Los niños: Rehenes de la 4T

Por Zaynne Cordoba T.

Actualmente México es un país que no vive el presente, que va cientos de pasos atrás en el tiempo y con muchos errores que repetir del pasado, situación que lamentablemente también aplica para avances y descubrimientos médicos.

Las autoridades mexicanas siguen empecinadas en eso que se decía, que se creía, que se suponía al inicio de la pandemia, que el Covid-19 únicamente afectaba a adultos mayores con enfermedades y que en los niños no pasaba de una simple gripe. Hipótesis que se tenía en un inicio, pero que hoy, gracias a los avances de la ciencia, se ha comprobado que tanto el virus original del SARS-COV-2 y todas sus variantes descubiertas hasta la fecha, no distinguen edad, sexo, etnia o condición social. Que así como mata a ancianos, también mata a infantes, y que es peor cuando la persona -tenga de la edad que tenga- padece alguna comorbilidad.

La semana pasada una niña de Xalapa, Veracruz, hizo un llamado al subsecretario de Salud Federal Hugo López-Gatell: “le pido que me indique la hora, el lugar, la fecha y la ciudad en la que tengo que presentarme a recibir la vacuna”. Esto debido a que a pesar de contar con un amparo otorgado por el Poder Judicial para ser inoculada con la vacuna Pfizer, el secretario de salud estatal, Roberto Ramos Alor, se la negó, según le informaron, por indicaciones del gobierno federal.

Zulma González, de 12 años, participó en la videollamada grupal que ofreció López-Gatell el pasado 30 de abril, donde le cuestionó por su caso en particular, ya que padece diabetes tipo 1. En ese momento la respuesta del funcionario fue que por su padecimiento ella debía considerarse persona de riesgo y contar con las mismas medidas preventivas que los adultos, adultos mayores y adultos con padecimientos similares: “niños y niñas, hombres y mujeres que tienen diabetes tipo 1, deben considerarse de mayor probabilidad, mayor peligro de complicarse el Covid. Entonces, hay que tener las mismas precauciones adicionales que se tiene con los adultos mayores y también con las personas adultas que tienen otras enfermedades” fueron las palabras exactas con las que el subsecretario de prevención y promoción de la salud le respondió en esa ocasión.

Hoy se escuchan muchas voces diciendo que los niños no deben vacunarse, la mayoría repitiendo el discurso lleno de ignorancia que es lanzado cada tanto desde Palacio Nacional, pero fue la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) quien pidió a las naciones priorizar la vacunación en mujeres embarazadas y niños con enfermedades crónicas, en la “Hoja de ruta para el establecimiento de prioridades en el uso de la vacuna contra la COVID-19 en un contexto de suministros limitados” publicada el  pasado 16 de julio de este año, y también por parte de México, el 24 de junio, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) aprobó el uso de la vacuna Pfizer para personas de entre 12 y 17 años de edad.

Pese a toda la evidencia científica que existe alrededor de la vacunación en menores de edad, sobre todo en aquellos que padecen enfermedades, el presidente Andrés Manuel López Obrador continúa repitiendo las hipótesis de principios del 2020, acusando incluso a las farmacéuticas de operar en contra de sus decisiones, “el país no va a estar sujeto a lo que digan estas empresas” dijo el 4 de agosto en su conferencia matutina. Porque solo él puede tener razón, porque los reflectores solo deben apuntar hacia él, porque cualquier cosa, sobre cualquier tema y en cualquier lugar del mundo, tiene la única intención de manchar su proyecto de nación.

El pasado viernes el caso de Zulma llegó a sus oídos, por lo que le dedicó unos minutos para increparla a ella y a los demás menores que han recurrido a ampararse en México; asociando esos amparos para ser vacunados y no sufrir una terrible enfermedad, con los amparos que aquellos neoliberales rapaces solicitaron contra el aeropuerto de Santa Lucia, así tal cual, así de inhumano. ¿Qué clase de persona nos está gobernando? Para él todo es política barata, circo, no comprende el valor de nada pues nada nunca le ha costado, mucho menos comprende el valor de una vida que no sea la suya.

Algunos países en los que la vacunación a menores de edad se está realizando como parte de sus programas de contención del Covid-19 son Estados Unidos, Francia, Italia, Suecia, España, Alemania, Reino Unido, Colombia, Ecuador, Cuba, y en este mes Chile tiene planeado dar inicio con la inoculación de menores de 12 a 17 años. Estos países basaron sus decisiones en lo que dice la ciencia. En el caso de México la vacuna Pfizer está aprobada para personas en ese rango de edad, pero no será una realidad hasta que nuestros niños empiecen a saturar los hospitales, porque entonces el presidente podrá ordenar su vacunación y salvar al país de un problema causado por él mismo; como lo ha hecho decenas de veces.

En México las vacunas no son un tema de salud, son armas de control político, monedas de cambio con las que el presidente tiene pensado pagar el rescate de sus propios rehenes.

 

EN OTRO ORDEN DE IDEAS: La alianza PAN – VOX da nauseas, es un asco, y debe decirse. Pero si quienes la critican, al mismo tiempo defienden a quienes se aliaron con el PES, promulgaron una cartilla moral y cazan migrantes, entonces solo son unos hipócritas.

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