MARCO ANTONIO DEL ÁNGEL BORRÓ DEL MAPA A RENATO

“Figuras y Figurones”

Por: Por: Francisco Licona

La mañana de sábado en los cafés de Veracruz, se comentaba con insistencia: “Borró del mapa a Renato, lo eclipsó”, “ese era el líder que necesitaban los priistas, no como el dirigente tan débil que nos impuso Fidel”, “Ese sí es un líder entrón de verdad”.

Curiosos que estaban cerca de la mesa de los sabios bebedores de café preguntaron a quién se referían. La respuesta al unísono fue: Pues a Marco Antonio del Ángel Arroyo. ¿No leyeron sus declaraciones de ayer?

Pues sí -dijo uno perplejo- pero ¿por qué dicen que demostró ser el líder que necesitaban los priistas?

Los sabios del café respondieron: ¿Le han oído a Renato Alarcón Guevara, algo parecido? ¿Le han visto o escuchado hablar con tal decisión y desparpajo? ¿Con tal autoridad?

Y es que Marco Antonio del Ángel Arroyo salió a los medios en calidad de Vocero del PRI y en principio pidió perdón a Veracruz por los excesos cometidos por el exgobernador priista Javier Duarte de Ochoa, hoy prófugo de la justicia. Lo hizo a nombre de los priistas de cepa, de esos que tienen la camiseta bien puesta y no se rajan como otros “que por miedo o complicidad no denuncian las anomalías en las que incurre la presente administración estatal”.

A nombre de ellos, pidió perdón a los veracruzanos “por el gobierno corrupto anterior”.

¿Qué les parece? ¿Cuándo a Renato Alarcón se le ha escuchado algo así? Ni Amadeo respingó tan fuerte como lo hizo el cachorro de César del Ángel.

¡Vaya! Ni siquiera respetó tamaños ni jerarquías de la cúpula priista como lo hacen muchos priistas agachados que todavía de dientes para afuera le hacen caravanas a los “niños de la fidelidad”, pero por dentro andan calientes porque éstos de plano han desaparecido del mapa político, azorrados debajo de sus curules en el Congreso Federal. A esos diputados federales que “se abrieron” y que desde que arrancó la administración estatal no han sido para fijar la más mínima postura crítica al Gobierno de Miguel Ángel Yunes. A esos le tienen miedo.

Sin miramientos del Ángel fustigó a los niños de la fidelidad: “No sé qué chingao hacen los diputados federales de mi partido, no sé, pero el que no quiera estar aquí no lo podemos obligar”.

Y lo más fuerte que dijo quizá no fue el que haya pedido perdón, pues al mismo tiempo reconoció que con una disculpa no remediará nada y recuperar la confianza de los ciudadanos será una tarea muy difícil. Quizá lo más temerario y que debió calar hasta lo más hondo de las conciencias de las cúpulas priistas que han visto el temblor y no se arrodillan, es que del Ángel aceptara públicamente que en su partido “caballada está flaca”.

Fue el reconocimiento enfático de la debilidad del partido. Sin embargo y contrario a lo que debió dolerles a los totems sagrados, a la alicaída militancia y a las bases del Partido esa declaración les ha de haber sonado a gloria, ya que se la han pasado exigiendo a los cuatro vientos que ahora sí se postule a candidatos cercanos a la militancia, conocidos, salidos de las trincheras y no impuestos por el dedazo y la mano negra de Fidel, Jorge Carvallo y varios más.
En los cafés no falta quien afirme que con diez pelados como del Ángel, el PRI recuperaría el poder en Veracruz… no con los agachados y figuritas de aparador que impuso el Tío Fide.

Finalmente, no se dejó de decir y comentar en los cafés que es muy probable que las mentes obtusas de la cúpula que se ha apoderado de ese partido ordenen tumbarle la cabeza al “Vocero” como para dejar claro que en el PRI nadie debe decir la verdad y menos salir a gritarla a los cuatro vientos. Lo cual, sería muy, pero muy lamentable.

Y bueno, el respetable público podrá tener una opinión distinta, pero lo que se ve no se juzga, y en esta ocasión quedó claro que Del Ángel borró del mapa a Renato.

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