La caída de Peña es déjà vu de Salinas: Businessweek; “la tragedia es cíclica en México”

Ciudad de México

México vive tragedias cíclicas: la hipérbola de Enrique Peña Nieto (una subida veloz y una caída igual de vertiginosa) deja un sentimiento de déjà vu del gobierno del ex Presidente Carlos Salinas de Gortari, dice la revista Businessweek en un artículo firmado por un conocedor del país: Tim Padgett, ex corresponsal en México para publicaciones líderes –en su momento–, como Newsweek.

El periodista recuerda las preocupaciones que había durante el “momento mexicano”, justo cuando Salinas de Gortari acordaba el Tratado de Libre Comercio (TLC) y terminaba de aplicar sus reformas.

“Con el tiempo, las preocupaciones públicas sobre México se disiparon, y el TLC se alcanzó con Estados Unidos y Canadá dos años más tarde. Pero en el momento en que entró en vigor, en 1994, la ilusión del Primer Mundo de México, que Salinas y Estados Unidos habían tan finamente elaborado, fue destrozada. Primero fue un levantamiento armado por los indios mayas (Ejército Zapatista); a continuación, una serie de asesinatos políticos, entre ellos los del sucesor designado de Salinas [Colosio] y su cuñado [Ruiz Massieu]. (El propio hermano del Presidente fue a la cárcel por ordenar el último, pero su condena fue revocada más tarde.) Luego vino el descubrimiento de que apuestos tecnócratas de Salinas escondían datos fiscales, como la fuga de reservas en moneda dura”, dice.

“El resultado: Los inversionistas extranjeros huyeron en masa, el peso implosionó, la economía se derrumbó, y los Estados Unidos tuvo que enviar a su vecino un rescate de 50 mil millones de dólares. Pasaron años antes de que cualquiera de estos países podría disfrutar de los frutos de TLC, sobre todo un mercado de consumidores más fuertes en México”, agrega Padgett.

Cuando el Presidente de México visitó a Barack Obama el 6 de enero pasado, “cientos de estadounidenses de origen mexicano se manifestaron frente a la Casa Blanca. Cientos más estuvieron en los consulados mexicanos en Estados Unidos. Fue un despliegue inusual de solidaridad con los mexicanos al sur de la frontera, que han salido a la calle para denunciar la corrupción y la violencia, casi a diario desde septiembre, cuando 43 estudiantes normalistas fueron masacrados por los narco-mafiosos”.

“El índice de aprobación de Peña Nieto, que flotaba por encima del 60 por ciento hace dos años, ha caído en picada a los 30 puntos mientras manifestantes piden su renuncia. Eso es una caída dramática considerando cuán ardientemente Estados Unidos y otros refuerzos internacionales le agasajado cuando asumió el cargo en diciembre de 2012. Entonces, parecía que cada gaceta financiera en el planeta estaba declarando México de Peña Nieto ‘el Tigre azteca’. El columnista de The New York Times Thomas Friedman dijo que México estaba a punto de convertirse en una ‘potencia económica más dominante en el siglo 21’ que china”.

“Todo resultó ser una hipérbola familiar. México, después de todo, es un lugar donde la historia no puede dejar de repetirse. Los números de aceptación de Peña Nieto son los más bajos para un Presidente de México desde 1995, cuando el peso estaba sufriendo uno de los peores accidentes en su historia. Y eso es notorio, porque aunque otro colapso del peso puede no ser inminente, no hay mucho de México en el año 2015 que se siente extrañamente similar al México en 1995”.

La publicación dice:

“Veinte años más tarde, hay un agudo sentido de déjà vu. Por un lado, los escándalos sacuden al país, incluyendo la adquisición de una mansión de 7 millones de dólares de la esposa de Peña Nieto de una empresa constructora que ganó contratos públicos lucrativos cuando era un Gobernador del Estado de México han estallado durante la campaña para glorificar a Peña Nieto. (La Primera Dama, la estrella de la televisión de telenovelas Angélica Rivera, dice que no hay nada ilegal en el negocio de su casa)”.

Agrega: “Cuando Peña Nieto llegó al poder, México había pasado una década de una carnicería sin precedentes en la guerra contra las drogas y con un crecimiento económico sombrío. Sus clases políticas y empresariales querían desesperadamente borrar a los cárteles y los cuerpos decapitados de las primeras páginas. Hubo, de hecho, mejores noticias: el Producto Interno Bruto fue mejorando; las exportaciones de manufacturas eran líderes en América Latina. El Banco Mundial señaló que era más fácil hacer negocios en México que en Brasil, un país cuyo ascenso como nueva potencia económica de la región había sido más difícil de tragar en la Ciudad de México que el mezcal barato”.

“Peña Nieto estaba siguiendo una agenda de reformas loable, incluyendo una medida histórica que marcaba el comienzo de la inversión privada y extranjera en proyectos de producción en el endémico monopolio petrolero estatal, Petróleos Mexicanos (Pemex). También había comprometido a hacer del regreso del PRI, tras un paréntesis de 12 años, menos ladrón y más democrático”, concluye.

Con información de SinEmbargo

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