Para ser Papa se necesita ser Cardenal

Una opinión alternativa

Por Carlos O. Silva Bandala

Los políticos priistas de los tiempos gloriosos del partido, solían decir a propósito de quien podría ser el sucesor del Presidente en funciones: para ser Papa, se necesita ser Cardenal. Haciendo alusión a los secretarios de Gabinete (que no de Estado, ojo) del Presidente. Los otros, pero en segunda línea, eran los que formaban parte del llamado Gabinete ampliado: Procuraduría General de la República, IMSS, ISSTE, PEMEX y CDMX, y, sumados, pero no considerados, los gobernadores. ¿Por qué se incluye a los gobernadores en este grupo? porque ninguno de ellos llegó a ser candidato y sucesivamente Gobernador sin la venia del Presidente (priista). Él los designaba y el PRI los asumía como sus representantes en la contienda electoral: sus candidatos.

El poder presidencial era omnipresente. Los gobernadores, en su ambición por llegar a ser presidente de México, actuaban con actitud zalamera hacia el titular del Poder Ejecutivo Federal, pues entendían muy bien que para ello necesitaban ser nombrados en alguna de las secretarías del gabinete presidencial.

En la sapiencia política de la élite priista, pragmática, se hacía sentir que debían cubrir experiencia, capacitación política y de administración pública federal indispensables, los colaboradores de la primera línea del Presidente, para ser -en primera instancia- meritorios a la candidatura presidencial.

El camino y aprendizaje de hacer política desde la administración pública fue un requisito importante que tuvo esencialmente dos vías; escalar de gobernador a secretario de gabinete y de allí a candidato presidencial y el otro lo fue la formación puramente dentro de la administración pública federal. Así pudimos observar el ascenso de Oficial Mayor a Subsecretario y a Secretario, o de Subsecretario a Secretario de Gabinete.

Los presidentes de México priistas razonaban, y a esa sapiencia me refiero, que el candidato presidencial, y a la postre Presidente, requería estar capacitado desde adentro del entramado de la administración pública federal y de la política nacional. No tengo la menor duda de que don Adolfo Ruíz Cortines, Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverria Álvarez, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y aún el mismo Ernesto Zedillo, todos ellos fueron «designados» por el Presidente en funciones para sucederlo, hecho que sucesivamente fue una costumbre que en sí misma representaba una sólida y patriota convicción al señalar al mejor por sus conocimientos, preparación, historia, experiencia, lealtad, valentía y patriotismo, entre otras características y cualidades indispensables para conducir los destinos de la República.

No se incluye en este segmento a Enrique Peña Nieto porque su candidatura no provino desde el Presidente, pues lo era Felipe Calderón, del PAN, y esa candidatura corresponderá a otro análisis particular.

En el artículo anterior intitulado El Dilema; 4T sin Clon de AMLO, se apuntó que los nombrados por el Presidente y los añadidos por mutuo propio, Ricardo Monreal, como posibles a la candidatura presidencial en el 2024, no alcanzaría su talante político como garantía de triunfo morenista para suceder al presidente AMLO. Pues bien, la casualidad dio la razón a todo lo que analizamos en dicho artículo.

El Presidente nos da a conocer que invitó a Adán Augusto López Hernández, gobernador de Tabasco (ex) para ser secretario de Gobernación: Ya lo hizo Cardenal.

Lo que se puede atisbar es que el Presidente ha comprendido -al fin- que desde las mañaneras no le será suficiente sacar adelante a su candidato presidencial, y en consecuencia le es imprescindible volver a pueblear… Volver a la política nómada.

No le faltarán motivos para tender una cortina de humo que justifique sus giras y estas no parezcan actos de precampaña. Es su modus operandi. ¿quién, quienes de los precandidatos morenistas al comento tienen esa alma llanera persistente para hacer camino al andar (entre el pueblo)?

Si consideramos que la clase media, la media baja, la media media y la media alta no formarán parte del voto multitudinario para MORENA en la figura de su candidato presidencial, nos da la señalada de que el Presidente pudiera recorrer el país una y otra vez, haciendo las veces de un gobierno itinerante y así, igualmente, presentar a sus posibles para estar en contacto con las clases pobres. Y lo digo con todo respeto, sin ánimo de estereotiparlos social y negativamente. Ya sabemos que en ese conglomerado social se encuentran mayormente los beneficiados por los programas asistencialistas del gobierno lópezobradorista. No es cosa menor, pues redondean los 30 millones de ellos. La verdadera base social de MORENA no está en la militancia y simpatía ideológica, son esos, o la gran e inmensa mayoría. Hemos podido observar que en todas las giras del Presidente al interior del país no se ven conglomerados o grupos sociales de clases medias… Ese es el punto.

Se insiste, MORENA no tiene clon de AMLO en su posible candidato presidencial, de ahí que el mismo Presidente se ve obligado a llevar a cabo la precampaña subterfugio hacia el 2024, o no hay mañana.

Desde Palacio Nacional se ha alentado la división de clases sociales; que lamentable. De seguir así, de mirar con indiferencia los deseos, ambiciones y empuje de echarse para adelante, siempre, las clases medias, para vivir en paz y en mejores condiciones económicas, culturales, sociales, es de esperarse una gran lucha electoral con dos frentes bien definidos. Es inédito que desde el Poder Ejecutivo Federal no se promueva la conciliación y/o reconciliación social nacional.

Los secretarios del gabinete presidencial (los Cardenales) priistas lograban ese rango, sin duda, por su cercanía y lealtad al Presidente, pero les era indispensable capacidad y experiencia en el servicio público; difícilmente podemos encontrar en esa historia, improvisados. El Presidente sabía y comprendía muy bien que entre ellos estaría su candidato para sucederlo en la Presidencia de la República. La clave no estaba en el populismo. Los candidatos presidenciales, y a la postre Presidente, fueron sesudamente razonados por el Presidente en funciones, convencido por un profundo sentimiento patriota que el país requería (requiere), de una personalidad valiente e imaginativa, dialogante, tolerante con la diferencia, con las formas diferentes de pensar, al sopesar los retos a los que habría de enfrentarse, los pros y los contras, antes de tomar la decisión. De ahí la importancia de la experiencia apuntada de gobierno nacional.

Los secretarios de Gobernación priistas hacían las veces de la mano dura y pararrayos del Presidente. Los gobernadores recibían las instrucciones presidenciales a través del Secretario mencionado. Los Secretarios de Gobernación fueron hacia adentro, y en muncho hacia afuera, respetados y temidos.

Adán Augusto López es un político político; ha recorrido los mismos caminos partidarios del Presidente: PRI, PRD y MORENA. Tiene una historia de más de 20 años de cercanía y lealtades a AMLO, son amigos y paisanos de muchos años más. Hacerlo responsable de la vinculación política y directrices del Presidente con los gobernadores y los partidos políticos, incluido MORENA, manda signos más que cifrados de la confianza y poder consecuente que le otorgan. Al Palacio de Cobián regresan las acciones de poder político presidencial que en comando con el Presidente fue eje conductor de disciplina de gobierno centralista, como otrora tiempos fueron el PRI en Gobierno de la República.

En ambos corren por sus venas la sangre priista; son viejos amigos, paisanos y López (¿¿??). En los tiempos de ahora, donde se puede apreciar un bajón de alrededor de 20 puntos porcentuales desde el 2018 a la fecha, en las simpatías ciudadanas lópezobradoristas, para que el Presidente continúe con su proyecto de 4T a partir del 2024, le es imprescindible regresar a las calles de los pueblos y ciudades del país. Ese es el kit del asunto del perfil político, afinidad y lealtad en el personaje público mencionado para hacer funcionar, nuevamente, la línea de mando y comando de la Secretaría de Gobernación.

Para terminar, recordemos que AMLO, en plena campaña presidencial, promovió el voto en cascada desde él y para todas las candidaturas morenistas que aparecieran en las boletas electorales. Por eso en la picota del pueblo se dice que ningún diputado federal, senador, gobernador, en el 2018, fueron electos por su liderazgo que en la personalidad que ellos se creían merecedores, pues lograron las responsabilidades camarales y de gobierno a costa de AMLO… En mucho es la fuerza autoritaria que se acredita a sí mismo el Presidente para ser tal cual se muestra hacia los mencionados electos, que de igual manera sucederá con los recién morenistas triunfadores en las elecciones del 6 de junio pasado.

flormarcc2@gmail.com

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