La Yunada

Político de pasiones turbulentas, polémico y controvertido como ha sido, el gobernador de Veracruz se ha mostrado como es.

En menos de lo que canta un gallo tronó con la Yunada, que ahora, y gracias a él, está integrada en un frente común. Los Yunes Linares. Los Yunes Márquez. Los Yunes Landa. Y los Yunes Zorrilla.

Todos, lo ha dejado claro: son sus enemigos, más que adversarios.

Fidel Herrera, por ejemplo, sólo se fue y ha ido en contra de Miguel Ángel Yunes Linares, con quien arrastra pleito desde hace 23 años.

Pero el góber de la Complutense ha ampliado su epicentro sísmico.

Lanzó a los diputados federales en contra de Yunes Linares.

Lanzó a los diputados locales en contra de Miguel Ángel Yunes Márquez, presidente municipal de Boca del Río, quien le reviró en un comunicado que “Javier Duarte no nos doblará”.

Se lanzó en contra del senador Héctor Yunes, a quien regaló una caña de pescar “para pescar a los peces que están en El Estero (los Yunes Linares), que son peores y que sin importar que sean familiares están presentes en la corrupción”.

Así, abandonó el evento en la WTC donde su compadre, Juan Carlos Molina, fue ungido líder de la Liga de Comunidades Agrarias y expidió un comunicado, donde anunció que le devolvió la caña de pescar “sólo sirve para pescar charales. Me es inútil. Si quiere ayudarme, que me envíe un barco para pescados de gran tonelaje. Apenas será suficiente para lo que vendrá”.

Se lanzó en contra de Pepe Yunes Zorrilla, a quien le reprochó que como diputado federal aprobó el IVA del 15 al 16 por ciento, en tanto el senador de Perote le reviró diciendo que antes de aumentar impuestos (el gravamen del 2 al 3 por ciento a la nómina), primero debe haber transparencia y rendición de cuentas.

El domingo 27 de septiembre le fue insuficiente para contestar a la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara, quien ese día publicó en la revista Proceso un comunicado de la Junta de Gobierno reclamando el pago de dos mil millones de pesos.

ADIÓS AL MAXIMATO FIDELISTA

El góber se ha lanzado, sin medias tintas, en contra de la Yunada, que también tiene su clientela electoral y, por tanto, una polarización más de la sociedad local.

Se deberá, quizá, a que la sucesión se le ha salido del control, pues nunca los llamados Chamacos de la fidelidad (Jorge Carvallo junior, Érick Lagos, Adolfo Mota y Alberto Silva) cuajaron en el ánimo electoral.

Tampoco ha cuajado su candidato independiente, Gerardo Buganza Salmerón.

Menos, su otro candidato ciudadano, el diputado local, Renato Tronco Gómez.

Y su otro favorito, Tomás Ruiz González, secretario de Infraestructura y Obra Pública, nació muerto en su precandidatura, no obstante los 250 espectaculares en ciudades y carreteras.

El Maximato fidelista se le fue de las manos, con un Fidel Herrera que sigue con las puertas cerradas en Los Pinos.

Y cuando, quizá, acaso, exista el riesgo de que el PRI salga del palacio de gobierno de Xalapa para que la oposición, incluso la oposición de la Yunada, con Pepe y/o Héctor Yunes, se adueñen del trono imperial y faraónico.

La pasión política torrencial se ha impuesto.

El señor Javier Duarte se dejó llevar por el hígado.

Perdió la frialdad básica con que ha de ejercer el poder y gobernar.

Ninguna necesidad existía, si quiso ser fino y exquisito, con obsequiar a Yunes Landa, por ejemplo, la caña de pescar.

Tampoco de arremeter contra Pepe Yunes, y más luego del Pacto de Perote.

Ni el ridículo de sus diputados locales con “El Joseratón” al frente (¡Ay el saqueo como presidente municipal según la fama pública) en contra de Miguel Ángel Yunes Márquez, que es, haiga sido como haiga sido, cosa juzgada.

Y es que la piel y la entraña social están demasiado sensibles para el rafagueo innecesario.

LA HERIDA SOCIAL SE MULTIPLICA

Hacia el final del día nada se gana. Más que la confrontación política y social. Puntos de tensión que enfrentan.

La lucha infértil entre las tribus y las hordas, mientras Veracruz se estrangula en su retrato universal: la desigualdad, la criminalidad, “la política de mano dura policiaca”, la impunidad, el desempleo, los salarios de hambre y la migración, entre otras cositas, que acentúan la herida social.

La vieja tesis del “divide y vencerás”, mal entendida y mal aplicada.

Y más porque cualquier gobernante en el V año del sexenio está “en la plenitud del pinche poder” y por naturaleza es el dueño del poder político, el poder económico, el poder policiaco, el poder social, el poder legislativo, el poder judicial y el poder mediático.

Es decir, todo un aparato político en contra de quienes piensan diferente a la gran familia revolucionaria.

Incluso, los mismos priistas escindidos entre los que están de un lado y quienes del otro.

Y, lo peor, empujados desde adentro del poder.

Razones de sobra, incluso, para que la Yunada pueda integrar un gran frente común, más allá de las siglas partidistas y, entonces, un candidato independiente a la gubernatura de verdad, fuerte y poderoso.

La política del buen vecino ha fracasado en Veracruz.

“El Estado soy yo” diría Luis XIV cuando tenía 19 años de edad y le concesionaron el poder absoluto.

Pero era un chamaco…

Por: Luis Velázquez

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