Normalistas no se resistieron al supuesto asalto; el ataque fue directo a ellos, relatan testigos

  • A los dos estudiantes y al trabajador educativo les dispararon en la cabeza. No hubo intervención de ningún cuerpo de seguridad para capturar a los agresores, dice el abogado Vidulfo Rosales. De acuerdo con testigos, los estudiantes no se resistieron al despojo de sus pertenencias, sin embargo fueron asesinados.

Versiones de testigos del múltiple homicidio ocurrido la tarde del martes en la carretera Chilpancingo-Tixtla, Guerrero, en donde murieron los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, Jonathan Morales Hernández y Filemón Castro Tacuba, contrastan con la versión oficial.

Según los testimonios obtenidos por El Sur, los delincuentes sabían que los dos estudiantes eran de Ayotzinapa y que el otro era un trabajador de la educación y a los tres les dispararon en la cabeza, señalan. Además acusan que cuando menos hubo dos heridos más, una mujer con una cangurera que recibió un balazo en el pecho y otro hombre.

La versión oficial que dieron a conocer el vocero Roberto Álvarez Heredia y el Fiscal Javier Olea Peláez, el miércoles, establece que “el móvil de los homicidios en mención, fue el robo de pasajeros del servicio público de transporte”.

Sin embargo, ninguna de las versiones de testigos menciona que hayan disparado antes, y menos “al aire”, pues iban dentro de la camioneta, aunque confirman que primero exigieron la caja de madera donde el chofer deposita el dinero del cobro del pasaje y después las pertenencias a los pasajeros.

El parte oficial también indica que los “asaltantes” dispararon a los normalistas Jonathan y Filimón porque “se resistieron”, pero las versiones recogidas por los reporteros de El Sur aseguran que el ataque fue directo cuando ya estaban fuera de la unidad y en seguida, visiblemente alterados “comenzaron a disparar a lo loco” e hirieron a otra de las pasajeras.

En la conferencia de prensa, ni Álvarez ni Olea dijeron dónde recibieron los balazos las víctimas, pero compañeros de los normalistas dijeron el miércoles desde Los Saucitos, Tecoanapa, a donde trasladaron el cuerpo de Jonathan, que les dispararon a uno en la sien y a otro en la cara. Y ayer, fuentes de la Fiscalía General del Estado (FGE) informaron que los dos normalistas recibieron cada uno un balazo en la cabeza y en el pecho, uno de ellos otro más en la mejilla. Mientras tanto, Juventino Carranza Tejacal trabajador del Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos de Guerrero (IEEJAG) y originario de Acatempa recibió, igualmente, un balazo en la cabeza.

Las fuentes señalan que en el vehículo donde viajaban los estudiantes murieron al instante dos personas, pero dicen que allí murieron un estudiante y el maestro, y el segundo estudiante falleció cuando era trasladado a recibir atención médica, pero no identificaron cuál de los dos.

Entre los choferes de la ruta Chilpancingo-Tixtla que tiene su base a una cuadra del mercado Baltasar R. Leyva Mancilla en Chilpancingo, se comenta que la tarde del martes dos hombres hicieron la parada al chofer de la unidad número 40 en la colonia Indeco, sitio ubicado a unos 5 minutos en vehículo del lugar donde fue obligado a detenerse.

Es común que en ese lugar los conductores se detengan para subir o bajar pasaje, debido a que es un sitio donde termina la zona urbanizada de la capital.

Los normalistas Jonathan y Filemón se habrían encontrado circunstancialmente en la base del mercado, donde ambos abordaron la unidad.

También subieron a la unidad en el mercado el trabajador del IEEJAG, Juventino Carranza, Viky, una mujer que era acompañada de otra, ambas adultas y una joven de la que le colgaba un bolso de los conocidos como cangurera.

A la salida de la capital los dos delincuentes esperaban la unidad a la que le hicieron la parada y el conductor se detuvo para que abordaran.

Al interior Jonathan y Filemón ya habían entrado en amena plática. Un audio distribuido la misma tarde que ocurrieron los hechos da cuenta que la mujer que viajaba con Viky, una de las pasajeras, escuchó cuando los dos estudiantes hablaban de sus prácticas como maestros frente a alumnos y de que “les estaba yendo bien”.

La mujer supuso que se trataba de estudiantes de Ayotzinapa y, solidaria, les ofreció plátanos. La misma mujer conocía de vista a otro de los pasajeros que suponía era maestro, aunque desconocía su nombre. Resultó ser la tercera víctima.

El audio narra en voz de la hija de una de las dos mujeres pasajeras parte de lo que pasó al momento del ataque. La versión es la siguiente:

Iban dos que mataron a varios allí, que no saben si eran de la Ayotzi, pero que venían estudiando, o sea que eran estudiantes y que iban diciendo que estaban bien en sus prácticas. Entonces dice mi mamá que les dio unos plátanos que traía”.

Sigue: “Los asaltantes venían en la Urvan, de repente les dijeron que se pararan, a un maestro que dice que lo conoce pero que no sabe cómo se llama, no podía sacar su cartera, estaba al lado de mi mamá y le dispararon en la cabeza. Mi mamá está impactada, la sangre le cayó a ella. A una chica que traía una mariconera se le atoró y también le dispararon en el pecho. Una maestra que está aquí con mi mamá que se llama Viki le apuntaron en la cabeza, cortaron cartucho pero entonces un carro pitó y ya no le dispararon. Están en shock, porque dicen que vieron cómo mataron a todos. Estuvieron disparándole a los carros que pasaron. En Chilpo hubo otro asalto y creo que son los mismos”.

El episodio ocurrió apenas unos cinco minutos después de que los delincuentes abordaron la unidad y entre los conductores de la ruta se comenta la versión de que atrás de la Urvan número 40 circulaba un vehículo azul, del que no se conocen más características, y que se incorporó a la carretera Chilpancingo-Tixtla cerca del punto donde se subieron los dos maleantes.

Sin embargo de esta unidad y sus ocupantes ya no se supo nada después del ataque.

Otras versión no confirmada señala de que atrás de la Urvan número 40 donde iban los estudiantes circulaba a corta distancia como custodiándola, un vehículo azul con hombres que se presume eran cómplices de los que atacaron a los estudiantes, pero de ese vehículo y sus ocupantes ya no se supo después de la balacera.

LA HUIDA

El vocero aseguró en la conferencia del miércoles que en la Urvan además de los tres muertos hubo sólo una mujer herida, pero los testigos aseguraron que hubo cuando menos dos heridos más: la mujer de la cangurera que recibió un balazo en el pecho y otro hombre del que no se tienen referencias.

En el mismo punto donde ocurrió el ataque, pero fuera de la Urvan donde viajaban los normalistas, de acuerdo con la información gubernamental también resultaron otras tres personas heridas: el chofer de otra Urvan que no se detuvo y un niño de 8 años originario de Tixtla, y el conductor de un automóvil particular que tampoco se detuvo cuando le hicieron la parada.

Los presuntos responsables en la huida trataron de detener un vehículo que se dirigía a Tixtla y al no acatar la orden dispararon al conductor, acto seguido trataron de interceptar un vehículo de los denominados Urvan de transporte de servicio público que se dirigía de Tixtla a Chilpancingo, igualmente al no hacer parada dispararon, lesionando al conductor y a un menor de edad que iba como pasajero”, dice el comunicado oficial.

Agrega que posteriormente trataron de interceptar una camioneta marca Nissan, propiedad de una empresa comercial, “al no hacer el alto también accionaron sus armas de fuego, lesionando al conductor, en esa virtud, al no obtener un vehículo para utilizarlo en su huida, corrieron hasta llegar a la colonia Nueva Revolución y en ese lugar interceptaron otro vehículo del servicio público local (Urvan) el chofer al percatarse que venían armados hace caso omiso a la orden de parada y le disparan privándolo de la vida”, menciona el boletín.

Luego asegura que finalmente lograron interceptar un vehículo en el que huyeron con rumbo desconocido.

Por la distancia y de acuerdo a versiones de la gente que vive por la zona, es posible que quienes atacaron a los pasajeros de la Urvan número 40 hayan sido los mismos que balacearon y mataron al chofer en la colonia Ampliación Reforma de Chilpancingo, antes de dejar herida a la propietaria y a una empleada de una estética en esa misma colonia, de lo que no da cuenta la versión oficial.

La zona donde ocurrió el primer episodio violento se ubica en línea recta a unos 500 metros de distancia con el punto del segundo hecho (y no a 5 kilómetros como erróneamente publicamos ayer en estas páginas), y existen varias veredas por donde se puede cortar distancia y llegar caminando desde la carretera hasta las primeras colonias de esa zona, al poniente de la ciudad.

En un recorrido este jueves desde el lugar conocido como el ex basurero de la carretera Chilpancingo-Tixtla ubicado a cinco minutos de las primeras casas de la salida de capital, se observaron cuatro brechas de terracería en las colonias Lomas de Xocomulo y México.

Desde donde ocurrió el ataque a los pasajeros de la Urvan de la ruta Chilpancingo-Tixtla hay una brecha en picada que llega al fraccionamiento Ampliación El Naranjo a un lado de la carretera estatal Chilpancingo- Tixtla.

En la entrada del fraccionamiento hay una casa abandonada y otra en la que albañiles construyen una vivienda de concreto, en ese punto parte otra vereda empinada de terracería que lleva a la colonia Nueva Revolución, misma que pudieron utilizar los sicarios y en menos de 15 minutos corriendo desde el primer ataque. Esta brecha es de difícil acceso para transitarla en vehículo.

Además, antes de llegar al lugar conocido como el ex basurero que se encuentra en una curva hay una brecha para dirigirse a la colonia México y Tomatal.

Aquí el recorrido se puede hacer en vehículo hasta la colonia Ampliación Reforma.

Del ex basurero donde ocurrió el primer ataque los delincuentes pudieron tomar una de las brechas que en unos 10 minutos los llevaría a la colonia Ampliación Reforma.

En esta colonia se ubica la estética Fama’C, donde los delincuentes hirieron a la propietaria y a una empleada, a unos 200 metros de la base del transporte público. Ahí hay tres calles cerradas y a unos 500 metros en línea recta se ve la carretera donde ocurrió el ataque en la Urvan de Tixtla.

VIDULFO ROSALES: PARECE INTENCIONAL

No hubo intervención de ningún cuerpo de seguridad para capturar a los agresores, “todos los elementos nos dan a entender que no es delincuencia común y que cuentan con la protección, por lo menos, de alguna fuerza de seguridad”, señala el abogado

Según la relatoría preliminar de hechos, hubo una intención dirigida contra los dos estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa asesinados en la Urvan del transporte público el martes, informó el abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, Vidulfo Rosales Sierra.

El abogado consideró que la tesis de la FGE de que los homicidios fueron por un asalto, es una conclusión apresurada y errónea, y se debería ampliar el espectro de la investigación.

Ratificó que la percepción de los estudiantes y padres es que la agresión no viene de la delincuencia común, aunque las razones se tendrán que esclarecer mediante una investigación.

Adelantó que la Normal Rural solicitará al gobierno del estado la creación de una oficina o fiscalía especial, que tenga independencia y equipo propio, personal policial y peritos capacitados para una investigación exhaustiva pronta e imparcial.

Informó que la Fiscalía entregó un informe preliminar de los hechos, donde deduce la intencionalidad y planeación de los agresores contra los normalistas: “se subieron en la Urvan en la que iban los normalistas, recorrieron un tramo escuchando la conversación y agredieron primero a los estudiantes, los ejecutaron”.

Mencionó que las demás víctimas fueron atacadas en su intento de huir de los agresores, y la obligación de la Fiscalía es determinar por qué los agredieron, “nosotros no creemos que sea la delincuencia común, (el ataque) es (de) un grupo de profesionales”.

En el reporte de la investigación confirmó que se habla de seis personas y en tres días no ha quedado claro si despojaron a alguien de sus pertenencias. Lo único que queda claro es la agresión directa a los estudiantes de Ayotzinapa, insistió.

Agregó que puede haber una sola línea de investigación pero es trabajo de la Fiscalía indagar, no cerrar el caso en la ruta del asalto, porque que dejaría fuera a otros posibles responsables.

Con información de Sin Embargo y ElSur

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