Las cachetadas del Mirrey Velasco

El 8 de diciembre de 2012, Manuel Velasco Coello se convirtió en Gobernador de Chiapas, la entidad del país con los mayores niveles de pobreza [personas que no cubren con su gasto familiar la compra de una canasta básica de subsistencia] y de pobreza extrema (personas que no satisfacen incluso la necesidad de alimentación). Además, con 4.8 millones de habitantes, el estado tiene el mayor porcentaje de población que habla exclusivamente alguna lengua indígena: 36 de cada 100 chiapanecos.

Pero, alejado de la marginación, la inseguridad y la violación de los derechos humanos que dominan ese territorio, Velasco Coello, quien el próximo 7 de abril cumplirá 35 años, se ha comportado desde el inicio de su administración como un Virrey y también como un Mirrey, que no son otra cosa que juniors, nietos e hijos de familias acaudaladas, a los que la fortuna les cayó del cielo, a los que les gustan los excesos, sienten desprecio por los pobres, aborrecen la cultura y leen, si acaso, revistas como Quién y Caras, entre otras características.

El “Güero” Velasco, por ejemplo, se ha ganado con creces, y con cargo al presupuesto público, por supuesto, el calificativo del Gobernador de las revistas del corazón y la socialité –si es que ésta última existe en un país de nuevos ricos, rémoras de los poderes político y económico, como es México–.

El Gobernador es nieto del extinto priista Manuel Velasco Suárez, quien gobernó Chiapas de 1970 a 1976, y es recordado por ser el responsable de devastar la Selva Lacandona al negociar cientos de miles de pies cúbicos de caoba, cedro blanco y rojo, fresno, encino, roble blanco y rojo, abedul, nogal, sauce y otras maderas finas que fueron a parar a Europa durante su administración.

Así lo plantea Francisco Cruz Jiménez en su libro de reciente publicación Los juniors del poder, donde además expone: “Chiapas es un estado de caciques donde el poder se hereda de padres a hijos; su uso finca sus reales en familia; unos cuantos, muy pocos, son beneficiarios de la explotación y el saqueo de los bienes naturales, humanos y públicos; son los dueños del estado y, según se ve, de sus habitantes”.

Y, sobre esto último, Velasco Coello, integrante del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), un instituto político que es satélite del Partido Revolucionario Institucional (PRI), no tiene empacho en comportarse como año y señor de un estado en el que la mayoría son indígenas y pobres entre los pobres.

El 12 de abril de 2013, cuando apenas y cumplía cuatro meses como Gobernador, se dejó cargar en una “mula” por indígenas de Oxchuc, Ocosingo, quienes pasearon al “Güerito”, vestido con traje típico y coronado por un tocado tradicional, en una procesión por la comunidad, sin que éste mostrara rubor alguno y ni una pizca de conciencia social.

Su sexenio, además, ha estado plagado de escándalos por el exceso en el gasto dedicado a promocionar su imagen a nivel nacional –especialmente en las televisoras Televisa y TV Azteca–, la violencia contra los luchadores sociales –especialmente aquellos de extracción indígena–, abusos policiales, colaboradores corruptos, el aumento de la deuda del estado, ataques a la prensa crítica en la entidad y conflictos de interés con empresas constructoras de obra pública.

Ayer, sin embargo, la “calidad” humana de Manuel Velasco Coello, el Mirrey de Chiapas, fue exhibida a plenitud en un video en el que abofetea a uno de sus asistentes en un evento público y frente a decenas de testigos.

De acuerdo con Chiapas Paralelo, la toma fue realizada con un celular por una persona que se encuentra entre los asistentes al evento: “En el segundo 43 una mujer de blusa roja jala con insistencia el brazo del Gobernador de Chiapas. Él se tironea y susurra algo a uno de sus asistentes que va tras él, cargando una pequeña mochila. Le señala a la mujer al asistente y con la mano le indica que se dirija a él. Y enseguida (en el segundo 51), Manuel Velasco Coello lanza una bofetada al hombre”.

La acción de intolerancia contra uno de sus colaboradores corrobora por qué Chiapas es también una de las entidades con mayores denuncias de violaciones a los derechos humanos: si el Gobernador “Güerito” lanza cachetadas a quienes laboran con él, ¿qué no harán contra los activistas que protestan contra los abusos de su mal gobierno?

Manuel Velasco Coello, dicen, quiere ser Presidente de México usando la fórmula que tan buenos resultados le dio al priista Enrique Peña Nieto: difundiendo profusamente su imagen en las televisoras de cobertura nacional, especialmente Televisa; compartiendo portadas de revistas del corazón con su novia, la actriz y cantante Anahí –también artista exclusiva de Televisa–, y mostrándose como un político joven y arriesgado, que realmente quiere mover a México.

Pero la bofetada a su subordinado, difundida ayer en las redes sociales, ha roto cualquier posibilidad sobre el tema. Tanto dinero gastado en su promoción y un video colgado en YouTube, sin un peso de por medio, le ha dado un golpe fatal a sus aspiraciones.

Ni los chiapanecos ni el resto de los mexicanos deben olvidar que, de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo (Coneval), Chiapas ocupa el primer lugar nacional por el número de personas inmersas en pobreza extrema con 1 millón 629 mil 200 personas, lo que significa 32.2 por ciento de la población total.

Además, nueve municipios de la entidad lideran la lista de los 15 más pobres del país y, dentro de éstos, San Juan Cancúc, con 80.5 por ciento de su población; Chalchihuitán, con 79.8 por ciento; Aldama, con 78.8 por ciento, y Sitalá, con 74.6 de sus habitantes sufren pobreza extrema.

En suma, según las estadísticas del Coneval, en el Chiapas del Mirrey Velasco Coello hay 3 millones 782 mil 300 pobres; es decir, cerca del 74.7 por ciento de la población.

Y como si ese oprobio no fuera suficiente para generar el rechazo, su gobierno también ha propinado cachetadas a México entero: la pobreza en que vive su población no es congruente con los estándares de un país que es miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), acusaron economistas de ese organismo internacional, quienes tienen identificado al estado como uno de los de mayor marginación también a nivel mundial.

Pero la prensa feliz. Toda o casi toda. El reparto de dinero en publicidad lo compensa todo.

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