Menos partidos, más ideas

Desaparecen PES y PANAL

Dos organizaciones de nuevo ingreso a la política como tales, se inscriben en la lista de lo que pudo haber sido y no fue

Por José Páramo Castro

Los rumores acerca de que detrás de cada partido de nuevo cuño hay un político, se difundieron mucho en los últimos meses. Así, desde que se dieron a conocer los resultados electorales del 1 de julio, las especulaciones sobre la existencia de partidos o desaparición de éstos, suena como condición de sus presuntos dueños para hacer sentir su fuerza o su debilidad.

De esta manera el Partido Nueva Alianza, que muchos adjudican su pertenencia a la maestra Elba Esther Gordillo, desaparecerá. Dentro de este mundo de especulaciones, producto de la falta de información en el país, se dice que la maestra se encuentra en la disyuntiva de libertad o partido político. Ella, desde luego, escogió estar libre y poder refutar, públicamente, su inocencia. Sobre todo hacer el anuncio de que sigue siendo una guerrera y que su arresto fue injusto.

Por otra parte, el Partido Encuentro Social, manejado por evangélicos, aunque aseguran sus dirigentes que en su estrategia ideológica no manejan ningún tipo de afiliación con fines religiosos, también perdió un registro que parecía no poder quitárselo nadie, sobre todo por su alianza electoral con Morena, pero se acabó, dejando algunos legisladores en las cámaras locales y el Congreso.

Este partido, Encuentro Social, se le achaca la pertenencia a Miguel Ángel Osorio Chong, quien dice ser sólo amigo del líder nacional, Hugo Erick Flores, y según se rumora, también se le condicionó a nivel personal, la existencia de su partido: le preguntaron que si quería partido o cargo como senador, de ahí que en ambos casos, en el de la maestra y el exsecretario de Gobernación, se haya preferido la ventaja personal, es decir, individual.

Es posible que ninguno de los dos partidos que perdieron el registro sean en realidad huérfanos de padrinos políticos. Es la urgente necesidad de recortar el número de partidos políticos en momentos de austeridad, porque resultan muy caros para el erario, debe continuar cancelándolos.

No se vale colocar partidos que se asemejan mucho a otros, tanto en lo ideológico como en lo político y en la acción social.

Es necesario que haya partidos nuevos pero con personalidad propia, es decir con propuestas firmes y que la gente pueda identificarlos, con facilidad, como una propuesta realmente diferente.

Porque ahora, al surgir nuevas alternativas partidistas es muy común encontrar semejanzas con otros. Los analistas de la política nacional dentro del país, aseguran que los partidos se parecen mucho o que algunos se parecerán a otros en un futuro no muy lejano. Muchas veces lo hacen porque así lo creen y otras porque tienen consigna o simplemente mala leche.

Ahí está el caso de quienes pronostican que Morena se convertirá muy pronto en el PRI. No se sabe la alquimia que podría utilizarse en este proceso mágico, pero los empeñados en desgastar la imagen de Morena y de su líder principal, son capaces de inventar una y mil maravillas para desacreditar al partido que les quitó el poder.

Los partidos existentes dejaron de parecerse a sí mismos desde el 1 de julio, de tal suerte que resulta muy difícil que un partido se parezca a otro de manera definitiva porque ahora el PAN, por ejemplo, no se parece al PAN de hace tres meses, ni tiene los mismos líderes, ni el mismo peso en el Congreso, ni la misma fuerza política, ni la misma capacidad de convocatoria social.

El PRI tampoco se parece al PRI de hace tres meses que se decía dueño del país y de la verdad. Los otros partidos ni mencionarlos porque obedecen a unas serie de mafias que controlan sólo una parte de ciertos territorios. Es el caso del PRD en la ciudad de México, donde controla políticamente algunos espacios, incluso protege secciones de ilegalidad y legalidad en el territorio de la capital, pero carece de fuerza política y ese potencial que le otorga sus bastiones, se reducirá en fuerza y territorio en unos meses.

El surgimiento de partidos nuevos debe tener ciertas condiciones que están perfectamente establecidas en la ley electoral, que se desprende del artículo 41 de la Constitución Mexicana, pero las autoridades del INE, que parecieran desconocer las reglas del juego, permiten que haya nuevos partidos poniendo como única condición el número de miembros.

Lo más importante de una nueva organización política son sus ideas diferentes, no su cantidad de simpatizantes que a final de cuentas pueden ser producto de una compra-venta de firmas. Es necesario que la ideología de los partidos existentes se reafirme, se cumpla, se dignifique, se difunda. Las ideas deben asociarse con las acciones políticas de un partido, de otra manera hay una gran confusión en la alternativa de los ciudadanos interesados en participar en la política del país.

A todo poder, sea autoritario o no, tiene en la participación política de los ciudadanos un contrapeso, siempre y cuando los partidos políticos tengan muy bien identificados los ideales, los objetivos, pero ahora hay sólo dos tendencias, como sucedía hace casi doscientos años cuando la historia se la disputaban los conservadores y los liberales.

Los conservadores son el PAN y el PRI y los liberales es Morena, los demás son comparsa.

Pero ver un sistema de partidos con esta simpleza implica pecar de ingenuos o de anacrónicos. Es necesario que los partidos fuertes definan sus ideas, y los otros den a conocer su ideología si es que la tienen.

La desaparición de dos partidos que se parecían mucho al resto de las organizaciones es saludable, porque no representaban ideas diferentes, simplemente se montaban en las ideas que más les convenían para evitar lo que al final de cuentas perdieron: el registro.

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