La oposición quiere perder

Postigo

Por José García Sánchez

La oposición ha creado un bloque electoral que no busca el triunfo sino la derrota del contrincante. Así resulta difícil tomarlo en cuenta como competencia porque el objetivo central de todo partido es luchar por el poder, cuando la intención original de una organización está cercenada por la obsesión de que el enemigo pierda, la derrota está anunciada.

La coalición electoral que queman su casa para ver arder la del vecino, ha tenido deserciones masivas desde que la alianza se dio a conocer. Además, otros que aún permanecen se quedan inconformes por dos razones, la mescolanza de ideas y proyectos de esos tres partidos que ahora sólo e definen como de derecha; la otra, no les tocó candidatura por otorgarla a los adheridos.

Situación que no terminan y que seguirá incluso hasta días antes de la jornada electoral. Seguramente habrá sorpresas de quienes sin buscar una candidatura ni un partido que los albergue, reniegan de su militancia debido a la traición de sus tres cúpulas, que ya confesaron no buscar el triunfo sino la derrota del contrincante.

En el PAN, las reiteradas renuncias forzaron a su líder nacional, Marko Cortés, a decir que el blanquiazul nadie “viene a triunfar”, sino a buscar lo que es “mejor para México”. Buscan una maternidad electoral para abortar en el PAN, el PRI y el PRD.

“Quienes se fueron fue porque no tuvieron algo que ellos estaban buscando y a algunos panistas se les ha olvidado la enseñanza de don Manuel Gómez Morín que nos dijo que aquí, en el PAN, nadie viene a triunfar, que sólo un objetivo debía de guiarnos, el de acertar en la definición de lo qué es mejor para México”, dijo Cortés.

En febrero, Morena, acogió al menos a 6 personas que no lograron una candidatura a gobernador o alcalde por el PAN, como Víctor Fuentes, Jesús Cantú, Xavier Nava. Conservadores radicales, más identificados por sus ideas medievales que por su deshonestidad. Autoritarios y hasta represivos, como en el caso de Nava, ex panistas se fueron a un partido que han combatido desde su nacimiento. Es decir, se fueron del Pan militantes de muchos años que quieren ganar las elecciones más allá de sus ideas y de los programas políticos que les identificaron y le dieron nombre cada uno de los desertores.

A Morena lo que le interesa no sólo es la derrota del contrincante sino el triunfo de sus candidatos, por eso acepta a los posibles ganadores en orfandad partidista. La coalición de derecha mostró la fragilidad de convicciones de los militantes del PAN, PRI, y lo que queda del PRD. Sin bandera ni programa que pueda respaldar con la acción política de algún partido, o por lo menos con las actividades de sus militantes, apostarán por las simpatías personales de candidatos que tendrán una gran variedad de oficios, menos su experiencia política, devaluando el ejercicio político y menospreciando uno de los elementos que deben darle solidez a la democracia que es el liderazgo social de sus candidatos.

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