Otro descalabro para el Fiscal

•Bravo Contreras prometió que los delincuentes se espantarían con unidad antisecuestro; pero los malosos no se espantaron con sus fanfarronerías
•No ha pasado ni un año desde el caso Karime Cruz Reyes y un nuevo secuestro conmueve a las altas cúpulas de Coatzacoalcos
•A Óscar Sandoval lo mató su amigo Fernando Navarro y el amigo gay de éste en una trama de violencia, pasiones y ambición
•La víctima fue martirizada a golpes y su asesino le rompió el cuello, después cobraron el rescate

“Con el simple hecho de contar con esta unidad, se inhibirá los secuestros, pues los delincuentes pensarán más antes de cometer uno de estos delitos”, sentenció el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras al inaugurar en marzo pasado la nueva Unidad Especializada de Combate al Secuestro para Coatzacoalcos.

Delante de Renato Sales, coordinador nacional de la lucha anti secuestro de la Secretaría de Gobernación, Bravo presumió que en tres meses había desarticulado 12 bandas con 79 presuntos plagiadores.

Pero a los delincuentes las palabras del fiscal les entraron por un oído y les salieron por el otro; antes de finalizar el mes, se perpetró el plagio y homicidio del joven Óscar Sandoval Todd, miembro de una familia de la alta sociedad de Coatzacoalcos.

La primera averiguación previa abierta por la UECS del sur es la IM/UECS/COAT/001/2015 y para el caso de Óscar Sandoval Todd, hay siete personas detenidas, sin embargo, no se logró conseguir con vida a la víctima.

El joven era hijo de Alicia Todd Hernández, abogada reconocida de Coatzacoalcos, expresidenta de la Barra de Abogados de Coatzacoalcos, representante legal de la firma Servicios Marítimos Especiales de Coat, que alquila lanchas a la Administración Portuaria Integral de Coatzacoalcos.

El chico de 27 años era sobrino de Jorge Calderón Todd, ex director de Obras Públicas con Iván Hillman Chapoy; al terminar esa administración, se fue al puerto de Veracruz, al mismo cargo con Jon Rementería Sempé.

Óscar Sandoval Todd y Fernando Navarro Méndez, el jefe de la banda de los secuestradores detenidos por la fiscalía, eran amigos. Ambos pasaron por la Universidad Sotavento, de Coatzacoalcos. El primero estudió Derecho; el otro, Educación Física. Alumno de mala cabeza, de Fernando Navarro Méndez fue la idea de plagiar a su amigo.

Se le ocurrió una ocasión en que Óscar Sandoval lo invitó a conocer el puerto, a pasear, comer mariscos, al antro y a vivir un fin de semana alucinante cerca de las aguas del Golfo de México. Óscar Sandoval visitaba con frecuencia el puerto jarocho después de concluir sus estudios universitarios en Coatzacoalcos. En enero de 2014 inició su primer curso en la Náutica Mercante Fernando Siliceo Torres.

Ambos viajaron en el coche de Óscar Sandoval, plateado, de lujo, el mismo que empleó Fernando Navarro días después para la logística del plagio.

En sus primeras declaraciones Navarro, reconoció que el secuestro lo planeó él al sentirse deslumbrado por el estilo de vida de su amigo y esperaba tener dinero fácil. Contaba con amigos que lo ayudarían, sobre todo su pareja sentimental, Cristian Guadalupe Arias González, de 27 años, con domicilio en la calle Villa Aldama, de la colonia Centro de Villa Oluta. Cristian Arias, alias Cristal, es un conocido estilista gay de Oluta y Acayucan. Hasta antes de quedar detenido, no había evento social al que no asistiera, sobre todo, de adinerados ganaderos del sur de Veracruz y allegados a la política que se divertían con su carácter obsequioso y la forma exótica de vestir y arreglarse como mujer. Lo describen como un tipo simpático, pero perdidamente enamorado de Fernando Navarro.

Cristian Guadalupe contaba con una amistad que ya se fogueaba en el hampa, su paisano, Lucio Esteba Murillo Sibaja, domiciliado en la colonia Barrio Nuevo de Acayucan, también vecino y conocido de Fernando Navarro. A Murillo Sibaja y a La Cristal, de
hecho, los daban por plagiados hasta hace unas horas en Acayucan, pero los hombres armados que se los llevaron eran agentes.

Hermano de José de Jesús Murillo Sibaja, excandidato del PRD a la alcaldía de Jesús Carranza, ingeniero de profesión, Lucio Esteban se encargó financiar el plagio, pagar el traslado de los integrantes de la banda al puerto de Veracruz, de comida,
combustible, caseta, el hotel. Esperaban sacar dos millones de pesos por la libertad del chico. En las negociaciones llevadas con la colaboración de las autoridades, se logró bajar la suma de dos millones a un millón, y de allí, a 100 mil pesos. Fue cuando se delataron como principiantes.

Sin embargo, mientras la familia sostenía la esperanza de encontrar a su hijo con vida, los delincuentes ya le habían dado muerte. El plagio fue el 29 de marzo en Veracruz, horas después lo asesinaron.

El amigo, Fernando Navarro Méndez, la hizo de verdugo. Como amigo, antes de la tragedia, Fernando Navarro siempre decía que apreciaba a Óscar Sandoval. Le tenía mucha admiración, pero en el fondo era envidia y odio.

Óscar viajaba, conocía lugares paradisíacos, era querido y apreciado por su familia, Fernando no tenía nada de eso; Óscar Sandoval terminó una carrera con éxito y eso lo llevó a Veracruz para estar bien preparado para seguir en los negocios de la familia; Fernando Navarro, según su boleta del curso 2012, de la licenciatura de Educación Física en la Universidad de Sotavento, tenía más de tres materias reprobadas y un promedio de 3.29.

Pero Fernando Navarro gustaba de pasar horas en el gimnasio fortaleciendo los músculos sin pensar que algún día los emplearía como armas mortales. Fornido, de espaldas anchas y brazos potentes, Navarro propinó una golpiza a la víctima. Al momento de detenerlos, no contaban con armas de fuego, sólo dinero del rescate y el coche del finado, el asesino tuvo que emplear sus brazos para romperle el cuello. Así lo indica la autopsia, al menos dos vertebras le fueron deshechas cuando le atenazó el cuello para cortar su respiración.

Muerto, el joven no paró de golpear a su otrora amigo, no debía despertar, ya los había reconocido. No fuera a regresar para denunciarlo, no lo quería ver de pie ni respirar. La lluvia de golpes llegó al sinsentido. El cuerpo, vuelto un fiambre, terminó en un paraje de la carretera federal 180 Matamoros-Puerto Juárez, a la altura de Monte Castillo, Medellín de Bravo.

“Los detenidos confesaron su autoría en los delitos que se les imputan y señalaron que tuvieron que privar de su libertad a la víctima porque los identificó”, dice el comunicado enviado por la Fiscalía en torno a los hechos.

El secuestro lo ejecutaron en otra ida a Veracruz por parte del finado y del verdugo, el pasado 29 de marzo. A las vacaciones. Estaba todo listo para que en un descuido los otros seis cómplices actuaran. Lo mataron en Veracruz pero el cobro de plagio se efectuó en Coatzacoalcos. El dinero lo recogió Carlos Arturo Ventura. Un oficial de la fiscalía entregó el dinero y dio la pauta para la detención de los primeros cómplices, el resto quedaron asegurados en Xalapa, donde eran estudiantes, Héctor López Navarro, domiciliado en Leopoldo Frías sin número, en Xalapa; allí también se detuvo a Fernando Alpízar y Ernesto de Jesús Cerón.

La noticia de la muerte de Óscar Sandoval Todd comenzó a correr la tarde del jueves, luego de que en Veracruz, ese día, fuera encontrado el cadáver. La familia, sin embargo, manejó el asunto con suma discreción. Veinte horas después del hallazgo de los restos ni la Marina ni las agencias del MP de Veracruz-Boca del Río ni los informantes de las agencias de inteligencia contaban con detalle sobre el caso. Se hablaba de un cadáver encontrado en la federal Veracruz-Paso del Toro pero fue tomado como uno de tantos cuerpos de ajusticiados del Cártel de Jalisco y de los Zetas y que por norma ni se investigan.

Cuando en redes sociales se comenzó a manejar la versión sobre el asesinato de un conocido miembro de la alta sociedad de Coatzacoalcos, ya era comentario generalizado en los más altos círculos sociales del puerto, que apenas en noviembre pasado recibió un duro golpe con el asesinato de José Ferez Kuri, quien en ese entonces trabajaba como gerente de una rama de la Comisión Municipal del Agua y Saneamiento. Fue asesinado afuera de una plaza comercial en un intento de robo de vehículo.

El tema conmovió mucho más por ser hijo de Alicia Todd, reconocida profesionista del Derecho. No querían escándalo.

Como con el caso de la niña Karime Cruz Reyes -secuestrada y asesinada en 2014, hija de padres empleados de PEMEX, diarios locales se apresuraron a manejar la noticia, pero poco después la descolgaron de sus versiones en línea. La familia del joven cabildeó con la mayoría de los medios informativos para solicitar no considerarla en sus ediciones, lo que finalmente resultó favorable para la Fiscalía veracruzana.

“Siempre que lo vi estaba de buen humor… Amable.. Un tipo educado que tenía una mano o una sonrisa para los cuates… Fue leal… La gente acostumbra a resaltar las cualidades de la persona que falleció, pero te aseguro, ahora lo he estado recordando, y no lo imagino de otra forma: con una sonrisa”, dijo uno de sus amigos en la red social Facebook, donde su mamá, Alicia Todd, también anunció que sus cenizas serían esparcidas la mar desde el muro de los pescadores, cerca de la escuela Fernando Siliceo Torres.

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