Los favoritos de Duarte

•De Manzur a Charleston
•De Aguilar Yunes a Buganza

Por: Luis Velázquez

I

En los últimos cuatro años y 45 días, el gobernador de Veracruz ha tenido durante un tiempecito su político favorito de entre los secretarios del gabinete legal y ampliado.

A cada uno ha trepado a las alturas y lo ha perfilado por encima de todos, de igual manera como en el relato bíblico Jesús de Nazareth privilegiaba a Santiago, el apóstol más joven, aun cuando también tenía inclinaciones especiales por María Magdalena.

Por ejemplo.

En el inicio del sexenio, y muchos meses después, hasta cuando el Pacto México fue descarrilado, el consentido era Salvador Manzur Díaz, paseado de la curul federal a la alcaldía de Boca del Río a la secretaría de Finanzas y Planeación.

Incluso, hacia el interior del gabinete nadie dudaba que Manzur era el predilecto para la candidatura a gobernador, y a quien desde entonces venía procurando y perfilando.

Luego, ni modo, Manzur cayó y Fernando Chárleston junior ocupó su espacio. Lo movió de diputado federal a titular de SEFIPLAN, ahí donde había estado Manzur, camino, de igual manera, a la silla embrujada de palacio.

La familia priista así lo miraba. Hasta le llamaban el Cupido de Karime Macías y Javier Duarte.

Pero el José José del Golfo de México se desencantó en el camino por alguna razón todavía hoy desconocida, y de pronto, zas, el vocero Alberto Silva Ramos, insultando la inteligencia de los demás, tan dado por cierto a la intriga palaciega, cancaneaba que tenía una enfermedad, epilepsia, sólo curable en el Distrito Federal y, por tanto, necesitaba regresar a la ciudad de México.

Pero Chárleston junior iba tan enfermo que primero se fue de vacaciones a Cancún, en plan familiar, y luego, regresó a la curul federal.

II

Entonces, algunos de los llamados ‘’Niños infieles’’ (Jorge Carvallo, Érick Lagos, Adolfo Mota y “El cisne” (reducido él mismo a “Pavo real”, mientras el gabinete le llamaba simple totol) se tiraron al ruedo para disputar el corazón, las neuronas y el hígado del jefe máximo.

Cada uno extendiendo la mano para ganarse el cariño y la confianza de Duarte.

Es más, perdieron la dimensión humana, y de paso, la discreción, porque hasta en los medios se cacareaban como tales.

Un día Alberto Silva Ramos, él más soberbio, ególatra y narcisista de todos, dijo a unos medios:

“Madreen a los otros secretarios. Pero a mí cuídenme”.

Érick Lagos, por ejemplo, llamaba con menosprecio “El toluco” a Jorge Carvallo y “La locota” a Motita, y al mismo tiempo, en un doble discurso, se proyectaba en la prensa como el favorito de Duarte para la gubernatura.

Las pasiones desordenadas llegaron a tanto que sus boletineros clamaban lo siguiente:

Mientras Érick Lagos es el candidato a gobernador de Fidel Herrera, Alberto Silva es de Duarte.

Y Motita del senador Emilio Gamboa Patrón y Carvallo del grupo Atlacomulco.

Huérfano de sus preferidos, Duarte, según parece, volteó a mirar a Gerardo BuganZa Salmerón, quien además cuenta con la bendición eclesiástica de Veracruz para que el arzobispo y los obispos lo bendigan, recen por él y lo promuevan desde el púlpito.

Lleno de celos porque le estaban ganando el brinco, Lagos sedujo a Hipólito Reyes Larios y hasta lo llevó como ‘’acarreado’’ a la LXIII Legislatura para que le aplaudiera en su comparecencia y hasta lo destapara como “un excelente diputado federal”.

III

En tales destrampes neurológicos y políticos, el cordobés Luis Ángel Bravo Contreras, el otro narcisista sexenal, se anotó como el favorito del jefe máximo.

Por ejemplo, miraba que iba para Fiscal General y por nueve años; pero mirando el río desbordado se soñó el mini gobernador y buscó, cabildeó, tocó la puerta para quedarse como secretario General de Gobierno camino al trono imperial y faraónico de Veracruz.

Érick Lagos lo detuvo en seco aquel día cuando lo sorprendió sentado en su silla de la SEGOB:

“No te sientes ahí antes de tiempo porque te cae la maldición”.

Y le cayó.

Y le cayó de tal modo que horas antes de tomar posesión, BuganZa aterrizó en su antigua oficina, expidió órdenes, una de ellas, escarbar la nómina de Érick Lagos, quien, oh paradoja, se la dejó con 400 plazas más de puros “aviadores” según publicó el colega Miguel Ángel Cristiani.

Hoy, se afirma, el preferido de Duarte para la candidatura a mini gobernador es BuganZa, el animal político que ha perdido en dos ocasiones la oportunidad de ocupar

la silla principal del palacio de Xalapa; pero que en cambio todas las veces que ha sido legislador federal lo fue por la vía pluri.

IV

Claro, para la elección del candidato a góber faltan unos quince meses, hacia la primavera del año 2016.

En el gabinete duartista todos saben que el jefe máximo tiene un par de amigos entrañables, fuera de duda, que son Marco Antonio Aguilar Yunes, listo para la candidatura a diputado federal, y Luis Ángel Bravo Contreras, con quienes se reúnen con frecuencia a nivel matrimonial.

Y, bueno, y como refiere el politólogo Carlos Ronzón Verónica, egresado de la maestría en Ciencias Políticas de la misma universidad, la Complutense, donde Duarte se doctoró en Economía: nadie descartaría que para el primer trimestre del 2016 el corazón, las neuronas y el hígado de Duarte estuvieran en otro lado, considerando que algunos hombres así son, bipolares, y su estado de ánimo oscila de manera trepidante…

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