La caída de Javier Duarte, metáfora de su administración

La caída del gobernador Javier Duarte de Ochoa podría considerarse como algo meramente anecdótico, parte de la condición humana; o bien, como el motivo de burlas y mofas personales. Pero también, podría ser reconocido como un elemento sintomático de la administración estatal en turno, un pulso de la relación entre pueblo y gobierno.

En Veracruz el último mandatario estatal que tropezó y terminó en el piso fue Patricio Chirinos Calero. ¿Y en qué acabó ese sexenio? Lo que más se recuerda del “chirinazo” es el uso de la fuerza pública para la represión, y la falta de obra.

Aunque bueno, comparado con los tiempos actuales, es justo precisar que por lo menos no hubo endeudamiento. En ese tema Duarte de Ochoa le dobla, le triplica lo mal que quedó.

¿Qué hay que decir de la caída de Duarte de Ochoa?, podríamos comenzar por cuestionar el hecho de que en medio de una crisis de popularidad, los asesores lo lleven a las escuelas a mendigar el aplauso de los niños, cuando en los hechos, los eventos con menores de edad, son los más difíciles de manejar.

Resaltaríamos que en aras de mostrar a un gobernante cercano a la gente, que se deja abrazar y apapachar por un grupo de estudiantes, se descuida la seguridad personal del mandatario y los menores de edad asistentes al evento.

Y después, podríamos discutir la mala la relación gobernante-gobernados, a partir de la reacción del pueblo ante la caída del ejecutivo estatal: ¿Se burlan, se solidarizan, se preguntan por el estado de salud del mandatario?.

Pero definitivamente, muchos podríamos coincidir en que la caída de Javier Duarte de Ochoa es la metáfora de una administración que se cae a pedazos.

Así como el mandatario cayó por las gradas, así ha caído la confianza de los ciudadanos en su gestión. Así, como él rodó al suelo, así se derrumbó la esperanza de que acabaría con la desigualdades sociales entre los veracruzanos.

Así como el ejecutivo fue empujado a la caída por un grupo de estudiantes que se arremolinaba en torno a él para salir en la fotografía del recuerdo; en su gestión, la mala actuación de sus colaboradores, han contribuido al descarrilamiento de su gobierno y de su imagen.

La caída del mandatario es una parábola perfecta de la administración de Javier Duarte porque así como arrolló a otro grupo de estudiantes, al caer; así su administración ha pasado por encima de los derechos y el bienestar de cientos de veracruzanos que no observan un gobierno eficiente ni honrado y ni eficaz por ningún lado.

(Con información de e-Veracruz/Por: Eirinet Gómez)

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