Partidos del siglo pasado

Postigo

Por José García Sánchez

Habrá que diferenciar entre los partidos políticos que nacieron el siglo pasado y los que han surgido en los últimos 20 años. Su manera de conducirse marca, de manera precisa, lo viejo de lo nuevo. La eterna nostalgia por el pasado y la tarea incansable de la transformación permanente.

Estos partidos pelean por el regreso al pasado, a veces se unen frente a las urnas para tratar de convertir su nostalgia en realidad, sin lograrlo. El cambio de siglo, la pandemia, el triunfo de la izquierda en México son eventos determinantes para hacer conciencia en los mexicanos sobre la necesidad de dejar atrás el pasado, pero sin dejar de aprender de la historia.

La terminología misma de los análisis sobre la política y la democracia del país deben cambiar. Términos, como voto duro, corporativismo, fraude electoral, deben quedar en el pasado y no revivirlos, para obtener la salud de la democracia y pensar en el futuro.

Los partidos nacidos el siglo pasado tienen consignas bien conocidas por los mexicanos. PRI, PAN, PRD y MC, ya no caben en la política contemporánea o, por lo menos no tienen espacio si no se actualizan y lo que menos les interesa a sus respectivos líderes es vivir el presente, la añoranza por el pasado les impide poner a tiempo el reloj de sus consignas y propuestas.

El comportamiento político de estas fuerzas les muestra tal como son. A pesar de la derrota electoral de 2018, no han volteado a ver a la sociedad, desconocen sus necesidades y sólo nutren su acción partidista con críticas al gobierno.

La visión de los partidos del siglo pasado es limitada, parcial, monotemática. Desconocen que hay más de 10 millones de indígenas, de quienes nunca hablan ni en sus discursos; la pobreza es una cuestión de cifras frías, la educación un concepto que debería cambiar de manos y darle un matiz no sólo particular sino confesional. 

Es decir, la notoria vuelta al pasado los evidencia como lastres de los cambios, con serias limitantes para conocer la realidad y reconocer los problemas del país.

Desde luego que lo nuevo no está desprovisto de vestigios del pasado y es donde debe haber más atención son sólo de las autoridades sino de los propios ciudadanos que son los guardianes de que el pasado no forme parte del proyecto del futuro.

Dentro de este esquema sucede y a veces se ve más continuamente de lo deseado, que algunos funcionarios no tienen conciencia de la separación estricta y definitiva de las iglesias con el estado.

Sucedió hace unos días que magistrados del Tribunal Electoral de Hidalgo revocaron la constancia de mayoría del candidato del Partido Encuentro Social, Daniel Andrade Zurutuza, en el municipio de Huejutla, y ordenaron la reposición de la elección de alcalde.

Hay partidos que acarrean lastres del pasado en nombre de la legitimidad o la búsqueda desesperada del registro y colocan hasta pastores y clérigos en los puestos de elección popular, que deben ser erradicados de la política para evitar este tipo de incidentes que sólo lastiman la democracia y muestran un gran apego al pasado.

Además de la reposición de la elección se multó al partido en lo general y al candidato en lo personal. Deberían condicionar este tipo de delitos electorales a la pérdida definitiva del registro.

Los partidos del siglo pasado no acaban de morir y los nuevos no terminan de nacer. Habrá que estar muy atentos.

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