Juega Javier Duarte

•Descarriló a Pepe Yunes
•Le falta Héctor Yunes

NUNCA LA LEALTAD DURA TODA LA VIDA

PASAMANOS: Hay en política una regla universal: si Javier Duarte (JD) empuja a uno de los suyos como candidato priista a gobernador significa que tiene alguien, algunos, que lo empuja(n).

Si JD, por ejemplo, seguirá insistiendo hasta el último segundo del destape para que uno de los compañeros de proyectos fidelistas sea el nominado, significa que además de la jefatura del Poder Ejecutivo tiene a los lados, atrás, adelante, a un padrino. Quizá una madrina.

Desde, como se afirma, el diputado federal, Enrique Jackson, con el secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer, hasta, digamos, tirarse al piso de Enrique Peña Nieto “como el centro de todas sus decisiones”, razón de vida pública.

Solo así pudiera explicarse la tozudez para descarrilar a los senadores priistas y evitar que no obstante ser punteros en la tendencia de la encuesta histórica sean nominados como el abanderado del partido tricolor.

Además, en cinco años como mandatario, JD ya aprendió la lección, en política la lealtad nunca, jamás, dura siempre, y por tanto, cambia según los hechos y las circunstancias.

Por eso mismo, incluso, en el camino ha tenido a varios precandidatos como favoritos en el momento preciso.

El compadrito Salvador Manzur Díaz, el celestino Fernando Charleston Hernández, el amigo de proyectos Erick Lagos, el religioso Gerardo Buganza Salmerón, el acomodaticio Adolfo Mota, el misógino aberrante, Alberto Silva Ramos y el bragado Héctor Yunes Landa.

En ningún momento del sexenio, Pepe Yunes Zorrilla fue su elegido.

Ahora, y por segunda ocasión tendría a Lagos (el anunciado destape en Acayucan), Mota (defenestrado invitado en Xalapa cuando llegara Enrique Peña Nieto) y Silva (con quien estaría viviendo el último aleteo).

Y si tanto ha jugado con el escore es que si está empujando a un favorito para redondear el Maximato fidelista se debe a que lo están empujando.

EL PODER POLÍTICO NUNCA SE COMPARTE

BALAUSTRADAS: Tan es así que JD ha llegado al paroxismo y luego de dictar una columna periodística en el Diario de Xalapa promoviendo que Peña Nieto le dijo que gozaba de toda su confianza para decidir, también lo repicó con otros reporteros.

Pero, bueno, solo un político inseguro, urgido de la confianza priista para satisfacer su ego, revela, en todo caso, una confidencia presidencial, toda vez que el poder público nunca, jamás, lo comparte un tlatoani.

Así, ha actuado como un simple politiquero, chamaco que juega con la candidatura a gobernador como si la presidencia de la sociedad de alumnos de la escuela secundaria estuviera en disputa, en vez de operar como un Jefe de Estado.

Y más porque se entendería que los senadores priistas, juntos, le han movido el piso.

Un Jefe de Estado, por ejemplo, guarda en el baúl con doble llave la confidencia del presidente de la república y como dice Joseph Fouché, espera con frialdad calculadora el desarrollo de los acontecimientos, y en el caso, el momento oportuno de la convocatoria del CEN del PRI para revelar el gran secreto de Estado con el nombre del candidato.

Y más, como en el caso, porque aceptando sin conceder que fuera cierto, Peña Nieto estaría pasando encima de una de las facultades partidistas del presidente del CEN del PRI, Manlio Fabio Beltrones, a quien corresponde llevar el juego sucesorio en los doce estados del país donde habrá elección de gobernador el año entrante.

Y más, como en el caso de Beltrones, uno de los políticos más experimentados, fogueados en el campo de batalla.

Pero, bueno, envalentonado, JD alardea de igual manera como antes de morir el dinosaurio coletea con toda la fuerza descomunal que le queda en la agonía.

JD DESCARRILÓ A PEPE. LE FALTA HÉCTOR

ESCALERAS: Estamos ante una sórdida lucha por el poder político, que por añadidura es poder económico y poder social, y en automático, la impunidad absoluta para hacer y deshacer con la complicidad de los órganos fiscalizadores, empleados del gobernador en turno.

Con todo y que el senador Pepe Yunes habría declinado, ninguna garantía hay de que Héctor Yunes será el candidato.

Incluso, hasta mejor para JD, porque si Yunes Zorrilla se eliminó solito, sin dar la pelea en el frente de batalla hasta la última gota de sangre, ahora luchará contra un adversario, que es Yunes Landa.

Más aún si se considera que al declinar Pepe, ningún riesgo de un choque de trenes entre JD y Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda y Crédito Público, y uno de los promotores de Yunes Zorrilla ante Los Pinos.

Y como a Beltrones ya le dieron la gubernatura de Sonora con Claudia Pavlovich, y la diputación federal para su hija Sylvana y otra para su yerno, y de por medio está la candidatura presidencial en el 2018 en la que sacará boleto, entonces, más fácil el camino para JD.

JD, pues, un político peligroso. Empuja, porque alguien lo empuja. Pero además, tiene de su lado el aparato gubernamental y el billete, con todo y que en el año 2012, Peña Nieto haya perdido la elección presidencial en Veracruz ante la panista Josefina Vázquez Mota.

JD ya aprendió a ser un astuto veteador que pronto aprendió a conocer a los políticos y a medir las circunstancias. Ya descarriló a Pepe Yunes. Le falta Héctor.

Por: Luis Velázquez

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