Las Furias en acción

Postigo

Por José García Sánchez

La oposición en México no se caracteriza por su amor a la verdad y ahora la consigna es hacer creer que ganaron las elecciones cuando fue todo lo contrario. Su propósito de arrebatar la Cámara de Diputados no les resultó, a pesar de la millonaria inversión para obtenerla.

Si bien puede percibirse como una cadena de derrotas generalizadas en todo caso. Porque lo que se llama triunfo se convirtió en reto y lo que se llamó derrota se vuelve advertencia o, más sutilmente, lección.

Quienes buscaban equilibrios se acercan a su objetivo, los que esperaban pluralidad avanzan. Salieron a votar quienes nunca habían votado, ya sea por edad o por convicción, por novedad o por resentimiento. Acomodar las fuerzas sociales no marca la decadencia de nadie sino un nuevo mapa que debe leerse con cuidado. No anuncia triunfos futuros aunque sí desaparición de fuerzas, porque no se prevé otra inversión de particulares de la magnitud que otorgaron a la alianza en esta elección.

Morena y sus aliados dan cuenta de 12 gubernaturas, como un Hércules moderno, situación que invita a citar la mitología griega por la similitud de algunos personajes.

Tomando en cuenta su pasión por la mentira y la visión particularmente frágil de la derecha encontramos toda una cosmogonía paralela, pero no real que bien podría conformar toda la mitología de una oposición que sólo ve el pasado, la reacción de los líderes nacionales de los tres partidos recuerda a las Furias de la mitología griega, que eran tres Alecto, Alito; Megera, es decir, Marko, y Tisifone, o sea Zambrano. Su origen es oscuro porque nacieron en la noche, producto de una castración, y su misión consistía en restablecer el orden perdido.

Alecto, perseguía a sus enemigos hasta enloquecerlos; Megera, hacía surgir el odio entre los mortales, y Tisifone, se encargaba de castigar a quienes no guardaban buena conducta. Hoy hay muchas similitudes de las Furias con estos tres personajes de la política mexicana que sería muy interesante conocer.

Dentro de esa mitología que terminan por creerse sus propios inventores, está la de triunfar de manera absoluta, cuando en realidad en 18 entidades tiene Morena mayoría, y el senatore, que será gobernatore, todavía no sabe para qué sirve el Congreso Local con mayoría priísta, lo cual anuncia una limitante a su desbordada dispersión de ocurrencias.

La mentira para la alianza de la derecha es el PAN de cada día, de tal suerte que creerse sus propias mentiras siempre será un riesgo. Recordemos lo que sucedió minutos después de la seis de la tarde donde el líder nacional del PRI anunciaba la victoria en gubernaturas que en realidad perdió. Es decir, la militancia pide su cabeza porque su partido no ganó una sola. Pero la euforia impulsada por la mentira de Alito al micrófono fue una hazaña mitológica.

Las trampas de los tres partidos en alianza fueron muchas que tenían que ver con amenazas, intimidaciones, Fake News, miedo etc. Los candidatos de esos partidos nunca dejaron de hacer campaña, incluso el día de la jornada electoral pudo verse a Mauricio Tabe en estado de ebriedad invitando a votar por el PAN en la alcaldía Miguel Hidalgo, y a unas cuadras de ese sitio estaban Xóchitl Gálvez y Mariana Gómez del Campo convocando a pensar que el PAN es un partido político incluyente cuando son racistas y discriminadores, pero, sobre todo mentirosos, mitómanos.

La oposición sabe que no ganó y lo que ganó fue con trampa.

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