Mientras el resto de Europa refuerza protección, Inglaterra retira restricciones por Covid-19

Inglaterra estrena este lunes lo que califican como el primer “Día de la Libertad” frente al coronavirus, aunque lo hace con los casos disparados y con el primer ministro del Reino UnidoBoris Johnson, confinado por haber mantenido contacto con su ministro de Salud, que ha dado positivo.

Mientras, en el resto de Europa se mantiene la cautela porque los contagios siguen al alza y la presión en los hospitales aumenta paulatinamente, pese a que el ritmo de vacunación se acelera y ya ha superado a Estados Unidos en la proporción de población con al menos una dosis.

Pese a que en el Inglaterra la comunidad científica ya ha advertido de que la medida puede ser prematura, desde hoy ya no hay límites por ley en el número de personas que pueden juntarse en espacios cerrados o asistir a eventos, mientras que los locales nocturnos pueden abrir sus puertas ya en la medianoche. Además la utilización de cubrebocas se recomendará en algunos lugares, pero no será obligatoria.

Boris Johnson, que ha rebajado su mensaje en favor de la libertad en las últimas semanas, instó al público a mostrar “prudencia y respeto por otras personas y el riesgo que sigue planteando la enfermedad” en Inglaterra.

En un recordatorio de lo volátil de la situación, el primer ministro pasaba el “Día de la Libertad” en cuarentena. Johnson y el jefe del Tesoro, Rishi Sunak, se encuentran en aislamiento voluntario durante 10 días tras reunirse con el secretario de Salud, Sajid Javid, que el sábado dio positivo a Covid-19.

Mientras tanto en Portugal, hay una creciente presión hospitalaria, actualmente en niveles no vistos desde hace cuatro meses, por lo que mantienen restricciones como el toque de queda en los municipios con mayor incidencia del país y no evaluará hasta después del próximo día 27 si aplica más reglas para contener la variante delta.

El país, con diez millones de habitantes y un balance de 17 mil 207 muertes y 930 mil 685 contagios desde que comenzó la pandemia, atraviesa su cuarta ola de coronavirus, que ha llevado a un progresivo aumento de casos diarios y hospitalizaciones en las últimas semanas.

La responsable de este empeoramiento es la variante delta, con una prevalencia del 88% en todo el país, pero de hasta el 100% en las regiones de Lisboa y Valle del Tajo y el Algarve, donde hay un toque de queda entre las 23 y las 5 horas.

El gobierno de Francia acelera el reforzamiento de las restricciones contra la Covid-19 con la presentación este lunes de un proyecto de ley que hará necesario el certificado sanitario para actos corrientes de vida social.

El portavoz del gobierno, Gabriel Attal, confirmó en una entrevista a la emisora France Info que “se cumplirán los plazos” y que desde este miércoles habrá que presentar el certificado sanitario para ir al cine, al teatro, a un museo o a cualquier evento con más de 50 espectadores.

Además, una vez aprobado el proyecto de ley desde comienzos de agosto se extenderá la exigencia del certificado sanitario al transporte público de largo recorrido, a grandes centros comerciales e incluso a bares y restaurantes.

Eso, y la obligatoriedad de la vacunación desde el 15 de septiembre para personal docente y de salud se justifica, según Attal, porque la tasa de incidencia en Francia es “estratosférica”, porque el número de casos se ha duplicado en una semana y porque la variante delta “es mucho más contagiosa”.

Por lo demás, el secretario de estado de Asuntos EuropeosClément Beaune, afirmo este lunes que Francia intenta evitar restricciones más duras y que para ello sacará conclusiones – dijo- de la desescalada demasiado rápida e “imprudente” en España.

La incidencia de contagios con la Covid-19 sigue en Alemania en aumento, leve pero continuado, tras haberse alcanzado el domingo el nivel de 10 casos en siete días por 100 mil habitantes. Los niveles de actuación empiezan a activarse a partir de los 35 casos.

El ministro de Economía, Peter Altmaier, descartó este fin de semana que vaya a procederse a nuevos cierres en la restauración o la vida comercial. No hay razón para adoptar este tipo de medidas mientras no haya una saturación de la sanidad pública, lo que no parece que vaya a ocurrir, añadió.

 

 

 

 

Con información de EFE y AP.

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