que exigir que sean devueltos de inmediato esos recursos a la UV, ya que de lo contrario ponemos en riesgo la educación superior para miles de jóvenes veracruzanos”, señaló.

Luego diría:

“No hay dinero para la UV, pero sí hay dinero para apoyar al candidato del PRI a gobernador, eso es inadmisible, es inmoral, es ilegal, por eso no lo permitiremos”.

Y agregó:

“Hay un atentado contra la autonomía universitaria y contra los jóvenes veracruzanos. La rectora ha asumido esta situación con gran valor. Ha presentado denuncias penales, porque el colmo es desviar los recursos destinados a la educación superior. Es lo último que esperábamos, pues ese dinero será para las campañas del PRI”.

Héctor Yunes Landa, del PRI, sentenció que a la UV no se le pueden regatear recursos que son necesarios para su buena marcha. Pero su pronunciamiento llegó cuando Yunes azul y el candidato de Morena, Cuitláhuac García, ya se habían manifestado. El morenista hizo un llamado a toda la sociedad para defender a la Universidad Veracruzana.

Dilema político a partir del robo de los recursos a la UV. Impacta al candidato del PRI, pues quién querría votar por un partido cuyo gobernador se empeña en ahogar a la Máxima Casa de Estudios de Veracruz.

Ahorcar a la UV es matarla. Eso pretende Javier Duarte. Así se avizoró aquí, el 11 de septiembre de 2015: “Ladrón de Guevara se lo recuerda: ‘La falta de estos subsidios implicaría la extinción de la universidad pública’. ¿O acaso eso pretende?

“Otro crimen en ciernes. Es el de la UV.

“Matón, pues, el gobernador”.

Nunca antes un gobernador había sido llevado a instancias judiciales por la Universidad Veracruzana. Javier Duarte se inscribe, así, en el libro de los agravios, en el muro de las infamias, en el memorial de la perversidad.

Se metió con la UV y ahí sí no.

mussiocardenas.com

00
Compartir