La casa de Javier Duarte, ni monumento a la corrupción ni centro cultural, apenas espacio para el tedio

Tlacotalpan, Ver.- La ironía es temeraria, de las paredes blancas que antes arropaban a Javier Duarte, hoy cuelgan carteles en favor de la libertad de expresión.

La casa del gobernador que tiene en su historial más periodistas asesinados durante su administración, hoy es un centro cultural que muestra una exposición de diseño gráfico sobre la voz en libertad.

Es la sala ‘Ida Rodríguez Prampolini’, en el centro cultural Tlacotalpan, que desde hace seis meses abrió sus puertas al público, las visitas son escasas.

Cuando fue incautada esta casa que el exgobernador Duarte se adjudicó en este pueblo mágico, Yunes Linares sugirió que podría ser convertido en un “museo de la corrupción” en donde se expondrian algunas de las piezas que fueron presuntamente compradas con dinero desviado de dependencias estatales.

Sin embargo, de los lujosos artículos, ostentosos, que antes había en el lugar poco queda, no hay rastro de las pinturas de artistas famosos, ni de los cubiertos de plata, ni de la colección de puros pertenecientes al exmandatario.

La alberca a la orilla del río hoy luce casi vacía, con pocos centímetros de agua turbia en el fondo; la gente que llega está más interesada en observar el torrente de agua, que las exposiciones, así dan testimonio los comentarios en el libro de visitas.

Lo único que queda es la mesa de mármol en el patio trasero; tal pareciera que fue imposible cargarla y llevarsela a cualquier otro lugar en donde se encuentran las cosas de Javier y Karime.

Al terminar el breve recorrido un policía del IPAX dice adiós sonriente, tratando de ocultar su mirada de aburrimiento causado por el tedio de la soledad de esa casa que algún día albergó a quien algunos llaman el político más corrupto de México.

 

Fuente: Los Editores

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