Luz verde de Peña Nieto a Pepe Yunes

•Mi jefe y amigo, el presidente de la república, mira con simpatía que estés participando en la sucesión a gobernador de Veracruz le dijo Luis Videgaray Caso a Pepe Yunes
•Según el secretario de Hacienda y Crédito Público, Peña Nieto no ha tomado la decisión para el candidato priista que suceda a Javier Duarte
•Versiones de un puente de plata entre Duarte y Pepe Yunes; pero para reunirse solos, en corto, sin testigos

Quizá fue en la primera semana de junio cuando el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, habló con su condiscípulo en el ITAM, el senador Pepe Yunes y le dijo:

–Pepe, no te hablaré como el secretario de Hacienda, sino como amigo. Dice mi jefe y amigo que está bien que participes (en la sucesión de gobernador de Veracruz).

Acaso, quizá, Pepe habría contestado con un gracias.

Entonces, Videgaray amplió su confesión:

–Mi jefe y amigo no ha tomado la decisión en el caso Veracruz. Pero tú sigue caminando.

Fue todo.

Por eso, cuando el miércoles 17 de junio, el senador llegó a una reunión con unos 20 notarios públicos jarochos, acompañado de Ana Guadalupe Ingram Vallines, exdiputada local y fallida candidata a diputada federal por culpa de unos políticos enanos que descarrilaron por completo a la invencible maquinaria tricolor, Pepe Yunes iba envalentonado, echado pa’lante.

Y por eso mismo se lo contó a la docena de notarios que lo recibían en su oficina matriz, un local que Fidel Herrera Beltrán les obsequió en su sexenio.

Luego, y como ha sido la cantaleta de su discurso en los últimos meses, el senador arremetió en contra de Javier Duarte. Que los recursos federales desviados a otros programas y otras regiones. Que los políticos pillos y ladrones irán a la cárcel. Que no hay obra pública. Que hay mucha inseguridad. Que…

A un lado, en la mesa principal, Ana Guadalupe Ingram tomaba nota. Quizá para tomar conciencia del tiempo político que vivía al lado del senador, cuya fama pública es la ruptura con el jefe del Poder Ejecutivo Estatal cuando, bueno, Ana Guadalupe, Anilú, debe hasta su cambio de nombre a Duarte.

El cafecito del senador con los notarios se amplió más allá del tiempo dispuesto. Las partes, claro, soñaron con el Veracruz ideal. Pepe, moviéndose de norte a sur y de este a oeste para posicionarse más en el imaginario colectivo y en la encuesta, esperando el humo blanco de Los Pinos.

Pepe se mueve. También se mueve Luis Videgaray, quien, por ejemplo, en las últimas ha tomado cafecito con la mayoría de gobernadores del país, incluso, hasta los electos, cabildeando el presupuesto federal para el año entrante, aun cuando los mal pensados dirían que cuajando amarres de cara al 2018, cuando el país fermente con la sucesión presidencial.

Pepe, sin embargo, sueña con la gubernatura, más que en acompañar a Videgaray en la aventura presidencial.

Y/o en todo caso, abrir brecha a su favor desde Veracruz como, digamos, la abrió Fernando Gutiérrez Barrios para Carlos Salinas de Gortari en 1988.

Vaya usted a saber…

“LAS PUERTAS DEL PALACIO SE ABREN DESDE ADENTRO”

El caso es que unas versiones aseguran que mientras el senador ha mantenido la raya con Duarte y ha rechazado invitaciones para aparecer juntos en público, como el sábado 20 en la comida con los diputados federales electos, ha tendiendo un puente de plata con el góber; pero para tomar cafecito solos, en corto, sin testigos.

Es más, se asegura que en el intercambio de mensajes entre el cabildero de Pepe y Duarte, el góber está dolido porque el senador se ha expresado mal de él y de su gobierno.

Y más porque el senador ha tomado como bandera que si Duarte ejerce el llamado derecho de veto en su contra como aspirante a la candidatura priista, entonces, tomaría, incluso, la drástica decisión de separarse del PRI y hasta aliarse con Miguel Ángel Yunes Linares como candidato panista a gobernador, si tal fuera.

En el fidelato, Duarte y Pepe tenían un buen karma, una buena vibra.

Es más, cuando Fidel Herrera menospreció a Pepe como presidente del CDE del PRI, Duarte lo apapachaba como subsecretario y secretario de Finanzas.

Más aún: cuando Pepe fue candidato a senador la primera ocasión, Duarte le dijo que tenía amarrada la candidatura a gobernador.

Y cuando Pepe la perdió, entonces la confianza llegaba a lo siguiente: Duarte le dijo que él sentía una posibilidad.

Duarte gobernador, Pepe senador, el góber reprochó al senador, también a Héctor Yunes Landa, que en ningún momento levantaron la mano en una sesión parlamentaria para defender a su gobierno luego del discurso incendiario del senador Fernando Yunes Márquez en su contra con el caso de las irregularidades de la Auditoría Superior de la Federación.

Después, los rodeólogos se encargaron de multiplicar el cortocircuito, de tal forma que ahora Pepe se ha vuelto un crítico mediático de Duarte, cuyo material periodístico sirve para incendiar al gobernador.

No obstante, en varias ocasiones Duarte ha tendido un vaso comunicante con Pepe para reunirse en público.

El senador quiere un cafecito, hasta donde se sabe, si se sabe bien; pero en corto.

Ocho, nueve, diez meses antes del humo blanco de Los Pinos sobre el candidato priista, muchos, demasiados escarceos todavía se darán entre las partes.

Y más si se considera aquel dicho sabio que tenía Ángel Leodegario Gutiérrez, expresidente del CDE del PRI: “Las puertas de palacio se abren desde adentro”.

Por: Luis Velázquez

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