Marco Theurel: una pequeña deuda de 150 millones

A Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— se le va a recordar como un gañán de las finanzas. Y por algo más: un sobregiro de 200 millones de pesos, un saqueo escandaloso y un adeudo de más de 150 millones a constructores.

Su paso por la alcaldía de Coatzacoalcos es un hito. Nunca antes la bipolaridad gobernó. Nunca antes el lenguaje fue el insulto. Nunca antes el negocio personal fue estrategia de gobierno.

Marcos Theurel hizo de su gestión un caos que se reflejó en el abandono de Coatzacoalcos, las obras acaparadas por un pull de empresas que servían de fachada al alcalde, que evidenciaban mala calidad, que inflaban costos, que facturaban fuera del orden legal.

Marcos Theurel integró una pandilla voraz, sin límite su ambición, consciente que el enriquecimiento sólo una vez se da. Y así dispuso de los recursos públicos para favorecer y favorecerse, con beneficios tangibles, impúdicos, para sus amigos que a la vez eran sus funcionarios de mayor nivel, millonarios todos al final de una jornada de tres años en que el rubro de la construcción fue el rubro de la impunidad y el saqueo.

Un año después de dejar el cargo, el efecto Theurel sigue impactando a Coatzacoalcos. Lo estanca y frena su desarrollo. Afecta sus finanzas. Le impide actuar.

Da la evidencia la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, que en una amplia exposición revela que en 2015 no habrá inversión en obras públicas, a excepción de las que provengan de recursos de Pemex, hasta no saldar un adeudo de 150 millones de pesos de la administración theurelista.

Lo dice su líder, Antonio Bustos Peter:

“Comentó (Joaquín Caballero) que no va a realizar mayor obra actualmente si no se llega a saldar la deuda que tiene. Yo creo que sí, el detalle importante que tiene ahorita es que ya no está realizando mayor obra. Sí se van a realizar algunas otras obras pero éstas son ya recursos etiquetados para esas obras, unas obras que se van a realizar en Allende, son con recursos con Pemex, y dice (Caballero) si no los aprovecho me los van a quitar. Ya está etiquetado ese recurso para ese tipo de obras”.

Refiere el líder de los constructores que los recursos con que contó el ayuntamiento de Coatzacoalcos, unos 100 millones de pesos, fueron usados para la construcción de pozos de agua que aliviaron la crisis suscitada por el cierre de la presa Yuribia, enclavada en la sierra de Soteapan.

Había recursos pero una emergencia acabó con la esperanza de los acreedores del ayuntamiento. Por lo menos 20 empresas constructoras confrontan el adeudo y no hay fecha de pago.

Así era Marcos Theurel. Fiel a Fidel Herrera, hechura suyo en la truculencia y el engaño, hizo de su paso por la alcaldía un caos demencial.

Lo marcó el atropello, la mentira, la soberbia, el disimulo cuando los que atracaban el erario eran los amigos, sus cómplices en hechos delictivos, uno de ellos su director de Adquisiciones, Brian Carlos López Mendoza, el clonador de tapetes ecológicos, detenido por la Policía Federal y exhibido como un golpe a la delincuencia.

Abundan episodios de la ríspida relación entre Marcos Theurel y proveedores, prestadores de servicios y constructores, todos agraviados, sobajados, ignorados y hasta amenazados por instarlo a pagar.

Una protesta en las calles, los gritos de los proveedores, las cartulinas con los reclamos, las leyendas radicales, derivó en una llamada al alcalde que se hallaba ausente. Se escuchaba a Marcos Theurel instarlos a desistir de su protesta. Se oía a los proveedores decir que lo volverían a hacer en un evento del gobernador Javier Duarte si su pago no era cubierto de inmediato. Se oyó Marcos Theurel alzar la voz y lanzar la amenaza. Garantizaba que si realizaban esa protesta frente al gobernador no verían su pago en lo que quedara de sus trienio.

Otra vez lo pilló el constructor Mario Alberto Escobar Guzmán, quien acudió a su casa el 25 de enero de 2012, a cobrar unas obras pendientes.

Había accedido Marcos Theurel a agilizar sus pagos. Sin embargo, cuando le refirió que había otro paquete no saldado y que ya se lo había planteado al entonces secretario de Obras Públicas, Adrián Pérez Martínez, “El Cochiloco”, Marcos Theurel se transformó.

“Si te pones así, te rompo tu madre… te rompo tu puta madre”, decía, amenazante Theurel, rodeado de guaruras, los propios y los de su esposa, Guadalupe Félix Porras, alias Lu-pilla.

“Y no como alcalde… como hombre”, recetaba con el rostro descompuesto.

De ahí le viene el mote. “Te rompo tu puta madre” era su frase, su sello, la voz con que reaccionaba ante los reclamos de ediles, funcionarios, empleados y proveedores.

Terminó su segundo año con un sobregiro de 200 millones de pesos. Pretendía que los ediles le aprobaran el desfase y que el Congreso avalara la realización de obras que no figuraban en el Programa Anual de Obras del ayuntamiento de Coatzacoalcos.

Era el acabose. Cabildeaba sin capacidad negociadora. Intentaba conciliar con un grupo de regidores a los que despreciaba, maltrataba o imponía.

No pasó el sobregiro y junto con los estados financieros atrasados, Marcos Theurel lo llevó al Congreso para que en un acto de complicidad le fuera aprobado.

Lo dominaba la impudicia. Sin vergüenza, entregaba la obra pública a empresas abiertamente identificadas con Marcos Theurel. Su secretario de Obras Públicas, Daniel Aguilar Avendaño, era uno de los principales constructores, abundantes los contratos y la manga ancha del alcalde.

Su amigo y compadre, José Antonio Parra Cortázar, vía una hija y un hijastro, se agenciaron un tramo del malecón de Coatzacoalcos.

Empleados suyos, funcionarios del ayuntamiento, realizaron la introducción del sistema de drenaje.

Patética, su obra cumbre, las últimas etapas del malecón costero, fueron realizadas en tiempo récord. Y a la misma velocidad colapsaron. Hoy, al primer impacto de lluvia, sean nortes o tormentas leves, sus losas se fragmentan.

En 2014, Joaquín Caballero esgrimió falta de recursos y adeudos de la administración theurelista que le impidieron realizar su propia obra. ¿Pagó o no pagó? Se supone que por eso no pudo concretar un año decente.

Llega 2015. La esperanza se diluye. Dice la CMIC que no habrá obra hasta no dejar saldado el adeudo de 150 millones de pesos de Marcos Theurel. Habrá obra con recursos aportados por Pemex y con participaciones federales, pero lo que corresponde a la administración theurelista frenará el desarrollo. De ahí que a Theurel se le categorice como un gañán de las finanzas.

Van 14 meses. Joaquín Caballero aún no arranca. Carga con el desastre que le heredó Marcos Theurel. Enfrenta pasivos, rezago, abandono, reclamo. Fue un período de abuso, de oscuridad, de amenaza y corrupción.

Es la pequeña deuda de 150 millones de Theurel.

(Con información de mussiocardenas.com)

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