“No me falten el respeto” gritó BuganZa a cuatro reporteros

•“No se lo faltamos” reviró Noé Zavaleta, corresponsal de Proceso en Veracruz, y de nuevo exigió y reclamó un alto al espionaje
•Nadie desea que los colegas sufrieran ni un ataque de caspa

Por: Luis Velázquez

El secuestro del reportero y editor, Moisés Sánchez Cerezo, en Medellín, llevó a un grupo de reporteros a un careo con el secretario General de Gobierno y el Fiscal General, donde quedó evidenciado el concepto autoritario del poder y mucho se teme que tales duartistas pudieran engrosar la lista de periodistas desaparecidos y hasta asesinados.

Y, bueno, nadie quisiera que a los colegas les diera, ni siquiera, vaya, un ataque de caspa.

El careo inició a partir de que en Xalapa, la sede de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, los colegas se lanzaran a la avenida principal para reclamar por enésima ocasión el regreso vivo y sano de Moisés Sánchez, quien con su trabajo como taxista y una tiendita de abarrotes sufraga la edición de su periódico “La Unión”, donde suele contar la historia turbulenta de los días y las noches en un Veracruz donde ya van diez reporteros asesinados y tres más desaparecidos.

Entonces, el coordinador de asesores de Gerardo BuganZa Salmerón, quien regresó a la SEGOB para ganarse el corazón de Javier Duarte camino a la mini gubernatura de dos años, acosó por teléfono durante siete ocasiones al corresponsal de Proceso, Noé Zavaleta, subdirector de La crónica de Xalapa, convocando al grupo a un encerrón en palacio “el día y la hora que ellos quisieran”.

Zavaleta, quien asumió la corresponsalía del semanario fundado por don Julio Scherer García, luego del asesinato de Regina Martínez, habló con los colegas y aceptaron el diálogo.

Incluso, en un ejercicio democrático votaron por un cuarteto de representantes para evitar, primero, que todos fueran al palacio, y segundo, para expresar una política concreta y específica.

Norma Trujillo, Rubén Espinoza, Miguel Díaz y Noé fueron elegidos para sentarse a platicar el lunes 19 de enero, hacia las once de la mañana, con Buganza y el Fiscal, recién ungido para desempeñar el cargo durante los próximos nueve años, es decir, hasta el año 2024.

Desde luego el par de duartistas, fieles a la política sexenal, llegaron con 45 minutos de retraso a la cita.

Pero, además, con el reality show de que todos los días estamos investigando y pronto, pronto, pronto, antes de que el gallo cante tres veces habrá resultados sobre el paradero de Moisés Sánchez, incluso, y como le dijo el Fiscal a Carmen Aristegui, “en las próximas horas”.

RELACIÓN DEMASIADO DAÑADA

Pero, bueno, como la relación entre el duartismo y la prensa en Veracruz está dañada desde el primero de junio del año 2011 cuando el reportero del periódico Horizonte de Jáltipan y Noticias de Acayucan, Noel López Olguín, fue secuestrado, desaparecido y asesinado, la plática empezó a deteriorarse a partir del discurso repetitivo de que tengan confianza que pronto conocerán el desenlace.

La oportunidad, no obstante, fue aprovechada por el cuarteto de reporteros para tratar otros asuntillos, entre ellos, el siguiente:

El número insólito de espías y “orejas” que la Secretaría de Gobierno, la de Seguridad Pública y la Fiscalía suelen enviar a los eventos públicos para seguir los pasos a los trabajadores de la información como si cada día necesitaran ficharlos.

Incluso, dijo Noé Zavaleta a Gerardo Buganza, que la SEGOB jarocha suele enviar hasta 30 “orejas”, algunos de los cuales son tan prepotentes y abusivos que acosan e intimidan a los diaristas con el teléfono celular que acercan unos centímetros, casi encima de sus caras.

Entonces, con el rostro colorado colorado, ardiendo quizá, acaso, de coraje, Buganza dijo al corresponsal de Proceso:

–No me faltes el respeto.

–No, señor, no se lo falto.

–Yo respeto a todos ustedes y pido respeto.

–Nosotros lo respetamos, reviró Noé, precisando que el hecho de expresar su inconformidad con el manifiesto y excesivo espionaje de la SEGOB a los medios en ningún momento significaba falta de respeto.

EN EL DUARTISMO UN EXPANISTA DENIGRA AL GREMIO REPORTERIL

Quizá en tal momento el corresponsal de Proceso quiso esconderse en las valencianas del Papa Francisco que tanto defiende a los desvalidos y/o, en todo caso, igual que Margarita Alicia Arellanes que como alcaldesa de Monterrey entregó las llaves de la ciudad a Jesucristo, y también él, digamos, deseaba rezar, apóstata y hereje, incrédulo y agnóstico con la existencia de otro mundo como es.

Pero firme, sin titubeos, recordó que estaba ahí para defender al gremio y en nombre del gremio reporteril dijo a BuganZa lo siguiente:

–Usted tiene a un tuitero, que fue panista igual que usted, apodado “El chuletas”, que con plaza en la SEGOB ofende, veja y desacredita a los reporteros incómodos y, por tanto, le pedimos cese tal bombardeo.

Una vez más la respuesta del segundo del gobernador, el panista que fue síndico en el Ayuntamiento de Córdoba, diputado federal, senador por la vía pluri, y candidato a gobernador en el año 2014, fue la misma:

–No me faltes el respeto.

Y la respuesta de Zavaleta fue la misma:

–No le falto el respeto.

Y, bueno, como en los primeros tres años del duartismo, Buganza en la SEGOB, Veracruz se convirtió en el peor rincón del mundo para el ejercicio periodístico, y el año 2015, V año del sexenio, inició en la tierra jarocha y el país con el primer reportero secuestrado, Moisés Sánchez, nadie quisiera que los colegas en el encerrón con el titular de la SEGOB y el Fiscal… sufrieran un ataque de caspa.

De ser así, los únicos sospechosos serían Gerardo Buganza y Luis Ángel Bravo Contreras.

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