No hubo protección para los toros en el embalse de Tlacotalpan

Tlacotalpan, Ver.

Las vallas para delimitar el espacio entre turistas y toros desaparecieron en el transcurso del embalse en Tlacotalpan.

El cumplimiento del reglamento municipal de Protección al Toro tampoco se cumplió.

La seguridad para ambos involucrados en una fiesta tradicional no existió, tal vez, no lo invitaron como a todos los turistas que decidieron arribar desde la mañana de éste primer domingo de febrero.

En las casi cuatro horas de recorrido por la avenida aledaña al río Papaloapan, las personas corrían despavoridas por la presencia del gran animal bañado en cerveza, jalado de su negra cola y golpeado en la cabeza.

Las vallas no impidieron que los animales intentaran mezclarse entre la multitud, conseguir un escondite entre negocios de juguetes o comida.

Las personas con niños no sabían ni donde esconderse, ocultarse de los cuernos. Supuestamente, los animales belsebú serían protegidos de agresiones por una comitiva que nunca existió, no participó o corrió a la par de la calle.

Para la edición de éste año, las autoridades de la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) de Veracruz, anunció un operativo que consistía en repartir diez mil trípticos del reglamento de Protección al Toro.

La única información que se repartió fueron folletos verdes con el programa completo de la festividad en honor a La Candelaria, tanto en inglés como en español.

Por segundo año consecutivo, los seis animales cruzaron el río Papaloapan a bordo de una balsa para posteriormente ser trasladado a su corral.

En ocasiones anteriores, antes de llegar a la otra orilla del cauce, el toro era alcoholizado con aguardiente por parte de los pobladores, por lo que los toros no llegaban a tierra con vida.

Conforme al segundo artículo de la Ley de Protección a los Animales para el Estado de Veracruz y a su última reforma publicada en la Gaceta Oficial el 21 de julio del 2014, “son objeto de protección de ésta ley todos los animales que se encuentren de forma permanente o transitoria dentro del territorio”.

La Ley número 876 creada durante el gobierno del priista Fidel Herrera Beltrán y como diputado presidente del Congreso Local, Héctor Yunes Landa, remarca en su artículo número 11 que “corresponde a la Secretaría de Seguridad Pública integrar, equipar y operar brigadas de vigilancia animal para responder a las necesidades de protección y rescate de animales en situación de riesgo o maltrato”.

Los caporales montados en caballos deambulaban a escasos metros del toro, los integrantes de la Fuerza Civil y Seguridad Pública admiraban tras las débiles vallas mientras otros arriesgaron su físico y salieron lesionados.

Un elemento de la Fuerza Civil dañó severamente su cabeza al caer tras una corrida del toro. Al caer, fue remolcado por el bravo animal causando que comenzara a sangrar.

Las lesiones se repartieron como alcohol por las calles. Litros de cerveza se mezclaban con la adrenalina de golpear a un animal tres veces mayor al tamaño de un humano.

Por primera vez, las ambulancias corrían de un lado a otro, los paramédicos atendieron con prontitud, mientras los elementos de la Fuerza Civil reían a carcajadas y preferían tomar algunas gráficas con sus teléfonos móviles.

La tensión nunca bajo para los animales y los presentes, la felicidad imperó en el alcohol, el cigarro y besos de fuego entre parejas presentes en la Cuenca del Papaloapan.

(Con información de AVC)

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