Líder incómodo, en la mira

•Entre una parte de la elite priista de Xalapa circula un video donde satanizan al líder estudiantil de la UV y activista social Julián Ramírez Olivares
•Un priista dice: se lo quieren chingar. Lo van a fregar
•Ustedes son los Zetas, gritó en un discurso incendiario frente a palacio de gobierno

Circula por ahí un video perturbador e incómodo para el gobierno de Veracruz. Ante una multitud juvenil aposentada frente al palacio de Javier Duarte en Xalapa, un chico de unos 25 años pronuncia un discurso con palabras llenas de fuego. Y los miles de chavos aplauden, felices, realizados.

El chico, Julián Ramírez Olivares, líder estudiantil que fuera, ¿es? en la facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana, y activista social, habla sin tapujos.

Incluso, en la euforia, llama pendejos, putos, cabrones, a uno que otro funcionario, entre ellos, y por ejemplo, al general de West Point, condecorado por la Interpol, Arturo Bermúdez Zurita, secretario de Seguridad Pública.

Es más, apunta con el índice hacia palacio de gobierno y grita.

Ustedes son los zetas.

En el presídium, lo acompañan dos jóvenes, alumnos de la UV, que nunca toman el micrófono.

Julián Ramírez, originario de Cancún, es el dueño del micrófono. Está molesto, irritado, porque también se refiere a los ayotzinapos, los 42 alumnos de la Escuela Normal de Guerrero que fueran secuestrados y desaparecidos, y cuyos padres siguen la búsqueda en el país y protestando en algunas latitudes del mundo.

El hecho, según parece, sucedió meses antes, digamos, a principio de año. Pero como el defeño Arturo Bermúdez ha dicho que su equipo policiaco espía a los disidentes, inconformes, rebeldes, insumisos e incómodos ciudadanos de Veracruz en contra del gobierno estatal, y también los graba, además de su ejército de informadores hurgando en las vidas ajenas, entonces, habrían filmado a Julián.

Ahora, ni hablar, alguien lo ha filtrado por ahí desde las mazmorras de Seguridad Pública.

Y lo han soltado, quizá, acaso, como estrategia para intimidar, luego de que el 5 de junio en la madrugada unos encapuchados madrearan a ocho estudiantes de la UV, que dejaron un río de sangre en la casa donde festinaban, y en donde, avisado por uno de ellos, Julián llegó y a todos los llevó a la Cruz Roja de Xalapa.

SE LO QUIEREN CHINGAR…

El video circula entre políticos. Uno al otro se lo están enviando. Algunos, identifican a Julián. Otros, preguntan su historia. Uno, dijo:

Se lo quieren chingar. Lo van a fregar.

Y es que Julián fue declarado por Seguridad Pública como un peligro electoral que bloquearía, háganos favor, en el Veracruz de Javier Duarte, los comicios del domingo 7 de junio.

Por eso la madriza a los ocho alumnos de la UV en una casita ubicada cerca del edificio del CDE del PRI aquella madrugada sórdida y siniestra.

Y es que como todos los dirigentes naturales, Julián mudó del liderazgo estudiantil al social.

Tal cual, ha sido solidario con varias causas populares, entre otras, las siguientes:

Fundador de la Asamblea Estudiantil Xalapeña.

Solidario con la Asamblea de Defensa Ambiental para la conservación de los ríos ante la invasión de plantas hidroeléctricas.

La desaparición forzada de personas en Veracruz.

La lucha contra la explotación irracional de las minas.

La defensa de los periodistas asesinados.

Solidario con el movimiento Yosoy132 en Xalapa y con protestas y marchas.

Y por eso mismo, la SSP lo trae atravesado y quizá hasta el secretario General de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, a quien Bermúdez ha de incendiar las neuronas, el corazón y el hígado.

Un chico de 25 años, perturbando la paz de los viejos políticos de Veracruz, en vez de escuchar el lamento colectivo, el coraje social, la ira popular.

Ningún ciudadano, entonces, quisiera que a Julián Ramírez Olivares le diera un ataque de caspa, porque entonces habría, desde ahora, sospechosos fuera de duda, entre ellos, Arturo Bermúdez, quien soñó con su ley Bermúdez para que los inconformes le solicitaran permiso por escrito para marchar a entiendas de que el general decidiría el fast track.

Un defeño marcando las reglas de la convivencia en Veracruz.

Pero más aún, atentando contra el derecho constitucional de organizarse y expresarse en la vía pública ante la injusticia social y los abusos y excesos del poder.

Por: Luis Velázquez

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