Las horas contadas

•El Fiscal, súper blindado
•Político peliculesco…

Por: Luis Velázquez

I

La foto es impresionante:

El Fiscal General por nueve años en Veracruz, exprocurador de Justicia Luis Ángel Bravo Contreras, sale de la oficia del Juzgado Quinto de Primera Instancia, en el puerto jarocho.

Impecable e implacable como le llama Javier Duarte, está vestido con pantalón negro y camisa de manga larga. El reloj millonario en la mano izquierda. Ningún cabello parado. Todos planchaditos con gel. Metrosexual y narcisista como es.

Figurita y dandy. Bueno ha de ser para “la enagua”.

Detrás de él un hombre fornido, musculoso, con guayabera blanca, pelo corto, cortito, de militar. Quizá un auxiliar. Acaso un escolta.

Y por delante, tres guardaespaldas. También, oh delicadeza, oh paradoja, con guayabera blanca de manga larga. Bien presentaditos.

Los tres con lentes negros para ocultar la intensidad de la mirada.

Los tres… con R-15. En posición de firmes. Listos para disparar, apretar el gatillo, enfocar la mirilla…, por si, digamos, un ataque sorpresivo, virulento al Fiscal, semejante al asesinato del candidato priista a gobernador en Tamaulipas.

El trío, claro, blinda al Fiscal en el Veracruz de los carteles y cartelitos, aquellos que según el Fiscal salieron huyendo de la tierra jarocha un minuto después de que tomó posesión como procurador de Justicia.

Los mismitos que han perfilado a Veracruz en segundo lugar nacional en secuestros y fosas clandestinas.

Y más de mil desaparecidos, entre ellos, 144 menores de edad.

Y, bueno, así, con una escolta dispuesta a dar la vida (¡que para eso les pagan, y bien!), listos para inmolarse en nombre de la patria, ni modo que los sicarios se atrevan a un atentado.

II

Paradojas de la vida: un día después de que el Fiscal llegó al Juzgado Quinto de Primera Instancia con tres armados con “cuernos de chivo”, el asesor del gobernador, Carlos Brito Gómez, menospreció en el edificio del CDE del PRI a un niño pobre vendiendo dulces y hasta lo corrió del salón Jesús Reyes Heroles.

El mismo día que el Fiscal llegó con su aparatoso equipo de seguridad, en la ciudad de México, Raúl Salinas de Gortari, hermano del expresidente, aterrizó en un evento cultural de Alejo Peralta estrenando un automóvil de dos millones de pesos.

El mismo día también Yuri, la artista favorita de Fidel Herrera, declaraba en la ciudad de México que los duartistas la tienen “vedada y vetada”.

Y en Coatzacoalcos, el ex alcalde, Armando Rotter, revelaba que desde su candidatura a diputado federal por el PT le hablan por teléfono para amenazarlo de muerte y, por tanto, declinó.

Tal cual es la vida.

III

El Fiscal camina en Veracruz así porque, ni modo, tiene las horas contadas.

Y las tiene porque así le ofreció a Carmen Aristegui en su noticiero radiofónico para esclarecer el levantón del reportero y editor, Moisés Sánchez Cerezo, acontecido el viernes 2 de marzo, a las 7 de la noche, en Medellín.

IV

Entonces, oh salvación, las fuerzas armadas de Veracruz detuvieron a una peligrosa banda de cuatro muchachos que han acumulado robos, asaltos y tres homicidios en Medellín de Bravo.

Claro, por lo pronto, se trata de una banda diferente, ajena, sin nada que ver, con la banda internacional de Frutsis que en Colombia ha sembrado el terror desde tiempo inmemorial.

Y como el Fiscal vive con las horas contadas de manera intrépida cada segundo del día y de la noche, llegó al puerto jarocho con su escolta para checar el asunto, quizá interrogar con método científicos a los cuatro muchachos detenidos a ver si, por las dudas, entre ellos están los autores del secuestro de Moisés Sánchez.

Y es que el asunto urge.

¡Ah!, devoto de la ley, respetuoso de los derechos humanos, de paso también checó si los chicos habrán sido torturados por elementos ministeriales para arrancar la culpabilidad.

Incluso, oh paradoja, oh mensaje críptico, oh escritura polisémica, una parte de la prensa boletinera tituló la detención de los cuatro chicos de la siguiente manera:

“Los amos del crimen. Robos, homicidios y demás crímenes en Medellín”.

Los chicos, por cierto, tienen, 19, 21, 22 y 24 años y llevan ya, dicen los boletineros que dice el juez que dice el Fiscal, varios asesinatos.

El Fiscal vive horas contadas…

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