La muerta incómoda

Para los lectores de periódicos y televidentes de Veracruz resultan un misterio las razones del Fiscal General para disculpar con tanta vehemencia a los carteles en el caso del secuestro y crimen de Columba Campillo, la chica de 15 años estudiante del Colegio Valle de México, antes Villa Rica.

Y es que según el politólogo Carlos Ronzón Verónica, fan crítico de Telever, Luis Ángel Bravo Contreras exculpó tantas veces a los malosos que parecía su jefe de prensa.

No fueron los carteles, dijo una y otra vez como si desde el más allá alguien le estuviera dictando el script.

Y, por tanto, se desnudó a sí mismo, dice Ronzón.

Y más porque primero la autoridad dejó correr la versión de que se trataba de un ajuste de cuentas de los malandros que llevaba al entorno familiar de Columba.

Después, el Fiscal reviró y empezó a inculpar a la llamada Banda de los Porkys, con quienes al ratito volvió a dar marcha atrás.

Y ni hablar, el señor sembró la duda, el desconcierto y la sospecha.

La sospecha, dice el politólogo, se multiplicó cuando mientras la rueda de prensa dominical la otorgó hacia el mediodía, en la tarde del domingo se efectuó la segunda marcha en el bulevar por Columba.

Y oh paradoja, la marcha estuvo vigilada desde el aire por un helicóptero y en tierra por patrullas y elementos policiacos, como si se tratara de amedrentar a los particulares que según la versión oficial fueron 700, en tanto los participantes hablan de 5 mil.

Más todavía cuando en las redes sociales y desde alguna zona chuletera del poder público satanizaron a los familiares y amigos de Columba asegurando que los ricos de Boca del Río y Veracruz marchaban exigiendo justicia.

Con tales amigos, ningún enemigo necesita el gobernador, pues el Fiscal se proyectó un político oficioso.

EL FISCAL QUE PARECIÓ VOCERO DE LOS MALOSOS

El hecho resulta sintomático por lo siguiente:

El Fiscal solicitó el desafuero del presidente municipal de Medellín, Omar Cruz, acusado del secuestro y asesinato del reportero y activista social, Moisés Sánchez Cerezo, al que ligó con los malosos a través de los elementos policiacos.

Ahora resulta que Omar Cruz está prófugo, cuando en su momento el Fiscal fue advertido de que tal posibilidad pudiera darse.

El Fiscal solicitó el desafuero del alcalde de Coatapec, Juanelo, acusado del asesinato de su tesorero municipal en liga con los malosos y resulta que Juanelo ya regresó a chambear al palacio como si nada.

El Fiscal recibió una denuncia penal por 40 millones de daño patrimonial al Ayuntamiento de Alvarado cometido por la exalcaldesa Sara Luz Herrera, quien no obstante estar recluida en el penal de alta seguridad de Amatlán de los Reyes, por ligas también con el narcotráfico, la denuncia fue archivada y está empolvándose por ahí.

Ahora, con el caso Columba, el Fiscal cometió varios deslices como si fuera el jefe de prensa de los carteles y cartelitos (¡Dios nos libre!), contradiciéndose él mismo, pues antes los había apuntalado.

Fue también el caso patético de La banda de los Porkys, todo, se afirma en el imaginario colectivo y en la percepción ciudadana, porque tal bandita de juniors está formada por hijos de políticos, notarios públicos y abogados que de algún modo pesan en el poder público.

ENCONO SOCIAL SE EXPRESARÁ EN LAS URNAS

Tales bandazos fueron indicativos de un Fiscal nervioso, tartamudo y tenso como estuvo en su comparecencia televisa, como pudo apreciarse tanto en la rueda de prensa como en la entrevista con el conductor estelar de Telever, Rogerio Pano, quien, según Ronzón, casi inducía la respuesta con la pregunta, digamos, institucional, funcionario como es de la Comisión de Protección y Atención a Periodistas de Veracruz, presidida por Benita Namiko.

Y en tales circunstancias sólo se alimenta el enojo y el agravio que la población electoral tiene con el Fiscal, como puede derivarse, por ejemplo, de las protestas dominicales de familiares de desaparecidas acontecidas al mismo tiempo en Xalapa, Veracruz y Orizaba.

Claro, el mismo día se efectuó la cuarta marcha de la Dignidad Nacional a cargo de los parientes de las víctimas (mujeres, niños y hombres) y que suman unos 26 mil ausentes en el país.

Pero en el caso Veracruz, el encono se traducirá en las urnas para elegir a los diputados federales y en donde los priista experimentarán un descalabro, de tal forma que si antes de la semana negra que acabamos de pasar en el búnker tricolor hablaban de quince a 20 distritos ganados ahora se ha reducido de 15 a diez.

Y, bueno, dice, si la escalada de violencia continúa, entonces el riesgo de un mayor número de derrotas para el partido oficial se multiplicará.

Por: Luis Velázquez

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