Monterrey, la prueba

Postigo

Por José García Sánchez

La repetición de los comicios en Monterrey no es sólo la pelea por la presidencia municipal de la capital del estado de Nuevo León sino el contrapeso político que tendrá el ganador. Ser la primera oposición ante Morena es para el PAN y el PRI, un problema de sobrevivencia en realidad y no sólo política sino económica.

Contar con el triunfo en Monterrey será también oxígeno puro a nivel económico porque mostrará que cualquiera de esos dos partidos respira. Y tendrá mayores aportaciones de la Federación para su desarrollo o, mejor dicho, su recuperación financiera.

El desgaste de ambos partidos luego de los resultados electorales del 1 de julio no tiene precedente en sus respectivas historias. La capital de Nuevo León es una ciudad importante, donde ahora tienen todos los mexicanos sus ojos puestos.

Tanto el PAN como el PRI ahora tienen en esa ciudad la arena de luchas por el segundo lugar, pero muy lejos del primero todavía; sin embargo, ganar esas elecciones sería el comienzo de una carrera por arrebatarle el poder a Morena, de ahí que a unas horas de haberse cerrado las casillas ambos partidos se dicen ganadores.

Morena, por su parte, deberá entender que no hay enemigo pequeño y que no estar en la jugada electoral de una ciudad de las dimensiones de Monterrey, debe ser una seria preocupación para sus dirigentes.

El ganador será merecedor de un digno segundo lugar. Más allá de la guerra sucia que ambos partidos han llevado a cabo sin éxito desde sus diferentes trincheras y con diversos voceros, lo que vale en este asunto de la política son los votos. Es ahí donde deben pelear, porque es la única manera de pelear limpio en la política.

Convencer con logros y propuestas serias y no desgastar al que ganó inventando consecuencias catastróficas que nunca suceden. Ahí estará ya a la vista de todos los mexicanos el segundo lugar en la política nacional. El contrapeso esperado, la posibilidad de ganar en las urnas mayores cargos de elección popular.

Ahí está ubicada la lucha política real, en las urnas. La competencia por el poder no puede ocurrir en un desgaste gratuito, amargoso, saturado de rencor y venganza. La guerra sucia no es propia de una democracia digna y transparente que es al que se merecen los mexicanos.

El camino para ganar las elecciones es el trabajo previo, el balance de los hechos y la congruencia de las propuestas.

Convocar a la confusión, invocar a los dioses de la guerra a través del rumor y la especulación habla de impotencia en más de un sentido. Los resultados no tardarán y podrá verse una lucha en las urnas, en las ideas, en las propuestas, en la congruencia con la realidad.

Monterrey es una ciudad con gente muy politizada, aunque no deja de haber indiferencia ante los procesos electorales y desconfianza en su realización. Sin embargo, cualquiera que sea el nivel de participación, porque el abstencionismo en este caso no sería sorpresa, habrá que ver cómo se desarrollan los dos partidos en la contienda. De su actitud para reconocer la derrota y de la humildad para difundir su triunfo dependerá mucho del futuro de la política nacional.

00
Compartir