Karime Macías: pensión miserable y no paga

Vivía Karime días de ensueño, los negocios del poder, la casa de Maricopa, Miami a sus pies, Europa como si fuera día de campo, el DIF usado como plataforma de vanidad personal. Sólo un pendiente la perturba: la pensión a los adultos mayores, miserable la ayuda, regateada o escamoteada.

Ya no es la Karime Macías de los primeros días, cuando la tenebra de Fidel Herrera, imaginando que tendría el títere a modo para consolidar el fidelato, llevó a la familia feliz, Javier Duarte al frente, a comerse a Veracruz en un ejercicio de gula política.

Sonreía para todo la esposa del gobernador. Encabezaba entonces eventos masivos y comprometía ayuda social, lo que el DIF tiene en sus programas, la parte noble de todo gobierno.

Al paso de los años el caos devoró al DIF. Karime siente hoy en la piel el repudio de la gente, el insulto y el agravio que se escucha en los bajos de palacio de gobierno, en el corazón de Xalapa, la capital de Veracruz; que trasciende a los medios de comunicación, en voz de los agraviados o de los actores políticos que demandan cárcel para quienes retienen el dinero de los beneficiarios.

Suma el DIF adeudos al sector más sensible de la sociedad: los adultos mayores. Alcanza cifras de insulto, 300 millones que no paga en meses, que no le traslada la Secretaría de Finanzas y Planeación porque no hay dinero que le llene a la pandilla duartista, a la vista la quiebra y el despilfarro.

Sea como sea, porque Sefiplan retenga los recursos o porque Karime Macías los desvíe, el caso ha detonado un conflicto de índole político, a riesgo de enfrentar demandas penales la esposa del desgobernador.

Son 35 mil ancianitos que reciben una pensión ínfima, de insulto, acaso 900 pesos mensuales, 30 pesos diarios.

Son el trofeo de Karime. Lucra con su miseria. Los usa en eventos masivos, presumiendo que es el programa estatal de ayuda alimentaria a las personas de la tercera edad, mayor que el que otorga el gobierno federal.

Sí, pero no les pagan.

Aquel, el de la Sedesol federal, se lo roban. Sustraen los recursos plagiando las contraseñas, acudiendo a los cajeros bancarios, tomando el dinero. Es el escándalo que enfrenta Marcelo Montiel, el delegado de la Sedesol en Veracruz.

Karime no se lo roba. Simplemente no le dan los recursos. Los retiene Sefiplan o son desviados a otros rubros. Y ella calla.

Dice Hugo Fernández Bernal, diputado local del PAN, que no hay razón para retener el pago a los adultos mayores.

“Es lamentable —sostiene en el portal Plumas Libres— que la gente que está en un grado de vulnerabilidad extrema no se le esté pagando y estamos hablando de cerca de 35 mil viejitos que no tienen seguridad social y estamos hablando más de 300 millones de pesos.”

Luego agrega:

“Se trata de una cantidad menor y es lamentable que a nueve meses se les deba esta pensión e inclusive está en ley y se le puede fincar responsabilidad a los funcionarios que no están cumpliendo con este pago”.

Eso decía el 10 de julio. Dos semanas después, el 25, el caso no avanzaba. Demanda el legislador que se acelere el pago, que la Secretaría del Congreso de Veracruz traslade el exhorto que le hicieron los legisladores al DIF para que salde los adeudos con los adultos mayores.

Rosalía Vázquez, en blog expediente, describe:

“Se trata de 2 mil 700 pesos trimestrales, 900 pesos mensuales, lo que equivale a 30 pesos mensuales, menos del salario mínimo. 30 pesos que podrían alcanzar para medio kilo de tortilla (5 pesos), tres huevos (4 pesos), un cuarto de frijol (6 pesos), 5 pesos para un poco de agua potable y ya.

“No hay opciones de un pedazo de carne, ni pensar en comer frutas o verduras. Es imposible costear servicios de salud y medicamentos, ni hablar de comprarse ropa o calzado. A los adultos de la tercera edad ese dinero no les sirve para nada, y si además no les pagan desde hace 10 meses, están condenados a la muerte.

“Los profesores, intendentes, trabajadores que tuvieron la oportunidad de adquirir una base laboral para ganarse el sustento durante su vida, son hoy los afectados por la falta de pagos oportunos del Instituto de Pensiones del Estado.

“Aunque peor están aquellos que por falta de oportunidades se dedicaron a la herrería, la albañilería, el campo o cualquier otro oficio y que ahora sólo dependen de la “caridad” que el gobierno les otorga, dinero que en realidad no es un regalo, sino producto de los impuestos de los mexicanos, de la economía activa a la que una vez los seniles contribuyeron”.

Más adelante cita las palabras del diputado Fernández Bernal:

“Se nota una total desidia y desatención por parte del gobierno del estado. Es una muy mala planeación financiera que tiene el estado en cuanto a la entrega de estos recursos, yo no veo otra explicación. Es falta de priorización de acciones. Esto está presupuestado en el presupuesto de egresos.

“Esto ya está dando muestras de la realidad que no es nada alentadora. Tarde que temprano ya no habrá dinero para pagar las pensiones (…) ya es momento de empezar a apretar porque no podemos seguir con esta política de omisión”.

Irresponsable, Karime Macías infló el programa estatal de adultos mayores para usarlos como carne de cañón política. Y ahí se les ve. Acuden a actos masivos, la espera interminable, el tufo a pepena electoral, a voto cautivo, el voto duro del PRI.

Recorría Karime de Duarte Veracruz de norte a sur. Llevaba el mensaje de solidaridad, de apoyo a sus demandas, de respeto a sus canas, de comprensión y amistad. Asumía así el gobierno duartista el reto de dotar de dinero a los abuelitos, regateando y rivalizando con el gobierno federal en los días de Felipe Calderón.

Infló, pues, el padrón de beneficiarios. Superó los 35 mil adultos mayores sin advertir que tarde o temprano, a merced del despilfarro de su esposo, la mano floja de Javier Duarte, los gastos faraónicos, habrían de propiciar que la burbuja reventara.

Miles y miles se fueron incorporando al padrón de la tercera edad. Servían sus votos para apuntalar una candidatura, la de Enrique Peña Nieto a la Presidencia de México, en 2012 y la de los candidatos a diputados y alcaldes en Veracruz, en 2013.

“Son oro molido”, había expresado Salvador Manzur Díaz, el amigo más cercano a Javier Duarte, en aquel video que describió la voracidad del duartismo para sumar votos. “Son oro”, dijo al referirse al programa de adultos mayores, pues votan los beneficiarios y sus familiares por el partido que les está generando el beneficio.

Aquello fue bautizado como los “Ladrones de Elecciones” y también se vio y escuchó decir a Pablo Anaya, ex secretario de Salud del gobierno de Javier Duarte, que quien se negara a participar a favor del PRI, fuera beneficiario o promotor, se le excluyera del programa. Qué descaro.

Karime tenía otra misión. Convocaba a los adultos mayores, les otorgaba el dinero y los alineaba en la ruta del PRI.

Todo iba bien. Se quebró el operativo cuando su marido, Javier Duarte, el presumible doctor en Economía por la supuesta Complutense de Madrid, vacío las arcas y no dejó ni para las personas de la tercera edad.

Pasaron los días de ensueño. Karime hoy tiene una pesadilla cada noche.

(Con información de mussiocardenas.com)

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