Los hijos claman justicia al Fiscal

•Los hijos de tres reporteros asesinados en Veracruz (Moisés Sánchez Cerezo, Gregorio Jiménez de la Cruz y Armando Saldaña Morales) exhiben a Luis Ángel Bravo Contreras: puro rollo, reality show con la penalidad a los homicidas
•Lo peor: ya ni en audiencia recibe a los familiares
•Promesas incumplidas

Los días y noches para el Fiscal General de Veracruz son así:

El hijo de Moisés Sánchez Cerezo, el reportero y activista de Medellín secuestrado, asesinado, cercenado y arrojado en un costal en la carretera, sigue clamando justicia ante los medios, porque el autor intelectual del crimen, el ex alcalde, Omar Cruz, se volvió un prófugo de la justicia.

La hija de Gregorio Jiménez de la Cruz, el reportero secuestrado, mutilado, asesinado y sepultado en una fosa clandestina en Las Choapas, denuncia que ahora el Fiscal ni tampoco el secretario de Seguridad Pública la reciben y, por el contrario, tantas ofertas en su momento, que incluían hasta una casita, han quedado al garete.

La hija de Armando Saldaña Morales, el reportero originario y residente de Tezonapa, que trabajaba en Tierra Blanca, secuestrado, desaparecido y asesinado y arrojado en una carretera de Oaxaca, ha denunciado que el procurador de Justicia de Oaxaca asegura que el padre fue asesinado por un pleito de cantina.

Pero, además, y en contraparte, el Fiscal de Veracruz les ha cerrado la puerta y tampoco la recibe, luego de asegurar que auxiliaría a la familia, porque ni modo, el cadáver apareció al otro lado de la calle que divide a Tezonapa de Cosolapa.

Los hijos, pues, de un trío de reporteros asesinados clamando justicia en el Veracruz de Luis Ángel Bravo Contreras.

Ninguno de ellos está satisfecho con la administración de la justicia.

Por ejemplo:

En su momento el Fiscal fue advertido de una vigilancia puntual a Omar Cruz, el exalcalde de Medellín, porque ante la acusación directa de Bravo Contreras como asesino intelectual de Moisés Sánchez, huiría, por más que su abogado argumentara inocencia.

Y, sin embargo, el descuido del Fiscal originó que el expresidente municipal sea hoy un prófugo de la justicia.

Tal cual habría de recordar el mismo caso cuando el procurador Felipe Amadeo Flores Espinoza solicitó el desafuero de la ex alcaldesa de Alvarado, Sara Luz Herrera Cano, por la autoría intelectual del crimen de su secretario particular.

Y por aquí el procu solicitó el desafuero en la Legislatura, en automático le puso una guardia día y noche que la siguió con alta discrecionalidad para evitar su fuga.

Por eso, en el primer minuto del uno de enero del año 2014 fue detenida cuando estaba en una fiesta con los amigos en el pueblo.

Por el contrario, cuando el Fiscal se dio cuenta, Omar Cruz ya andaba en el Polo Norte jugando con los pingüinos.

LOS REPORTEROS TUVIERON LA CULPA DE MORIR

En el crimen del reportero sureño, Gregorio Jiménez, el gabinete policiaco del gobierno de Veracruz bajó el cielo y las estrellas a la familia.

Una casa, empleo para la esposa y los hijos, becas para los niños, vigilancia policiaca para evitar venganzas y represalias.

Y a la fecha, nada, sostiene la hija, en el desamparo total.

Incluso, ni siquiera, vaya, le otorgan audiencia.

La autoridad ya se cansó de escuchar, digamos, el mismo melodrama de cumplir lo ofrecido.

Y, bueno, si de antemano sabían que era un espejismo vender tales esperanzas, entonces, ningún caso existía para una oferta así.

Se pasaron de tueste…

Pero por eso mismo, cacarean ante los medios la palabra incumplida.

Peor le está yendo a la familia de Armando Saldaña Morales, el reportero que fuera asesinado luego de 25 años de ejercicio periodístico.

El Fiscal de Veracruz se lavó las manos y el procurador de Oaxaca se mantiene firme en que el asesinato fue por un pleito de cantina.

Y como la justicia ni es de aquí ni es de allá, entonces, allá la familia con su desgracia.

Así se gobierna y ejerce el poder en el Veracruz de Arturo Bermúdez Zurita y Luis Ángel Bravo Contreras.

Los reporteros fueron asesinados una vez más; pero con sus acciones, el gabinete policiaco de Veracruz los sigue matando.

Armando Saldaña murió… en un pleito de cantina, y la familia, al garete.

Moisés Sánchez perdió la vida, porque era taxista, y la familia al garete clamando justicia.

Gregorio Jiménez fue asesinado porque se llevaba mal con los vecinos y la familia soñando con que el gobierno de Veracruz la redimirá, tal cual se lo ofrecieron.

Por: Luis Velázquez

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