Morena, oposición añeja

Bisagra

Por José Páramo Castro

Ya poco puede esperar de Morena el presidente de la República, mientras esté al frente Alfonso Ramírez Cuéllar. Un personaje que pareciera estar acostumbrado a hablar sólo con caballos y tal vez por ello fue fácil de manipular para hacer todo lo que le decía que dijera e hiciera Bertha Luján, quien tampoco es de inteligencia brillante.

Su interacción con la prensa no es precisamente amigable y el susurro de sus palabras dadas de mal modo se asemejan más a un ladrido que a una conversación; sin embargo, su postura política, que no es la de la militancia ni jamás ha tenido contacto con las bases. El grupo que tiene en sus manos Morena no acostumbra a consultar nada a las bases, a pesar de que el propio presidente de la República impulsa la democracia desde todos los gremios e instancias. Es un grupo de choque, porque el grupo de asalto es el que les mueve los hilos a todos ellos, y no es precisamente gente de izquierda.

Pero el grupo que tiene la cúpula de Morena ahora se mueve entre los intereses personales y la ingenuidad, a pesar de que ellos se dicen muy talentosos. Cuando es suficiente ver el vocabulario de 30 palabras de Bertha Luján o de Ramírez Cuéllar para darse cuenta lo poco que saben.

Otro de los aspectos que subraya el jefe del Ejecutivo y que forma parte de su plataforma de gobierno es la legalidad. No hay un caso de ilegalidad de ningún tribunal como el que realizó el Trife al darle la razón a Luján y otorgarle a Ramírez Cuéllar un cargo que no figura en los estatutos de Morena, a pesar de que ese mismo Tribunal aprobó los estatutos hace poco más de cinco años.

Ninguna de las más de 100 impugnaciones levantadas por la anterior dirigencia de Morena fue aprobada, todas rechazadas, a pesar de que todas ellas respetaban los estatutos escrupulosamente. Por si fuera poco, el ya muy desprestigiado INE, reconoce a Ramírez Cuéllar, como presidente interino de Morena, violentando el estatuto del partido que no contempla en ningún artículo dicho cargo.

Pero Morena está destinada a ser un partido de oposición, incluso fuera de época, ante la negativa de regresar dinero a Hacienda, a pesar de que goza de prerrogativas inacabables. También Ramírez Cuéllar asegura que hay crisis financiera, situación que ni el PAN ha declarado que existe. Por si fuera poco, se enfrenta al Ejecutivo a señalar que las elecciones internas deben llevarse a cabo a través de asamblea y no por encuesta.

Morena, ya no es Morena. La urgente necesidad obligada de convocar a elecciones se hará más tardada de lo previsto y no se requiere ser adivino para saberlo. Quieren eternizarse en el partido y vender candidaturas, gozar del poder como lo hizo el PRD y el PRI. Ya no pueden acompañar ningún cambio a nada, ellos van por el retroceso y muestra de ello es que en su cúpula tiene a varios extranjeros Paco Ignacio Taibo II, Enrique Dussel, Héctor Díaz Polanco, entre otros.

¿Qué puede esperarse?

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