La memoria de AMLO y su amigo Salinas

El 12 de abril de 2016, en Tampico Alto, Veracruz, Andrés Manuel López Obrador acusó al expresidente Carlos Salinas de Gortari de orquestar una campaña contra el entonces gobernador Javier Duarte para favorecer a Miguel Ángel Yunes, y señaló que eso se lo decía su “instinto” –así como se lee–. (Revista Proceso). O sea que, al tratarse de una campaña y de Salinas –su formidable adversario– podríamos creer, siguiendo a AMLO, que no eran ciertas la criminalidad en el estado, el aumento en los índices de inseguridad ni en general el desplome de la economía jarocha junto con el saqueo del gobernador. Más aun, también podría decirse, siempre en la óptica de López Obrador, que los medios que criticamos a Duarte en aquel entonces también fuimos parte de esa conjura (menos medios como La Jornada, que casi nunca criticaron al gobernador).

Casi siete meses después, el 3 de noviembre de 2016 en la ciudad de México, López Obrador aseguró que el gobierno federal no le haría nada a Duarte porque el exgobernador financió la campaña electoral de Enrique Peña Nieto. (Revista Proceso). Si eso fuera cierto, Salinas y el gobierno federal tendrían una confrontación además porque el gobierno no podrá hacer nada al tener deudas con el mandatario veracruzano.

Ese mismo 3 de noviembre, (lo pueden leer en el sitio de AMLO) el dirigente tabasqueño “recordó que el excandidato de Morena para el gobierno de Veracruz Cuitláhuac García ganó las pasadas elecciones en Veracruz, sin embargo, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong se puso de acuerdo con Felipe Calderón para ayudar a Miguel Ángel Yunes”. Vale la pena precisar que Morena no presentó recurso de inconformidad alguno ante la autoridad y que los datos de todos los partidos, de la autoridad electoral y de las encuestas de salida coincidieron con los resultados. Además, ya nada dijo sobre la supuesta campaña de Salinas contra Duarte y en esta ocasión señaló que el gobierno pactó con Calderón para que ganara Yunes (así, cualquier acusación de Yunes contra Duarte podría ser acordada por Calderón o Salinas o si Yunes acusara a Morena también podría ser acordada por ellos, y eso es lo que diría luego).

Un dato sugerente: el pasado 7 de abril, en Veracruz, Andrés Manuel López Obrador afirmó y así lo recogieron los medios (en este caso Huffington Post): “ ‘Miren, los amigos de mis amigos… son mis amigos’ soltó López Obrador sobre la amistad de Alfonso Romo con Carlos Salinas de Gortari”. Eso dijo, sí, en Veracruz, la misma tierra donde un año antes denunció a Carlos Salinas por una supuesta campaña contra… Javier Duarte.

Once días después, en un video difundido el 18 de abril, el líder de Morena confió en que Duarte hablara para informar de la manera en que fue traicionado por Enrique Peña Nieto y esta vez no dijo nada sobre su amigo Carlos Salinas de Gortari. Entonces, no sabemos qué pasó con la supuesta campaña de Salinas (¿ocurrió o no? Si ocurrió el expresidente tuvo razón y en ese momento AMLO defendió a Duarte o si no ocurrió qué pasó. No sabemos, López Obrador solo presentó como prueba su instinto y luego pidió confianza en él). Ese día también dijo que Duarte hablaría mal de él pero que será falso y pidió a sus simpatizantes tener confianza ya que su “escudo protector” es la honestidad. (Quienes saben de cuestiones místicas podrían explicar a qué alude López Obrador con eso de “escudo protector”.)

Ese tipo de discursos que casi siempre aluden a confabulaciones y que comprenden dichos que nunca son comprobados, son además sagaces y precisos, aunque inconsistentes, logran que los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador estén con él y reproduzcan la misma actitud frente a quienes no coinciden con ellos, y esa función les implica a esos seguidores no pensar, dejarse guiar por su instinto y acusar al otro de lo que sea.

Por: Marco Levario Turcott

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