Otra medalla a Veracruz, tercer lugar en homofobia

•Menosprecio de Bermúdez

I

Veracruz conserva el primer lugar nacional en crímenes de reporteros.

El segundo lugar nacional en secuestros y fosas clandestinas.

El tercer lugar nacional en chupaductos.

El primer lugar en producción y exportación de trabajadoras sexuales.

El segundo lugar nacional en cáncer de mama.

El segundo lugar nacional en estudiantes de secundaria embarazadas.

Ahora, la Comisión Ciudadana de los Crímenes de Odio por Homofobia ha publicitado su lista negra de la siguiente manera:

El Distrito Federal, 190 asesinatos de asesinatos de homosexuales.

Nuevo León, 78.

Veracruz, 72.

Chihuahua, 69.

Jalisco, 66.

Michoacán, 65.

Y Yucatán, 60.

Es decir, el tercer honroso lugar nacional en homicidios de gays, sin contar, claro, porque el gabinete policiaco de Veracruz lo esconde, el lugar que ocupamos en feminicidios, donde una mujer fue asesinada de 50 puñaladas en Cuitláhuac, otra de 40 en Córdoba y otra más de 30 en Orizaba y una niña de 5 años en Coatzacoalcos y una chica de 15 puertos en Boca del Río.

¡Ah!, pero México ocupa el segundo lugar mundial, luego de Brasil, con el mayor número de asesinatos por homofobia.

Tal cual, Veracruz entonces está una vez más en el concierto mundial, y a mucha honra, pues.

II

La comunidad lésbisca gay de Veracruz ha armado protestas, teniendo como epicentro Coatzacoalcos, donde según las versiones se ubica el mayor número de crímenes.

Y, bueno, todos los casos en la impunidad, pues la ola de violencia contra ellos ha rebasado por completo al secretario de Seguridad Pública.

Pero además, el Fiscal de 9 años, ocupada con los secuestros y desapariciones de norte a sur y de este a oeste, relega por completo los casos de homofobia, incluso hasta con menosprecio y desdén.

El mismo desdén, por ejemplo, manifiesto en la LXIII Legislatura, donde el diputado del Movimiento Ciudadano, Cuauhtémoc Pola Estrada, ha abanderado la causa de todos ellos en su legítimo reclamo a contraer nupcias y a la adopción de un niño, pero la fuerza eclesiástica ha sido superior y el líder camaral, Juan Nicolás Callejas Arroyo, ha cabeceado al gemelo.

Incluso, la última ocasión cuando se ocupara del asunto, la diputada Mónica Robles Barajas le echó una fidelínea declarando a los medios que miraba con simpatía la posibilidad y a la hora de la votación se expresó en contra, como también ha sucedido con otros hechos.

En contraparte, un número incalculable de parejas gays, entre ellos, hasta funcionarios del gobierno de Veracruz, se han casado en la ciudad de México que Marcelo Ebrard Casaubón dejara establecido, y luego han regresado a la tierra jarocha para llevar su vida normal.

Aquí, en Veracruz, se les niega el derecho, pero la ciudad de México es su paraíso terrenal y celestial, también.

III

La única, digamos, concesión que la autoridad ha otorgado a la comunidad lésbica ha sido, primero, coronar a su reina en el carnaval jarocho, y segundo, desfilar en el bulevar en su carro alegórico.

El presidente municipal de Veracruz, Ramón Poo Gil, también expresó un grado de civilización superior y nombró a una transgénero en un cargo público, que aun cuando es menor, la puerta se ha abierto.

Pero de ahí pa’lante, el resto de los 211 alcaldes, ni uno más, por más que en unos casos tengan una proclividad en la materia.

IV

Poco a poco la comunidad gay despierta a la realidad social y toma las calles, protesta, se inconforma, como tantos otros, los más activos, los familiares de los desaparecidos y secuestrados y ejecutados.

Apenas antier, el primer ministro de Luxemburgo, una nación cien por ciento católica, apostólica y romana, se casó con su pareja, un año después de que el Parlamento aprobara las bodas gays.

En el año 2010, la primera ministra de Islandia también casó con su pareja.

En América Latina, la primera nación en aprobar las bodas entre lesbianas y gay fue Argentina, la tierra del Papa Francisco.

Sólo es cuestión de seguir luchando para que la iniciativa de ley del diputado Cuauhtémoc Pola se cumpla a plenitud en Veracruz y pase a la historia como el gran precursor, al grado que muchas parejas de la comunidad lésbica pondrían el nombre de Cuauhtémoc a sus hijos…

Por: Luis Velázquez

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