Monreal “tiende puentes” con el PRI y con Serrano; “no puedo vivir como ermitaño”, afirma

Apenas habían pasado las elecciones del 7 de junio, cuando Martí Batres Guadarrama, presidente nacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), se refería a la distancia que los candidatos ganadores de su partido mantendrían del actual Gobierno capitalino, liderado por Miguel Ángel Mancera Espinosa, quien sin ser perredista llegó al puesto cobijado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Pero el candidato ganador de la delegación Cuauhtémoc, Ricardo Monreal Ávila, tiene un discurso muy distinto al de su líder de Morena. Incluso distinto al que él mismo utilizó durante su campaña.

Ahora, Monreal habla de cercanía no sólo con Mancera Espinosa: también con su Secretario de Gobierno, Héctor Serrano Cortés, sin importar que sea señalado por actos de corrupción o manipulación de las elecciones de 2015.

Para el zacatecano es tiempo de “trabajar por la delegación” y llegar a acuerdos, no sólo con las autoridades capitalinas, sino también con el Gobierno federal y las distintas fuerzas políticas. Mientras, Morena anuncia “resistencia civil pacífica” contra el presunto fraude electoral en la capital.

Pasada la elección y a horas de recibir su constancia de mayoría como Delegado electo en Cuauhtémoc, Ricardo Monreal Ávila parece otro y la beligerancia contra el Gobierno del Distrito Federal, el que anticipa ganará para el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en 2018, se ha esfumado.

Ya no hay más bravatas contra el actual Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera Espinosa, ni amenazas dirigidas al Secretario de Gobierno de la Ciudad de México, Héctor Serrano Cortés, a quien había pedido que dejara de intervenir en la elección, “que no se preocupara, que no iba a tocar sus negocios en Cuauhtémoc”.

Ahora, el primer político no electo por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) que, desde 1997, gobernará el corazón de la Ciudad de México, describe a Serrano Cortés como “un hombre inteligente, un operador hábil, un político que conoce el Distrito Federal (…)”. Y dice que es “hora de darle vuelta a la página”.

En entrevista con SinEmbargo, el zacatecano habla acomodado en un sillón de cuero oscuro de sus oficinas, instaladas en una casona de la colonia Cuauhtémoc, a pocas cuadras de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Monreal Ávila asume que el domingo 7 de junio, cuando ganó los comicios, el Secretario de Gobierno, Héctor Serrano, se comunicó con él por la mañana para ofrecerle garantías en la elección. Durante el curso de la jornada, los operadores de Morena acusarían a los operadores del PRD de salir a las calles con dinero en mano a cambio de votos.

Al cierre de las casillas, Serrano Cortés habló nuevamente con Monreal para garantizarle que se respetarían los resultados. A las dos de la tarde, todos los equipos conocían las tendencias y sabían que sólo quedaba por delante el “voto ciudadano”, es decir el no operado, y que ése acrecentaría la ventaja de Morena.

El día de la conversación, el miércoles pasado, Ricardo Monreal recibió un telefonazo de Miguel Ángel Mancera. El operador nacido en Zacatecas admite la existencia de la llamada, pero no da muchos detalles de su contenido.

Sus palabras orientan el sentido de esa conversación:

“Yo no tengo telarañas en la cabeza”, dice Monreal. “No puedo gobernar en el conflicto, me toca tender puentes”.

–Se tiene la percepción de que usted compitió formalmente con José Luis Muñoz Soria –se le comenta del candidato perredista–, pero que el enfrentamiento real fue con Héctor Serrano.

–No personalizo mis pleitos políticos. Son adversarios, no enemigos. A esa parte ya le di vuelta a la página. Fue una campaña ríspida, de guerra negra y denuncié. Existen denuncias penales, pero a estas alturas, después de que logramos triunfar, estoy tendiendo puentes para gobernar para todos y para no gobernar con vendettas. Necesitamos que esta delegación sea un ejemplo de reconciliación, de tranquilidad, de convivencia pacífica.

–¿Ya habló con Héctor Serrano?

–Ya hablé con ambos. El domingo hablé con Serrano. Ofreció que la elección se realizaría de acuerdo con la ley y que habría operativos.

–Eso en la mañana, ¿y en la noche?

–Ese día… en la tarde… –Monreal se reacomoda en el asiento. –Dijo que se respetarían los resultados.

–¿Cómo caracteriza al señor Serrano?

–Es un operador político. Es un hombre inteligente, lo dije siempre; tiene poder dentro del Distrito Federal, tiene conocimiento y tiene capacidad. No hay que disminuir su capacidad, ¿eh? Es en serio. Y parece ser de mucha confianza del Jefe de Gobierno.

–¿Es de tal grado esa confianza que quien gobierna, en realidad, es el señor Serrano?

–No me atrevería a decir tanto, porque Miguel Ángel Mancera es muy vivo. Es un Doctor en Derecho y no creo que el señor Serrano esté sobrepasando su autoridad.

–¿Es un operador político que apostó a la confrontación?

–No lo sé. Estoy en otra etapa, de construir. La campaña transcurrió, están las denuncias interpuestas, las investigaciones están corriendo. En esta etapa debo construir una relación de armonía con el Gobierno federal y con el Gobierno central, intento que la fiesta se lleve en paz y cada uno asuma su responsabilidad.

–¿Se está ablandando?

–¡No! No, pero tampoco seré un confrontador porque perjudicaría a la delegación. Lo que necesitamos son acuerdos para sacar adelante a la delegación.

–¿Le daría un apretón de manos a Enrique Peña Nieto?

–… No, no, en este momento no, pero voy a tener acuerdos con el Gobierno federal. Somos gobierno y no puedo vivir como ermitaño. Para beneficio de la delegación tengo que platicar con muchas gentes del Gobierno federal.

–¿Ya le hablaron del Gobierno federal?

–¡No!

–¿Cuál sería su canal con el Gobierno federal?

–No lo sé. Todavía no estoy en ese proceso. Ya hablé con el Jefe de Gobierno, que es lo más importante y seguramente, por ejemplo, en materia de conservación de monumentos, de uso de suelo, de que todos los poderes están asentados en la delegación, de culto religioso, de delitos del fuero federal como narcomenudeo y trata… Tengo que tener relación con ellos.

–Todos los han hecho con mayor o menor visibilidad… –se le sugiere en referencia a López Obrador, quien mantuvo una tensa relación con el ex Presidente Vicente Fox Quesada, quien transitó al choque de trenes, y de Marcelo Ebrard Casaubón, quien prometió “no tomarse la foto con Felipe Calderón Hinojosa –otro ex Presidente panista-”, aunque al final sí lo hizo.

–¡Claro! No vas a ser un gobernante aislado, no vas a estar arrinconado porque perjudicas a tu delegación.

–¿Con qué priista puede hablar con respeto y confianza para negociar?

–Se puede hablar. No te quita tus principios ni tu filosofía ni tu ideología ni nada. Si vas a gobernar para todos tienes que hablar con todos.

–¿Con quién se puede tomar un café o una copa o ir a su casa en el Gobierno federal?

–Con mucha gente. Vamos a esperar. Como ustedes –alude a los periodistas– se reservan sus fuentes, yo me reservo mis amigos.

–¿De verdad?

–Sí, de verdad. Esas son cosas privadas y lo que sea público, cuando tenga que hablar con algún Secretario de un asunto de la delegación, lo haré público. Yo no tengo telarañas en la cabeza.

–¿Conoce a la Procuradora? –se le pregunta de Arely Gómez González.

–Sí la conozco. En alguna ocasión la saludé pero no somos cercanos.

–¿Al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, casi su vecino?

–Sí lo conozco. Y Bucarelli está en la delegación.

–¿Es un hombre con el que se pueda hablar?

–Yo lo respeto. Por mi relación y por mi cargo, debo hablar con ellos.

–Alguna vez me dijo René Bejarano que, en 2006, existió la propuesta de ceder la Ciudad de México al Partido Revolucionario Institucional (PRI) a cambio de que una parte del PRI apoyara la candidatura de López Obrador. Ese acuerdo se habría discutido con “priistas progresistas” y mencionó a Osorio Chong. ¿Le suena eso?

–No lo sé, no estoy enterado.

–Los analistas políticos estiman que si no se reagrupa la izquierda, aunque no se reintegre en un mismo partido, la elección presidencial de 2018 es inviable para quienes sean los candidatos.

–La unificación de las izquierdas es importante para ganar el 18, pero Morena será capaz de aglutinar a todas las fuerzas de izquierda con Andrés Manuel a la cabeza, como un polo de atracción. No a la burocracia política, no la partidocracia, pero sí hombres y mujeres que simpatizan con la izquierda.

–¿Por burocracia política se refiere a lo mismo que cuando Andrés Manuel denuncia la politiquería?

–La burocracia política es la base fundamental de los partidos, la partidocracia, los que han vivido de ahí. Hablo de una estructura que está alejada de la base social.

–¿Pensamos en Jesús Ortega, en Jesús Zambrano?

–No le pongo nombres, pero todo mundo los conoce.

Las declaraciones de Martí Batres Guadarrama, Presidente Nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), sobre la cercanía o distancia con el Gobierno capitalino y el PRD parecen propias de un político que milita en un partido diferente al de Monreal.

“No vemos ninguna fuerza política con la que tengamos coincidencias. Todos se fueron con Peña Nieto. Todos en alguna u otra medida le entraron a ese juego”, dijo.

“En el caso del PT [Partido del Trabajo] hizo alianza con el PRD y el Panal [Partido Nueva Alianza] en el DF. Hizo alianza con el PAN [Partido Acción Nacional] en el Estado de México. Hizo alianza con el PRI en Querétaro. ¿O sea cuál es su identidad?”, expuso.

“Movimiento Ciudadano se prestó para darle espacio a Manuel Espino –ex presidente nacional de PRD– uno de los orquestadores más activos de la guerra sucia del 2006 porque fue un encargo que le hizo el Gobierno Federal”, atizó Batres la noche del 7 de junio.

Y, el 10 de junio, casi a la misma hora en que Monreal habla de construir puentes, Batres tunde al PRD:

“Los del PRD van a necesitar atención especial, buenos terapeutas porque andan buscando traidores, pero no está muy difícil de encontrarlos: son sus dirigentes.

“¿Quién va a encabezar la renovación? ¿Los Chuchos, [Víctor Hugo] Lobo, “El Tomate” [Mauricio Toledo], Jesús Valencia? Los liderazgos éticos se fueron saliendo del PRD, los fueron arrinconando”, asesta Martí en referencia a las reiteradas acusaciones de corrupción del primero, Delegado entrante en Gustavo A. Madero, y de los otros dos, delegados salientes de Coyoacán e Iztapalapa.

Además, Batres ha planteado claro y fuerte que su partido no aceptará la interlocución con Serrano, un ex priista que, dentro del Gobierno de la Ciudad, fundó una corriente al interior del PRD, negoció desprendimientos de políticos pertenecientes a otras “tribus” y, le acusa Batres, operó la elección del pasado 7 de junio con recursos públicos.

Al final, Monreal y Batres poseen porciones de ADN que fueran incompatibles. El primero proviene del Partido Revolucionario Institucional y el segundo del movimiento estudiantil de izquierda de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Ya en el PRD, Monreal se abstuvo de integrarse en alguna corriente mientras que Batres militó años dentro de la tribu de René Bejarano, El Señor de las Ligas.

Se vislumbra una razón más para el antagonismo: Monreal ha dicho que quiere ser Jefe de Gobierno del DF en 2018. Con cierta timidez en 2006 y más seguridad en 2012, Batres ha tenido la misma pretensión que, en corto y con los de su confianza, dice mantener viva.

Tras las urnas, el PRD y Mancera perdieron ocho delegaciones y la mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa. Hoy, por primera vez desde que los capitalinos eligen a sus autoridades, la Revolución Democrática no gozará siquiera de la primera mayoría en el órgano.

Terminaron los tiempos en que presupuestos, leyes ambiciosas y revisiones de la cuenta pública pasaban sin mayor apuro para el Jefe de Gobierno, ahora obligado a la negociación con Morena para llevar la segunda mitad de su gobierno.

En síntesis, una de las demandas de Batres es la renuncia de Serrano, demanda que fue explícita durante los días anteriores a la votación.

De regreso a la entrevista con Monreal:

–Si se escucha a Martí Batres y se le escucha a usted, se aprecian tonos muy diferentes –se le comenta a Monreal.

–Cada quien tiene su estilo. Yo respeto el estilo de Martí, yo tengo el mío, pero somos parte de una corriente política de pensamiento en el país, Morena.

–¿Habrá corrientes al interior de Morena?

–No, no hay corrientes. Hay un solo equipo.

–¿No habrá tribus?

–No habrá, porque eso fue lo que echó a perder al PRD.

–Lo que se entiende del discurso de Martí es que la condición de Morena para dialogar con Mancera es que se retire el señor Serrano.

–Es una decisión del gobierno. Yo no tengo ningún inconveniente en el planteamiento de Martí, pero esas decisiones son del Jefe de Gobierno. Yo no podría empujar a que renuncie. Es un asunto de actos de gobierno.

–¿Sería sano para el diálogo?

–No lo sé. Martí es el dirigente del partido y él tiene su estrategia.

–Pero son un equipo…

–Sí somos un equipo, pero no, no, este, no tenemos una opinión conjunta. Yo voy a trabajar con el Jefe de Gobierno e intento construir una relación institucional que a la delegación le urge mantener. Si no, no va a funcionar.

–¿Qué prevé en la Asamblea Legislativa en términos de construcción de acuerdos?

–Debe haber acuerdos. La Asamblea tiene la obligación de velar por los intereses de la ciudad y sostengo que habrá acuerdos con todos.

–¿Con todos?

–Sí.

–¿Cuál es el tono que tendrá Morena como partido de oposición en la Ciudad de México?

–De defensa de los ciudadanos, de no cochupos y no reformas que afecten negativamente a la ciudad –esta flecha apunta a los términos en que el equipo de Mancera ha negociado la reforma política del Distrito Federal, en supuesto acuerdo, según los críticos, con el gobierno federal.

–¿Cuando dice que la delegación es parte de algo más, se refiere a la postulación presidencial de López Obrador?

–Sí, claro. Nosotros no negamos que Andrés Manuel López Obrador es nuestro principal abanderado, es el líder principal de Morena y sí queremos, muchos, que sea candidato a la Presidencia de la República en 2018.

–¿Le gustaría ser Jefe de Gobierno?

–Sí, por supuesto. Nunca lo he negado y digo que si hacemos bien las cosas en la delegación Cuauhtémoc, si actuamos con honestidad, eficacia y austeridad y la gente nos apoya, sí seré candidato a Jefe de Gobierno por Morena. Hay muchas posibilidades porque en estas elecciones Morena se ha colocado como primera fuerza política de la ciudad.

–Hasta usted debe estar sorprendido.

–No, porque yo esperaba que se ganaran Iztapalapa y Gustavo A. Madero, que todavía está en la pelea.

–¿En verdad se convirtió la corrupción en el elemento significativo de las administraciones perredistas en la capital?

–Sí, definitivamente. La corrupción fue un ingrediente clave para que la gente les retirara la confianza [a los perredistas]. Eso, el abandono de principios y el descuido de los servicios públicos que se han deteriorado de manera acelerada e impresionante en los últimos años.

–¿Qué hace un ex Gobernador queriendo ser autoridad delegacional, lo que representa un descenso en la estructura administrativa?

–Sí, puede ser en la estructura si se considera que un Gobernador se equipara con un jefe de gobierno, pero no desmerece esta delegación, porque hay mucho que hacer. Nosotros intentamos contribuir a un cambio verdadero en el país. No son los cargos. Nosotros queremos un cambio de régimen, queremos que la gente pueda optar por un cambio en la Presidencia de la República y estos son los primeros pasos. Por eso no desmerece.

Es una delegación muy importante desde los puntos de vista cultural, económico y social. Intentaremos levantarla, porque está abandonada y en un proceso de corrupción que la cimbró y carcomió y destruyó la confianza de los ciudadanos en sus gobernantes.

–¿Hay un peso que pase por el control de la autoridad y este gobierno no le meta mano?

–Sí hay. Son facultades muy limitadas las que tiene una delegación, por ejemplo, no maneja el predial ni ingresos propios. Todos son acuerdos de colaboración con la Tesorería del DF.

–¿Y los autogenerados? –en referencia a cobros que hace la delegación como autorizaciones de comercios en la calle, utilización de baños en marcados, alquiler de espacios públicos como salones en parques y jardines, etcétera.

–Sí y hay permisos y hay cosas que vamos a limpiar. Planteo un portal de transparencia en que se incluyan actos de autoridad, constructores, empleados, servicios. Todo.

–¿Desarrolló la delegación un sistema de cuotas equiparable al del crimen organizado?

–Sí, es extorsión. Es derecho de piso que pagan muchos empresarios que poseen establecimientos mercantiles legales y que por temor a ser clausurados, a las visitas de verificación, al cambio de uso de suelo, son presas fáciles para aceptar el pago de piso mensual y no ser molestados por la autoridad. Daremos plazos para que se regularicen y no sean sometidos a este tipo de prácticas ilegales.

–¿Cuál es el rango de pagos que debían hacer?

–Distintos. Algunos restaurantes pagan de 5 mil a 15 mil pesos dependiendo del tamaño.

–¿Y para ser contratista en la delegación?

–No sé todavía cómo esté ahí, pero pagan diezmos, moches. Lo eliminaremos.

–He oído de algunos empresarios que el problema fue la duplicación del diezmo y que ahora deben pagar ilegalmente el 20 por ciento de sus contratos.

–¡Sí! Sí es cierto. En la última etapa electoral, varios dueños de establecimientos mercantiles me dijeron que los extorsionaban para pagar la campaña del PRD y para el día de la elección. Yo les dije que no dieran nada y que si les clausuraban yo les abriría cuando llegara [a la delegación]. Ahora les digo lo mismo: dejen de dar y denuncien.

–¿Cosas tan sencillas como los baños mercados públicos?

–Sí. Y todos los giros negros, todo el comercio ambulante. Es una cantidad importante. Hay algunas cifras que hablan de 48 mil o más ambulantes. Cada uno paga 50 pesos por metro. A ciencia cierta no sabemos todavía. Se paga a inspectores de vía pública y a líderes corruptos.

–¿Cómo Alejandra Barrios? –se le pregunta de su rival del PRI al mismo cargo.

–Sin duda, sin duda, creo que la mayoría.

–¿María Rosete? –se le cuestiona ahora de la rival de Barrios y que lo apoyó en la pasada elección.

–No lo sé, no lo sé, pero a quien sea le aplicaremos la ley y constituiremos fideicomisos públicos en que se depositará ese dinero que actualmente se va a bolsillos o bolsas de líderes y funcionarios corruptos.

–¿Ese dinero cabe en bolsas, maletines, maletas o camiones?

–No tengo idea, porque en tanto no estemos ahí hablaré con toda seguridad.

–En campaña, usted dijo públicamente a Héctor Serrano: “No se preocupe, no le vamos a tocar sus negocios”. ¿Qué negocios?

–Vamos a conocerlos en su momento. Ahorita es el momento de revisar y vamos a actuar de acuerdo a la ley.

–¿Usted se refería a algo en concreto o tiró bala al aire?

–¡No! ¡En asuntos concretos, pero repito, esa parte para mí está superada! Cuando llegue al gobierno tendré datos fidedignos para actuar.

–No es menor que el Secretario de Gobierno de la Ciudad de México esté metido en delitos de corrupción y usted habla de un gobierno con paredes de vidrio, ¿no?

–¡Sí! Desde el primer día estableceremos en el portal permisos de uso de suelo, trabajadores, permisos de establecimientos mercantiles, para bares, constructores, proveedores. Todo lo voy a transparentar.

–Así que se vuelve relevante si el Secretario de Gobierno…

–Lo vamos a ver.

–¿A qué apuntan las denuncias que a usted llegaron?

–Dejemos que la autoridad investigue. No soy agente del ministerio público ni juez. Prefiero ser cauto en este momento.

–Pero usted es un hombre que denuncia la corrupción.

–Sí y siempre lo haré.

–Díganos.

–No, porque lo determinarán los agentes del Ministerio Público –Monreal concluye el tema y lo deja para que la autoridad investigue y castigue a la misma autoridad que él habría denunciado. –Estoy en plan de generar condiciones propicias de gobernabilidad. Las denuncias están interpuestas.

–“Austeridad”, ¿qué sueldo se va a poner?

–No lo sé, ni sé cuánto es lo que gana. No tengo idea. Lo voy a publicar.

–¿A usted cuánto le parece justo que gane el Jefe Delegacional de Cuauhtémoc?

–Es que no he llegado, déjeme llegar y le digo cuando ya haya tomado la decisión. No estoy pensando en eso.

***

Monreal insiste en la necesidad de crear y fortalecer acuerdos con otras fuerzas políticas. El razonamiento simplificado es que las ideas, por sí mismas, no logran los cambios, sino que estos ocurren mediante la obtención de posiciones y esto exige la construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas afines cuando es necesario y ahora lo es.

–¿No se siente usted más cómodo siendo candidato que Jefe Delegacional electo?

–Pero tengo responsabilidad. No puedo vivir permanentemente [en el conflicto] –se crispa–, o sea, yo tengo mucha claridad en lo que se debe hacer.

–Como que el cinturón le aprieta…

–No, no, no. Pero tampoco puedo vivir permanentemente en confrontación. En el momento de gobernar hay que gobernar bien.

–Pensando en volverse a confrontar dentro de dos años y medio.

–No lo sé. Si no hay necesidad, no. Cuando se tenga que defender a la ciudad y a la delegación, lo voy a hacer.

Monreal observa el reloj cada cierto tiempo. No se puede pensar en que desconozca la hora; es, más bien, el gesto con el que invita a terminar la conversación. Cuando esto ocurre, aún transige tomarse una fotografía en un lugar más abierto, con luz natural, como pide el fotógrafo, pero no tiene tiempo ya para caminar al Paseo de la Reforma y hacer ahí la imagen.

El ex Gobernador de Zacatecas se quita el saco, se recarga en la pared y acomoda la pierna derecha en ángulo de 90 grados para dejar sólo el pie izquierdo apoyado en el piso. Despliega una amplia sonrisa y, al instante, es un hombre casual y relajado.

En ese momento, José Murat Casab, Gobernador priista de Oaxaca entre 1998 y 2004, cruza la puerta de la casona de General Prim en que Monreal tiene sus oficinas, muy cerca del Palacio de Cobián, donde el Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong tiene las suyas.

Murat atraviesa el recibidor y comprende en un instante que su presencia frente a un medio de comunicación ha cambiado algo la química del aire. Imposible estimar siquiera cuánto marfil hay en esta estancia.

–¡Soy José Murat! ¡Mucho gusto! –exclama.

Sí, es Murat, arquitecto del Pacto por México, el acuerdo político entre el Gobierno de la República, el PRI, el PAN y el PRD que mereció duras críticas de López Obrador, que señaló al PRD de dar la espalda “al pueblo de México” para entregarse a los brazos del Presidente Enrique Peña Nieto. Que, en opinión de algunos panistas y muchos ex perredistas, significó una estocada a la oposición mexicana.

–¿Sus amigos priistas? –pregunto a Monreal cuya sonrisa de Chesshire, el gato intermitente en Alicia en el País de las Maravillas, se ha esfumado.

–Sí, Pepe es mi amigo –responde y se dirige a Murat. –¡Ahorita nos vamos a comer, Pepe!

(Con información de Sin Embargo)

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