“No soy candidato de Javier Duarte a gobernador”

•El senador Héctor Yunes Landa recuerda que ha tenido un discurso crítico en contra de la realidad turbulenta de Veracruz
•“Altamente previsible una cuarta derrota del PRI en la tierra jarocha en la elección presidencial” como sucedió con Fox, Calderón y Peña Nieto

Bronco y bragado, peleador callejero, temperamental, el senador Héctor Yunes Landa precisa:

“No soy candidato de Javier Duarte a la gubernatura”.

Entonces, recuerda el viaje (en el mes de febrero) de Enrique Peña Nieto a Los Tuxtlas, cuando en el helicóptero que partiera del puerto jarocho, preguntó a Duarte cómo andaban sus relaciones con él, porque se mantenía de puntero en la encuesta.

“Es un candidato rentable” le dijo el presidente.

Así, Duarte lo buscó.

Y lo llevó, por ejemplo, a la convención evangélica de 30 mil feligreses en el estadio Luis “Pirata” de la Fuente y le pasó el micrófono.

Y lo llevó a la feria ganadera de Ilang Ilang donde le pasó la tijera para cortar el listón.

Y lo sentó a la diestra en un comelitón con los diputados federales electos.

Y Héctor se dejó cabildear como una estrategia camino a la candidatura priista, donde en el ritual tricolor el visto bueno del gobernador en turno cuenta con el llamado derecho de voto y derecho de veto.

Pero el senador sabe, por ejemplo, que los favoritos de Duarte son, entre otros: Gerardo Buganza, Renato Tronco Gómez, Tomás Ruiz González, Érick Lagos y Adolfo Mota, por ahora.

Incluso, nada fácil sería que al ratito incorpore a Flavino Ríos Alvarado, secretario General de Gobierno.

Tal cual, Héctor Yunes refiere el discurso crítico que ha mantenido sobre el duartismo, incluso, luego del periplo de Peña Nieto en Los Tuxtlas.

Por ejemplo, el discurso en Minatitlán cuando celebró un aniversario de su Alianza Generacional.

Dijo, no obstante que se trataba de un hecho consumado aprobado por la LXIII Legislatura con 45 de los 50 diputados locales, entre ellos nueve panistas, el PAN rojo, rojo fidelista, pues:

“El cortoplacismo regresivo de una gubernatura de dos años surgió en el peor momento”.

“Es más, el clero católico lo consideró una vacilada”.

El senador miró más lejos aún:

“En las tres últimas elecciones presidenciales, en Veracruz ha perdido el PRI”.

“Perdió con Vicente Fox. Perdió con Felipe Calderón. Perdió con Enrique Peña y nos ganó Josefina Vázquez Mota”.

Y aun cuando en el momento del discurso estaba sin su bola de cristal, Yunes Landa vaticinó:

“Una cuarta derrota al hilo en la elección presidencial es altamente previsible”.

Y previsible, dice, si Javier Duarte lanzara como candidato priista a uno de los llamados Chamacos de la fidelidad.

Es más, sin citar a ninguno de ellos por sus nombres, los refirió de la siguiente manera:

“Ven a Veracruz como un botín político; pero sobre todo económico”.

Y como para escucharse a sí mismo, repitió su estribillo:

“Soy libre. No tengo miedo. No traiciono. Tampoco incumplo”.

DESLINDE REAL DE JAVIER DUARTE

Eran los días revueltos y turbulentos con la denuncia penal de la Auditoría Superior de la Federación en la Procuraduría General de la República por las irregularidades millonarias con los recursos federales en el gobierno de Veracruz.

Entonces, y considerando que el dictamen de la PGR todavía está pendiente, pues se trata de un embrollo técnico con muchos recovecos, el senador también se desmarcó de Javier Duarte.

Dijo en aquellos días polvorientos de este año:

Uno. La cuenta pública ha de ser clara.

Dos. “Si en el reporte conclusivo hay indicios fundados de que funcionarios del gobierno del estado se comieron algo de un plato ajeno, exigiremos que lo vomite para después demandar sea inhabilitado y puesto tras las rejas”.

Tres. “No permitamos que les vuelvan a crecer las uñas que tanto ha lastimado las arcas públicas del gobierno de Veracruz”.

El deslinde, pues, del duartismo.

LOS CLEPTÓMANOS DE JAVIER DUARTE

También hubo deslinde en el informe senatorial en el WTC de Boca del Río, donde Duarte asistió acompañado de su esposa.

Allí, y en una parte medular, llamó cleptómanos a quienes en el duartismo han metido la mano al cajón como solía decir Gerardo Buganza Salmerón en sus tiempos de gloria:

“Hay hartazgo y también hay indignación.

Cada peso que se desvía es un peso que no llega a su destino.

Por eso hay que castigar al corrupto con todo el peso de la ley.

Y si el corrupto es un servidor público debe quedar impedido para siempre, de por vida, para trabajar en el gobierno, porque la cleptomanía burocrática es una enfermedad grave que nunca se cura.

Por eso, aquellos que enarbolan la corrupción como bandera de conveniencia son igual de corruptos porque sólo señalan al vecino y callan los escándalos que ocurre en su propia casa”.

Entonces, y resumiendo su periplo de norte a sur y de este a oeste se refirió al Veracruz de Javier Duarte:

“He visto el rostro de la pobreza.

He visto adultos mayores en el olvido.

He visto niños con hambre.

Y también he visto la impotencia de sus madres.

Los ciudadanos quieren que los políticos traigan resultados, no excusas: quieren información de lo que se hace, no la justificación de lo que se omite”.

GOBERNADORES QUE HEREDAN BANCARROTAS

Así, mientras Duarte sólo permanecía a la expectativa grabando aquella escena bíblica donde Héctor Yunes giraba en la tribuna decorada como si fuera un mitin norteamericano, habló de lo que el senador Pepe Yunes ha conceptuado como “un desorden administrativo, un colapso financiero y corrupción política”.

Dijo:

“Cerremos la puerta a la práctica de que los gobiernos hereden bancarrotas”.

Y es que, bueno, así lo heredó Miguel Alemán a Fidel Herrera y Fidel Herrera a Javier Duarte y Javier Duarte lo está dejando para el sucesor.

En la última hoja de su informe senatorial, Yunes Landa se fue a la yugular del duartismo.

“La mayor urgencia en Veracruz es restituir el imperio de la ley.

La autoridad se ejerce o deja de ser autoridad.

El poder es hacer que las cosas sucedan; pero que sean para bien. El poder de la autoridad debe tener un límite. Los que le impone la ley.

Una sociedad sin ley es una nave a la deriva, donde manda la arbitrariedad y reina el miedo.

El miedo al crimen. El miedo al abuso. El miedo a la denuncia.

La fuerza del estado y la fuerza de la ley son los únicos contrapesos al crimen y a la arbitrariedad”.

Bronco y bragado, peleador callejero, Héctor Yunes resume:

“No soy candidato de Javier Duarte a gobernador”.

Todavía para enfatizar su postura lanzó un video en las redes sociales en contra del reglamento de tránsito que el duartismo emitió con altísimas multas que, como dice el politólogo Carlos Ronzón Verónica, sólo fomentarán la corrupción, pues el conductor preferirá una mordida suculenta antes que pagar, por ejemplo, 7 mil pesos por manejar en estado de ebriedad.

Por: Luis Velázquez

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