Los empresarios

Por Jorge Curiel H.

Quintana Roo aparece en la estadística nacional como uno de los estados con mayor número de casos confirmados de COVID-19, lo cual resulta muy preocupante, pero el impacto económico que este ha tenido lo es aún más.  En las últimas semanas se ha desmoronado la economía del estado, provocando la perdida de decenas de miles de empleos, el cierre de hoteles, restaurantes, empresas prestadoras de servicios turísticos y pequeñas empresas que están al borde de la quiebra, haciendo evidente lo vulnerable que es el sector turístico. 

Los empresarios pequeños, esos que Andrés Manuel exhibe como enemigos de la 4T, esos que generan la mayoría de los empleos e impuestos en el país, han hecho hasta lo imposible para no cerrar sus negocios, para no despedir a sus empleados y poder seguir trabajando, pero esta pandemia, que no sabemos cuándo vaya a terminar, les está obligando a ceder. 

Cuando escuchamos la palabra “empresario” nos viene a la mente la imagen de algún señor bien vestido que detrás de su escritorio explota a sus empleados y evita pagar sus impuestos; sin embargo, en México los empresarios son los talleres mecánicos, vulcanizadoras, fondas, pequeños comercios, puestos de comida, etc. Negocios de mexicanos que tomaron el riesgo de emprender y de autoemplearse. Estos son realmente los empresarios a quienes Andrés Manuel López Obrador ha conseguido la imagen de enemigos del pueblo, estos pequeños empresarios y los medianos y los grandes están sufriendo hoy los embates del coronavirus que parece no ceder y, por ende, seguiremos con la cuarentena, que, aunque nos ayudará a disminuir el riesgo sanitario nos sumirá -sin duda- en la peor crisis económica de los últimos años, esta vez, por suerte para Andrés, sin culpables.

El gremio hotelero en Quintana Roo, los restauranteros, transportadores y demás empresarios y prestadores de servicios turísticos han hecho un llamado al gobierno para que les ayuden a sortear el lado económico de la pandemia.  El Gobierno estatal, por su parte, se ha ocupado, y con justa razón, prioritariamente en el tema de la salud, ya que ni la infraestructura hospitalaria del estado, ni los equipos e insumos han sido suficientes para el tamaño del problema. 

En el municipio de Benito Juárez hemos visto la voluntad del gobierno municipal y de su presidenta Mara Lezama de ayudar, se han otorgado despensas, vales de luz, de gas, etc. a las familias más pobres, pero ¿y los empresarios? ¿Cuáles serán los mecanismos de apoyo para ellos? ¿Qué se está haciendo para contrarrestar las consecuencias económicas? En los últimos días Carlos Joaquín, gobernador del estado, anunció apoyos, estímulos fiscales y créditos que se otorgarán para mejorar la infraestructura turística, aquí la pregunta es ¿Cuándo regresarán los turistas? ¿Cuándo volverá todo a la normalidad? ¿Cuándo se reactivará la economía de la región? ¿Qué sentido tiene para los empresarios tomar esos créditos si no existe certidumbre acerca de la recuperación? Estas respuestas no las tiene el gobierno y serán de nuevo los empresarios los que valientemente decidirán reabrir sus negocios, invertir en ellos, ofrecer nuevos servicios, contratar créditos y endeudarse para salir adelante, pero esta vez, en una economía y en un entorno que no serán tan parecidos al que antes del COVID conocimos. 

Estoy a sus órdenes para cualquier comentario sobre esta columna en: 

jcurielh@gmail.com

Políticos al Desnudo

00
Compartir