Michoacán, un estado en crisis

Michoacán es todavía un estado en condición de guerra. Aunque hubo un cambio de gobierno, por decreto las autodefensas se extinguieron, las barricadas y las extorsiones ya no son visibles; aún persiste la impunidad en los asesinatos y secuestros cometidos por los cárteles, la corrupción, los crímenes selectivos, los enfrentamientos y continúan operando células criminales que buscan apoderarse de territorios y conquistar la hegemonía de la región para controlar la siembra de amapola y los laboratorios de drogas sintéticas.

Pero ese panorama aún oscuro no es al que podrá asomarse el Papa Francisco hoy cuando visite Morelia, una ciudad en aparente calma y en la que sus habitantes se empeñan por recuperar la tranquilidad.

Tampoco podrá percibir la condición de marginación que existe en la entidad, porque en Michoacán, existen 2.7 millones de personas en pobreza por ingreso insuficiente, es decir, el 59.2% del total de los habitantes del estado y 1.1 millones dicen tener carencias sociales, de acuerdo al informe 2015 del Coneval.

Sin embargo el Pontífice conoce la crisis de pobreza y de violencia en la región. Sabe que a pocos kilómetros de allí, en tres estados vecinos –Guerrero, México y Querétaro-, en los últimos tres años han sido asesinados seis sacerdotes y sus casos no han sido aclarados. Sabe también que los párrocos de comunidades que se ubican en la zona de tierra caliente, particularmente Michoacán y Guerrero, han sido amenazados y presionados para no denunciar la violencia que existe.

Y será justo su primer evento de cuarto día de visita, que el Papa Francisco se reunirá con sus hermanos sacerdotes, religiosas, religiosos, consagrados y seminaristas, muchos de ellos víctimas de esas realidades.

Más tarde, el Papa se encontrará con los jóvenes provenientes de distintos estados, un sector golpeado por la falta de oportunidades y que cada vez participa más en actos criminales en diferentes puntos del país.

Entonces el estado de Michoacán, en la perspectiva de la visita del máximo jerarca de la iglesia católica, se conviertiría es un punto de conexión de las múltiples crisis que vive México, porque en los últimos años es justo la región del Pacífico mexicano la que ha padecido más este fenómeno.

Las condiciones

La llegada de Francisco a Michoacán ocurrirá casi tres años después del levantamiento de Hipólito Mora, el Doctor Manuel Mireles y otros 80 hombres en el municipio de Buenavista contra el cártel de Los Caballeros Templarios, y que se extendió a municipios como Tepalcatepec, Apatzingán y Coalcomán, entre otros, y que obligó a sus habitantes a armarse contra la organización criminal, porque las autoridades permanecían inmóviles.

También ocurre seis días después de que el Gobernador Silvano Aureoles acabara por decreto con esas denominadas autodefensas, y además a 10 días de la aparición de supuestosa nuevos grupos armados como “Los Nuevos Templarios”, “Los Justicieros” e “Insurgencia por el Rescate Institucional y Social” (IRIS).

Se trata de un estado que en materia de impartición de justicia y derechos humanos no entrega buenas cuentas. Por ejemplo la falta de justicia a las víctimas de las ejecuciones ocurridas en Apatzingán, el 6 de enero de 2015; o el asesinato 11 personas, entre ellas el hijo de Hipólito Mora, líder de las autodefensas, sucedido el 16 de diciembre de 2014, en un enfrentamiento con Luis Antonio Torres “El Americano”, o la muerte de 43 presuntos miembros del Cartel Jalisco Nueva Generación en un rancho de Tanhuato a manos de la Policía Federal, por mencionar algunos.

La única buena noticia para Michoacán, es que en el ámbito económico la producción y exportación de aguacate y limón ha crecido exponencialmente, por lo menos un 23.8% ccon respecto a las cifras de 2013.

Eje Central

00
Compartir