Nuevo look de Javier Duarte

•Su fleco tipo Chabelo
•Elemento distractor: politólogo

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En el viaje sexenal el gobernador de Veracruz ha estrenado varios looks, lo que manifiesta su espíritu juvenil y ¡qué bueno!

Por ejemplo y sin orden de aparición:

Ahora estrena un nuevo copetito, el mechón caído sobre la frente del lado derecho, algunos dicen igualito al de Chabelo en sus películas.

Otros, sin embargo, recuerdan a Clavillazo y/o Resortes en sus mejores tiempos de películas mexicanas, incluso, cuando andaban en la carpa, allí por donde también pasara Mario Moreno, Cantinflas.

Tal cual, el góber apareció así en su rueda de prensa el día lunes 6 de septiembre, quizá a tono con el mes patrio, aun cuando el politólogo Carlos Ronzón dice que se trata de un elemento distractor para que el mundo olvide el multihomicidio en el DF y hable del fleco institucional.

En otro tiempo, por ejemplo, y en contraparte, apareció con la cabellera teñida de rubio, un rubio que era visible y desentonaba por completo con su tradicional look, y más, porque el color natural de su pelo es negro.

Pero en fin, los cosmetólogos dicen que tal es una característica de los metrosexuales, y más cuando son jóvenes, pues ya de viejos andar cambiando de look sólo se entiende en los playboys internacionales, lo que en el rancho se les llama viejos rabo verdes.

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En otro tiempo le dio por dejarse la barba, la barba negra y abundante, con el bigotazo, y así anduvo, incluso, hasta en recepciones al presidente Enrique Peña Nieto, tan pulcro, fino y exquisito que es con su imagen.

Y más porque ningún otro de los 31 gobernadores restantes del país, de ningún partido político, vaya, usa barba.

Su barba, por ejemplo, se parecía mucho a la del cronopio Julio Cortázar en su juventud en París, tiempo aquel cuando, y como acuñó Gabriel García Márquez en uno de sus libros de reportajes y crónicas, eran “felices e indocumentados”.

Y cuando, además, al cronopio le gustaba coleccionar gatos como mascotas que tenía en su departamento parisino, de igual manera como en aquel tiempo también Carlos Monsiváis, animalista al cien por ciento, tenía hasta 13 gatos en su casa de la colonia Condesa; pero sin llegar nunca, jamás, a dejarse la barba.

Pues bien, con tal barba el góber jarocho la pasó mucho tiempo hasta que un día, de plano, se la quitó.

Y por ahora ha resistido la tentación de la barba, y más porque cuando crece es una comezón de los mil demonios.

3

Hubo un tiempo cuando el góber entró duro y tupido a la caminata diaria para, digamos, bajar la panza.

Temprano, a primera hora, 6 de la mañana, quizá antes, ya estaba en la USBI de Xalapa, donde, incluso, el primer día la rectora Sara Ladrón de Guevara llegó antes para abrir la puerta y darle la bienvenida.

Es más, ese día también los fotógrafos y camarógrafos de la oficina de Comunicación Social fueron citados para registrar tal hecho histórico.

El góber llegó en short deportivo con chamarra deportiva, tenis y gorra deportiva para caminar una, dos quizá horas.

En los primeros días sólo invitó a los secretarios del gabinete legal más cercanos; pero al ratito, la mitad del gabinete estaba ahí, puntualitos, antes que el góber, como si fueran a un día de campos, pensando acaso que así las ligas de amistad y confianza con el jefe máximo se dispararían al más elevado decibel.

Es más, el modelito fue reproducido en otros estadios, de tal manera que, por ejemplo, un día, el secretario de Seguridad Pública y el Fiscal General salieron a trotar en el bulevar jarocho, acompañados, claro, de fotógrafos y camarógrafos para dar cuenta de su gesta heroica y patriota de que el deporte los unía más allá de las diferencias tan ríspidas entre Arturo Bermúdez Zurita y Felipe Amadeo Flores Espinoza, por ejemplo.

Se ignora el número de kilos que el góber haya bajado con aquella terapia deportiva.

Pero cuando el nutriólogo Juan Antonio Nemi Dib asombró al gabinete con una reducción de unos 30, 40, quizá 50 kilos, según él a base de puros jugos, el góber dejó la caminata y se ignora si habría entrado a los juguitos de Nemi, aun cuando las últimas fotografías denotan y connotan que el ex secretario de Salud y ex director del DIF también ya los abandonó.

Y es que tanto en el góber como en Nemi, los estragos de las gordas y las picadas y los panecillos y los Frutsis han vuelto a sentirse.

Lo dice Ranulfo Márquez Hernández, secretario de Desarrollo Social: para llevar la dieta y/o hacer ejercicio todos los días se necesita una disciplina férrea, como en su caso, por ejemplo, que todos los días, en la madrugada rayando el alba, solo, solito, camina y camina en Xalapa y/o en donde el destino lo tenga.

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El góber, pues, estrena look.

Pero, bueno, en el transcurso del sexenio ha estrenado a 80 funcionarios públicos en diferentes cargos, a muchos de los cuales ha enrocado, como quien dice, la misma gata; pero revolcada.

También, por ejemplo, el góber ha estrenado un montón de leyendas publicitarias, la más famosa de todas es “No pasa nada”, y que según Carlos Loret de Mola han adoptado algunos secretarios peñistas para justificar un desliz cometido y llevar la paz a las almas políticas.

Por: Luis Velázquez

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