Pepe Yunes, el puntero

•La encuesta del Centro de Estudios de Opinión y Análisis de la Universidad Veracruzana registra su liderazgo ante Miguel Ángel Yunes Linares y Héctor Yunes Landa
•Su ranking se multiplicó desde aquel día cuando abandonó el edificio del PRI momentos antes de que Javier Duarte pronunciara su discurso
•Pero… ¿lo dejará llegar Duarte?
•¿Pactarán una negociación?

Por: Luis Velázquez

Aquel día, cuando el senador Pepe Yunes abandonó el edificio del CDE del PRI en el consejo político momentos antes de que Javier Duarte pronunciara el discurso oficial, sus bonos se elevaron.

Por ejemplo, en su facebook llegó el mismo día de 25 mil a 45 mil seguidores.

Entonces, el Centro de Estudios de Opinión y Análisis de la Universidad Veracruzana, lanzó otra encuesta.

Y en la pregunta ¿Quién considera usted sería un buen gobernador para Veracruz, luego de Duarte?, la respuesta quedó así:

Pepe Yunes Zorrilla: 13.0 por ciento.

Miguel Ángel Yunes Linares: 8.6 por ciento.

Miguel Ángel Yunes Márquez: 6.6 por ciento.

Héctor Yunes Landa: 6.2 por ciento.

Juan Bueno Torio: 4.7 por ciento.

Érick Lagos Hernández: 4.7 por ciento.

Así, Pepe Yunes ha empezado a cuajar en el ánimo electoral y en la percepción ciudadana y en el imaginario colectivo de forma tan insólita como inesperada.

Pero más aún: como el puntero invicto en el carril político electoral.

Y más por lo siguiente:

Ninguno de los políticos fideduartistas (Jorge Carvallo Jr., Adolfo Mota, Alberto Silva y Gerardo Buganza, incluso) figuran en la encuesta histórica, a excepción, de Érick Lagos, pero al mismo tiempo, en el sótano, donde si en los últimos cuatro años con tres meses nunca pudo levantar, menos ahora.

Más todavía: el escenario hoy parece claro:

Miguel Ángel Yunes Linares como candidato panista a gobernador ante, digamos, cualquiera de los fideduartistas, sea quien sea, hombre, mujer o fantasma, ganaría Yunes Linares, quien se mantiene en el segundo lugar de la encuesta.

Incluso, según el documento de la UV, Yunes Linares derrotaría a su primo Héctor Yunes.

Pero, en cambio, Pepe Yunes con un 13 por ciento derrotaría por completo a Yunes Linares con un 8.6 por ciento.

LA PREGUNTA ESTÁ ABIERTA…

Por eso, la pregunta y la duda queda abierta:

¿Se empeñará Javier Duarte en que un fideduartista sea candidato del PRI… a costa de la derrota ante Yunes Linares?

¿Habrá, entonces, llegado la hora de que Duarte negocie con Pepe Yunes, digamos, una alianza estratégica para que el PRI, el partido del presidente Enrique Peña Nieto, conserve la gubernatura?

¿Será el momento de que Duarte también suscriba una alianza con el senador Héctor Yunes Landa para amacizar el triunfo del PRI en las urnas, sea Pepe y/o sea él… el candidato si, digamos, los vientos se mantuvieran, y/o en todo caso, cambiaran?

¿Llegará a tanto el resentimiento de Duarte en contra del par de senadores priistas que preferirá lanzar a un fideduartista arriesgando la victoria ante un Yunes Linares, y/o quien sea el candidato del PAN?

LA CANDIDATURA YA TIENE NOMBRE…

Pepe Yunes representa lo contrario del fideduartismo.

Nunca, por ejemplo, ha metido la mano al cajón.

Jamás se ha llevado un centavo de las arcas públicas.

Tampoco ha traficado influencias.

Menos, mucho menos, ha desviado recursos federales.

Ni tampoco tiene su ranking de barbies y ladies.

Ni tiene cadáveres en su currículo.

Ni se ha enriquecido a costa del poder público.

Ni está rodeado, como Venustiano Carranza, por ejemplo, de pillos y ladrones que ordeñan la vaca.

Y, bueno, aun cuando la estampida de los búfalos da pie a que un montón de desempleados, subempleados y mercenarios y oportunistas de la política que pretenden aglutinarse a su alrededor, incluso, quizá, acaso, enviados desde Nopaltepec para cercarlo, Pepe Yunes está releyendo el Eclesiastés ahí donde dice que en la vida hay tiempo de sumar y tiempo de sumarse y tiempo de sumir, pero también tiempo de restar en su momento y oportunidad.

Tal cual, entonces, si la encuesta del Centro de Estudios de Opinión y Análisis de la UV sigue registrando la misma tendencia, la gubernatura de dos años ya tiene nombre.

Tanto en la contienda interna del PRI como en las urnas.

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