La OEA se tambalea

Postigo

Por José García Sánchez

La Organización de Estados Americanos y el Instituto Nacional Electoral de México tienen historias muy similares. Nacieron por un momento necesario ante la presión de la historia y la sociedad que exigían representación igualitaria, aunque ni uno ni otro lo han realizado. Instituciones conservadoras desde el inicio de sus actividades hasta el día de hoy, carecen de consenso entre los países miembros y la sociedad mexicana, respectivamente.

En ambos casos su cúpula rebasa la representatividad y se toma atribuciones que no le corresponden para mantener a salvo los intereses de los poderosos. Tal vez, sea por eso que el consejero presidente del INE ahora quiere solicitar ayuda a esa organización poco prestigiada.

Desde su fundación el 30 de abril de 1948, nace con enemigos muy precisos.

Aunque su origen tiene sus raíces en 1826, con un esquema político de hermandad, creada por Simón Bolívar, aunque parezca contradictorio, cuando se realizó el Congreso Americano, convocado por el libertador. Las primeras batallas de la OEA tuvieron que ver la con el triunfo de la Revolución Cubana.

Siempre contraria a los gobiernos democráticos progresistas, su función es la de sabotearlos. Así lo hizo con Bolivia el año pasado, con hechos que colocan a la organización dentro del fascismo y la antidemocracia, al tratar de probar un fraude electoral que nunca sucedió e impulsar la imposición de Jeanine Áñez Chávez como presidenta de ese país, para que el litio pudiera estar en mano de los países ricos. El propietario de la empresa automotriz, Tesla, Inc. Elon Musk, contribuyó económicamente a perpetrar este golpe de Estado para adueñarse del litio, metal alcalino muy útil en la elaboración de sus automóviles eléctricos.

La evidencia de que no hubo fraude electoral, motivo o el cual sacaron a Evo Morales de la presidencia con la ayuda de la OEA, fue que el partido de éste volvió a ganar en las urnas luego de un año de gobierno golpista y antidemocrático, porque nadie votó por el grupo de militares y conservadores encabezados por Áñez. La OEA aseguraba que desde el momento en que había reelección, había fraude.

Con el triunfo del actual presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora, se comprueba que la gente votó por Evo Morales, por su partido y por la política que había sacado a ese país de la crisis económica. En ese puente entre los golpistas y la OEA hay un nombre que debemos tener muy presente y que seguramente vamos a escuchar en los próximos días: Arturo Espinosa Silis.

Espinosa Silis, es asesor de Ciro Murayama con vínculos sólidos y permanentes con la OEA y fue uno de los que aseguraron públicamente, sin pruebas, que hubo fraude electoral en Bolivia. Momentos después de las elecciones en Bolivia se desgarraba las vestiduras asegurando fraude electoral y apoyándose en las declaraciones de Arturo Almagro, quien se reeligió en la OEA recientemente.

No es nada extraño que ahora un grupo anti 4T, de derecha, como Misión Rescate México, sucursal de Sí por México, invite a los mexicanos a firmar para que el gobierno “destruya” al INE, a pesar de que sus consejeros han mostrado imparcialidad, incertidumbre, polarización, protagonismo e impuesto decisiones fascistas muy lejanas a sus atribuciones reales y legales.

La OEA está en su peor momento de credibilidad, la reelección de Almagro lo demuestra y enseña quién están detrás de una organización internacional que pudo llevar a cabo con dignidad los nobles fines que debió perseguir desde un principio que eran “afianzar la paz y la seguridad del Continente; prevenir las posibles causas de dificultades y asegurar la solución pacífica de las controversias que surjan entre los Estados Miembros” y que nunca se han concretado. En la OEA sólo creen los golpistas, los cubanos de Miami y uno que otro ingenuo.

La derecha está en el INE sin duda, y esto que veremos en los próximos días lo comprobará, con el pretexto de la opinión intervencionista y golpista del secretario general de la OEA, Luis Almagro.

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