Mujeres indígenas, garantes de cultura y luchadoras de los pueblos

Ciudad de México. El asesinato de Bartolina Sisa en 1782 en Bolivia, guerrera aymara, quien se opuso a la dominación colonial fue el objetivo para que en este día se rinda tributo a todas las mujeres pertenecientes a los pueblos indígenas del mundo, y así lograr visibilizar sus gestas heroicas por sus pueblos.

Desde 1983 en Tiahuancao, Bolivia durante el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América se instituyo el Día Internacional de la Mujer Indígena.

Las mujeres indígenas han sido parte muy importante en las luchas de sus pueblos, de igual forma son conocidas como garantes de la cultura y juegan un papel fundamental en sus familias y sus comunidades, tanto en el ámbito nacional como internacional.

 

Lamentablemente, ellas enfrentan múltiples obstáculos a lo largo de su vida ―por ejemplo, reducidas oportunidades para acceder al mercado laboral, dificultad para tener acceso a los servicios de salud y educación, tasas elevadas de analfabetismo, poca participación en el proceso político, falta de acceso a alimentación y agua, así como sufrir violencia doméstica―. De este modo, la supresión política, social y económica de las mujeres indígenas contribuye a una situación constante de discriminación, que las vuelve particularmente susceptibles a diversos actos de violencia.

CONVENIO 169

En el ámbito internacional de la protección de los derechos humanos existen diversos instrumentos para su defensa como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Al ratificar el Convenio 169, el Gobierno mexicano se comprometió a promover la plena efectividad de los derechos sociales, económicos y culturales de los pueblos indígenas bajo un completo respeto a su cultura, tradiciones e instituciones.

 

La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas fue aprobada el 13 de septiembre de 2007 por la Asamblea General del organismo internacional, y casi una década después, el 17 de junio de 2016, se suscribió la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. México firmó ambos instrumentos.

 

Tanto el Convenio como la Declaración son instrumentos conocidos en el ámbito del derecho internacional como soft law; es decir, no son documentos jurídicamente vinculantes, sino proclamaciones de principios donde se establecen las normas mínimas para la dignidad y bienestar de los pueblos indígenas. Implican, sin embargo, un gran paso para avanzar en el reconocimiento de estos derechos.

 

Fuente: CNDH México

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