JDO, la historia ya te juzgó

“La más excelente de todas las virtudes es la justicia.”Aristóteles.

Al gobernador Javier Duarte ya se le hizo engrudo todo el estado, no hay tema en el que no tenga un problema grave y real, no hay frente en el que no le reclamen la falta de atención, la falta de tacto.

La sociedad veracruzana está cansada, harta de su jocosa e irónica actitud, su risa exhibe la desfachatez de un pueblo burlado, vejado, lastimado, mientras él insiste a mantenerse clavado a la silla del Palacio de Gobierno.

Fuentes de alto nivel afirmaron al principio de la semana que su salida era inminente, aun cuando al paso de los días nada ocurrió; ahora el propio periodista Joaquín López Doriga asegura que no será retirado de su encargo.

Se dice que el mandatario veracruzano habría ya sacado sus pertenencias de Casa Veracruz y prepararía maletas para su tan esperada salida, señalan que su futuro estaría en el extranjero, hasta el cierre de esta columna el responsable del ejecutivo atendía a la titular de la Sedatu, Rosario Robles Berlanga en la inauguración de un campo deportivo en el municipio de Yanga.

Pero que más llama la atención de esta crisis de descredito institucional, es que en el Senado han dejado ya solo al mandatario veracruzano, tan solo este jueves las bancadas del PAN y PRD solicitaron proceda el juicio político en su contra ante la serie de graves señalamientos de presunto quebranto a las arcas estatales, con la inminente complacencia de la bancada priista, que ni chisto mandando el mensaje claro de que dejaran proceda el juicio político en su contra.

De igual modo se sabe, que será la próxima semana cuando también el grupo parlamentario de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en San Lázaro habrán de solicitar juicio político en su contra, sumándole una mancha más al gato pardo que ya parece pantera de tanta mancha.

Expertos afirman que jamás se había visto una crisis social tan similar a la que enfrenta la entidad, en donde el repudio generalizado alcanza niveles ya insostenibles, la calle despide un aroma a venganza, hartazgo a zozobra.

El cumulo de manifestaciones y de expresiones de rechazo quedan demostradas desde el momento que el mismo gobernador Duarte de Ochoa pretendió burlarse de la comunidad universitaria que ha salido a la calle a decir basta, o pagas o pagas, es el reclamo de todos.

Los focos de alerta muestran que algo está fraguando el gobierno federal para encarar la crisis, pues este viernes se reunieron los integrantes de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados Federal y del Senado con los secretarios de Gobernación y Hacienda y Crédito Público, y se sabe que entre los temas prioritarios esta el asunto Veracruz.

Afirman que el mandatario veracruzano se niega a retirarse de la plaza, pues pretendió negociar su salida sin pisar la cárcel, aseguran, que al menos dos días de la semana estuvo en Bucarelí (lunes y miércoles) para ultimar los detalles, aun cuando en México ya le transmitieron el mensaje del presidente.

Ahora el más reciente escándalo en la tragicomedia llamada “El Veracruz que ya cambio” proviene del portal Animal Político en donde se apunta que la administración duartista habría una vez más incurrido en un desvío 7 de cada 10 pesos que recibió en 2014 del gobierno federal para programas y acciones de seguridad.

¿Cómo lo hizo? Sacando los recursos de la cuenta en donde le fueron depositados y transfiriéndolos a otras dos cuentas bancarias del mismo estado, en vez de usarlo para pagar los contratos y compromisos pactados.

Mientras el dinero era enviado a cuentas ajenas al fondo, su gobierno firmaba contratos de inversiones en seguridad, reportaba los montos “invertidos” ante Hacienda, recibía los equipos y servicios… pero en realidad no le pagaba a los proveedores.

El monto del probable daño a las finanzas federales descubierto en Veracruz, según lo reportado por la Auditoria Superior de la Federación, asciende a más de 252 millones de pesos de los 374 millones que le correspondieron del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP).

La cantidad del presunto quebranto, previo a la intervención de los auditores, era incluso mayor. Veracruz había desviado al cierre de ese 2014 más del 98 por ciento de todo lo que recibió del FASP a las cuentas ajenas al fondo.

Una vez que se detectaron las irregularidades, la ASF pidió en 2015 a la administración de Javier Duarte que aclarara el uso de los recursos o de lo contrario reintegrara el dinero a la cuenta del fideicomiso federal.

A una de las cuentas ajenas al fideicomiso Veracruz transfirió 337 millones de pesos; de ellos reintegró solamente 118 millones a la cuenta del FASP para pagar a proveedores de equipos de seguridad. A la otra cuenta había enviado 37 millones 400 mil pesos, de los cuales apenas regresó cinco millones 370 mil.

De esta forma, Veracruz ni comprobó ni reintegró 252 millones 108 mil pesos del FASP, más los intereses que ese dinero haya generado.

De acuerdo con el dictamen de la auditoria, la entidad responsable del probable quebranto es la Secretaría de Finanzas y Planeación de Veracruz (SEFIPLAN), pues ostenta el control de la operación de las cuentas bancarias que corresponden al fondo de seguridad.

Por estas irregularidades, Contraloría General del estado de Veracruz inició el expediente de investigación 209/2015, mientras que la Fiscalía General del estado abrió la averiguación previa CG/FGE/PDA/05/2015 en contra de los funcionarios que resulten responsables del millonario desvío de dinero del FASP.

Hasta ahora no se conoce que esas investigaciones, que se iniciaron desde el año pasado, hayan derivado ya en algún resultado.

El dictamen de la auditoría financiera sobre el uso de los recursos del FASP 2014 en Veracruz también arrojó otras irregularidades además del desvío de recursos y la simulación de pagos.

Por ejemplo, para el referido contrato de los equipos destinados a la Unidad Antisecuestro, la administración de Duarte adjudicó de forma directa el contrato a la empresa seleccionada lo que contraviene la normativa para el uso de este tipo de recursos.

También de forma directa, sin ningún tipo de licitación o de concurso, Veracruz adjudicó un contrato de casi un millón de pesos a otra empresa para el desarrollo de proyectos de evaluación de control de confianza, lo que el dictamen también considera contrario a la normativa.

En el caso del contrato firmado para la entrega de los uniformes, la Auditoría estableció que fueron dos contratos que se entregaron por el proceso de licitación simplificada. El problema es que ambos fueron a la misma empresa y por los mismos conceptos y montos, cantidades que sumadas, dejan sin efecto la legalidad del proceso de licitación simplificada pues lo que debió haber hecho Veracruz fue una licitación nacional.

Inhibidores de señal, obras de infraestructura y remodelación, equipos y múltiples contratos más fueron otorgados mediante adjudicaciones directas o invitaciones a modo, sin licitaciones reales, establece el dictamen de los auditores.

Además, en el caso particular de los brazaletes, son aditamentos que no están contemplados dentro del abanico de opciones de inversión de los recursos del FASP según el artículo 45 de la Ley de Coordinación Fiscal.

Por todas estas irregularidades, la auditoria reportó que la Contraloría del estado inició por lo menos una decena de expedientes de investigación por probables responsabilidades de servidores públicos, sin que se conozcan los resultados.

Así la serie de señalamientos, escándalos y constante aparición de más y más datos que demuestran que en Veracruz, el saqueo a las arcas fue descomunal, pero más grave a un será comprobar que el nivel de impunidad es tal que se pueden burlar de la sociedad y simplemente mantenerse en sus puestos hasta acabar sus mandatos y después marcharse como si nada.

Quizá por ello, el consuelo que tendrán muchos veracruzanos será saber que si aún de todas las irregularidades no existe una sanción, el juicio de la historia ya lo ha juzgado y el saldo, no es nada halagüeño para Javier Duarte, que es y seguirá siendo el peor gobernador del que se tenga historia en el país, hasta hoy.

Al tiempo.

Por: Luis Ramírez Baqueiro/ Astrolabio político

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