Médicos del sector privado tendrán que esperar sentados por la vacuna

*Dice el presidente que no son personal de primera línea

Por: Zaynne Córdoba T.

La semana pasada personal de salud del sector privado, entre ellos médicos, enfermeras, camilleros, especialistas, chóferes de ambulancias, se manifestaron a las puertas de Palacio Nacional a la misma hora en que se realizaba la conferencia mañanera del presidente López Obrador, para exigir ser tomados en cuenta a la brevedad dentro de la estrategia de vacunación contra Covid-19.

La respuesta inmediata del presidente a la solicitud fue un rotundo no, “que nos esperen”, dijo. Y refirió, en esa misma conferencia, que tendrán que esperar a que les toque por edad, asegurando que como médicos privados no forman parte del personal que él considera de primera línea.

A su vez, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell dijo que los censos estatales de personal médico para su vacunación se nutrieron tan solo con las plantillas de hospitales gubernamentales, culpó a los hospitales privados diciendo que “debieron inscribir a su gente también”, lo cual es una más de sus mentiras, pues dicho censo lo llevó a cabo la Secretaría de Salud Federal, y fue realizado única y exclusivamente al sector público.

Luego de las declaraciones de López Obrador, los fieles seguidores de la 4T -que no razonan ni analizan, sólo repiten como merolicos lo que el presidente dice todas las mañanas- iniciaron una campaña a través de las redes sociales, demeritando la labor de los galenos, asegurando que debían esperar igual que el resto de la población; con consignas como “su vida no vale más que la de un taxista o la de un taquero”. Comentarios que no tienen pies ni cabeza, ya que no se está cuestionando el valor de la vida humana, sino la importancia del trabajo que el personal de salud privado ha desempeñado frente a la pandemia durante más de un año de ser parte -aunque al presidente le incomode- de esa primera línea de batalla contra el Covid. Labor que los pone cara a cara con la muerte todos los días, y que han realizado sin descanso, con valor y compromiso, en igual medida que el personal de salud del sector público.

Equivocadamente cuando se menciona el término “Médico privado” o “Particular” muchos se imaginan a una persona de traje y bata blanca que conduce un BMW, que trabaja pocas horas en una torre médica con tecnología de punta y solvencia económica suficiente para irse a vacunar al extranjero; nada más alejado de la realidad.

Un médico privado también es aquel que trabaja en un consultorio adjunto de farmacia, aquel que desde su casa da atención médica a las personas de su pueblo, aquel que trabaja horas y horas como empleado de una clínica u hospital privado y, sea cual sea su especialidad, todos ellos tienen algo en común: suelen ser el primer contacto con el enfermo antes de que éste vaya a un hospital público. Son ellos quienes atienden gripas, fiebres, toses, etc., y son quienes recomiendan al paciente acudir a un hospital Covid por los diversos síntomas que presentan, para esto ya estuvieron de 15 a 20 minutos cara a cara con un paciente sospechoso, cuando menos 20 veces al día. La realidad es que están igual o más expuestos al contagio que el personal de salud del sector público, pues para ellos no hay insumos gratis, no hay áreas de desinfección y, por orden del presidente, tampoco hay vacunas.

Esta discriminación constituye claramente un gobierno clasista, además de demostrar que su ignorancia no límites. Es clasista contra un sector social de suma importancia para la vida nacional.

Se entiende que es año electoral, y que el discurso del ahora presidente siempre ha sido la segregación social, la división entre los fifís y el pueblo bueno, pero no hay que ser tan miserable.

Ninguna vida vale más que otra, pero quienes exponen su vida para salvar la de otros deben tener la protección necesaria para seguir haciéndolo por el bien de todos.

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