LOS OTROS TIRADORES

Por: Valentín Ramos F.

Hemos establecido ya que es muy difícil que los candidatos presidenciales del próximo año sean personajes distintos de aquellos que ya se han analizado. Sin embargo, y ya que México navega en aguas desconocidas en los asuntos de la democracia, no se pueden descartar sorpresas que vengan a arruinarle la fiesta a más de uno.

Como mero ejercicio de memoria, recordemos quiénes están en este momento en el ánimo de las militancias, y las quinielas del público en cada uno de los partidos.

PRI: Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de gobernación; Luis Videgaray Caso, secretario de relaciones exteriores; Manlio Fabio Beltrones, ex presidente del CEN tricolor; Eruviel Ávila, gobernador del EdoMex; José Ramón Narro, secretario de salud; Aurelio Nuño, secretario de educación pública; Rosario Robles, secretaria de desarrollo agrario, territorial y urbano. Como mero relleno, se habla de José Calzada, secretario de agricultura, y de Federico de la Madrid, secretario de turismo.

PAN: Margarita Zavala, ex diputada y ex primera dama; Ricardo Anaya Cortés, presidente del CEN panista; y Rafael Moreno Valle, ex gobernador de Puebla.

PRD: Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la Ciudad de México; Graco Ramírez, gobernador de Morelos; y Silvano Aureoles Conejo, gobernador de Michoacán.

Morena: Es ridículamente innecesario incluso escribir el nombre.

En el PRI, a estas alturas sigue sin haber alguien que parezca querer con convicción la candidatura. A medio año de que se decidan las nominaciones, hasta los punteros como Osorio, Videgaray y Beltrones se notan poseídos por la abulia, sabedores de que tendrán una campaña cuesta arriba que ni siquiera Labastida o Madrazo tuvieron que enfrentar. El intento de inflar la opción del Dr. Narro se desinfló casi empezada la aventura.

En el PAN es donde de repente se dieron cuenta de que si quieren aprovechar la oportunidad que les brindan el hórrido gobierno de Peña Nieto y las “travesuras” de los gobernadores priistas, necesitan urgentemente mejores candidatos que su desabrida terna. De súbito, ya tenemos las aspiraciones públicas de dos elementos que pueden reportar buenos resultados a los blanquiazules, los ex gobernadores Ernesto Ruffo Appel, de Baja California, y Juan Carlos Romero Hicks, de Guanajuato. No es que sean hermanas de la caridad, pero su hipotética cola a pisar es mucho menos larga que la de Moreno Valle o la de Zavala. Ruffo y Romero, actualmente senadores, hacen ver como un enano a Anaya, pues el primero ha sido alcalde, gobernador y actualmente senador, mientras que el segundo fue rector de la universidad de Guanajuato, gobernador, director de Conacyt y también senador en estos momentos. Como se ve, la caballada panista aún puede engordar.

El PRD lo que pide es esquina. Si los Chuchos se vuelven a apoderar del partido, más que candidato deberán empezar a buscar enterrador. No hay gran cosa que comentar sobre el partido que alguna vez pudo ser la referencia de socialdemocracia que México sigue necesitando.

De Morena no podemos contemplar que hubiera nuevos aspirantes, porque tal cosa es pecado mortal al interior de tan democrático partido. Anatemas y condenación eterna a quien se atreva a pensar siquiera en que el Exaltado Líder no nos lleve a la lógica conclusión de las luchas históricas del pueblo mexicano, que es el que se siente en Palacio Nacional y los arcángeles ciñan sus sienes con la corona del Anáhuac.

Donde sí se presentan movimientos, muy para enojo de López Obrador, es entre figuras independientes, sobre todo porque una de ellas pudiera llevar a la coalescencia a los sectores insultados y sobajados por el andresmanuelismo, que ahora poco a poco recula de sus exabruptos y empieza a cambiar el discurso de que su alianza es sólo con el pueblo. Por sí mismo, una candidatura perredista resulta irrisoria y apenas testimonial hacia 2018, pero si se le unen PT y Movimiento Ciudadano alrededor de un candidato socialmente aceptable, entonces el juego cambia. Entre los independientes se mueve ya el senador Ríos Piter, que aunque altamente sospechoso en cuanto a sus intenciones, por lo menos ya llevó al redil a Jorge Castañeda. Todavía más éxito pudiera tener una campaña alrededor de Emilio Álvarez Icaza, aunque ha dicho que desea buscar mantener la independencia de cualquier partido. No hay que quitarles el ojo de encima en los próximos meses. A quien de plano es mejor poner en el cajón de lo intrascendente es al mal chiste ambulante llamado Pedro Ferriz.

En Veracruz, que elegirá gobernador al mismo tiempo, sigue sin haber cambios respecto a los candidatos, salvo el anuncio irrisorio de Héctor Yunes, que nos demuestra la falta de vergüenza y dignidad en la que puede caer alguien educado fuera de los valores democráticos. La terna de Rocío Nahle, Miguel Ángel Yunes Márquez y José Francisco Yunes Zorrilla parece ser inamovible de momento, lo que es más bien triste para sus respectivos partidos. Y triste será para Veracruz si no aparece una cuarta candidatura que dé mayor esperanza hacia el futuro de este golpeado estado.

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