Pemex debe ser de los mexicanos

Aumenta exportación de crudo

El incremento en las ventas de petróleo ahora sí deberá beneficiar a la población del país luego de muchos años de quedarse entre unos pocos los recursos por este rubro.

Por Alberto Alvaro H.

Desde que el petróleo fue expropiado la estructura de la extracción de crudo se convirtió en una especie de secreto de Estado. Eran tiempos de postguerra en los que prácticamente toda actividad productiva era parte del hermetismo que caracterizaba a la función pública.

Las administraciones anteriores, prácticamente desde que dejó la industria en las manos de los mexicanos Lázaro Cárdenas, los funcionarios públicos retomaron el hermetismo alrededor de la industria energética para hacer de las suyas.

La frase de que Pemex era de los mexicanos y su riqueza podría ser distribuida entre la población era aparte de la demagogia que caracterizó a los regímenes priistas.

Desde Ávila Camacho hasta Enrique Peña Nieto, los presidentes del país han tenido en la riqueza petrolera el insumo para su riqueza personal.

Ahora que se ha ido a fondo para conocer a dónde va a parar el dinero del petróleo y de dónde sale tanto dinero desviado a los bolsillos de los políticos, es tiempo de que por fin el producto de la industria petrolera, o de lo que queda de ella, sea en realidad de los mexicanos.

Porque de no iniciarse esta operación de depuración de la industria petrolera el país hubiera sufrido una catástrofe.

Los nuevos yacimientos, la estricta vigilancia del crudo hacia los destinos correctos, el castigo a sindicalistas que se enriquecieron con el dinero de sus trabajadores y de todos los mexicanos, y una serie de funcionarios públicos que delinquieron ya sea actuando en favor del desvío de los recursos energéticos o a través de la temerosa omisión que les obligó a ser cómplices de este gran fraude y que ahora son parte de una numerosa banda de ladrones de los recursos de México.

Ahora que los conflictos de Venezuela han forzado el incremento de los precios del petróleo y México se ve obligado a exportar 20 por ciento más de lo acostumbrado, es un tiempo ideal para que el nuevo gobierno redoble el esfuerzo de castigar a los culpables, pero sobre todo de regresar a los mexicanos lo que es suyo, es decir, la riqueza petrolera.

Y así como la riqueza petrolera le ha sido escamoteada a cada uno de los mexicanos desde que nace hasta que muere, ahora debe regresársele cada peso en bienestar, seguridad, salud, vivienda y educación.

Los cargamentos de crudo de México aumentaron 20 por ciento, alcanzando un millón 450 mil barriles por día en enero, debido a las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela y a que los recortes de producción de la OPEP reducen los suministros.

Los envíos durante el primer mes del año registraron el mayor volumen mensual desde febrero de 2018, pero esto no lo dicen las calificadoras que pueden retractarse al subvaluar a Pemex.

Debe quedar claro que su descalificación no fue por lo que debe sino por la austera cuota que debe pagar en sus deudas. La cantidad de la deuda puede ser mayor o menor, eso no cuenta en la calificación, lo que cuenta es la capacidad de pago y con el incremento de 20 por ciento de la producción a un precio mayor, esta calificación negativa, de la que todos los medios hablan irresponsablemente sin explicar ni dar causas y efectos, puede cambiar, no sólo un poco sino sustancialmente.

La mayor parte del crudo cargado era maya, un grado pesado que está en mayor demanda ya que las exportaciones de crudo pesado de Venezuela se han desplomado.

Los envíos de la categoría aumentaron 24 por ciento a un millón 270 mil barriles por día.

Las exportaciones desde el puerto de Dos Bocas, Tabasco, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador proyecta construir una séptima refinería para Pemex, aumentaron durante enero, lo que probablemente provocó una reducción de los inventarios de crudo.

El saneamiento en la producción de la industria petrolera fue tan extenso y profundo como un yacimiento sin fondo en medio del mar. Es por ello que la depuración de esta industria tardará varios años, porque en cada una de las escalas de esta producción había desvíos, corruptelas, comisiones innecesarias, propinas injustificadas, reducciones injustas, etc. Todo con la complicidad de los altos mandos de la empresa y el sindicato, que deben investigarse y castigarse severamente. Los agraviados fuimos todos los mexicanos y los mexicanos exigimos justicia.

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