Pepe Yunes en el estadio Heriberto Jara, Informe senatorial que estaría en riesgo

•Socavarían los duartistas el evento

EMBARCADERO: El senador Pepe Yunes tiene planeado rendir su informe anual de labores en el estadio Heriberto Jara, de Xalapa, con capacidad para treinta mil personas, y en donde en el año aciago de 1968, Rafael Murillo Vidal tomó posesión, con la presencia del presidente de la república, Gustavo Díaz Ordaz, el gabinete federal completito, y los exgobernadores y expresidentes, Miguel Alemán Valdés y Adolfo Ruiz Cortines.

Así, y de entrada, opacaría el informe senatorial de Héctor Yunes Landa en el WTC de Boca del Río.

Aunque también, significaría un golpe político avasallante, pues mostraría el puño de cara a la elección del candidato priista a gobernador.

Pero, oh paradoja, al mismo tiempo significa un gran riesgo político y social, porque los llamados Chamacos de la fidelidad (Jorge Carvallo, Érick Lagos, Adolfo Mota (quien tanto lo odia) y Alberto Silva), más el duartismo operando en toda su magnitud, apostarían todo a su descarrilamiento.

Por ejemplo, lo peor, un zipizape provocado a la mitad del evento, incluso, antes.

Por ejemplo, la presencia de un montón de enmascarados, en el mejor estilo de Érick Lagos, como cuando se los enviara al doctor en Economía, Raúl Arias Lovillo, en su último informe de gobierno como rector de la Universidad Veracruzana, y que sirviera para descarrilar a su candidato a la rectoría.

Por ejemplo, unos policías vestidos de civil, incluso, unos malosos, para armar un alboroto, que incluiría, y por desgracia, hasta heridos, sin pensar en un muertito, que sería la catástrofe.

Por ejemplo, la toma de fotografías para publicarse en la prensa escrita, hablada y digital y las redes sociales con los autobuses repletos de acarreados, pues ni modo que el estadio pueda llenarse con treinta mil personas que por voluntad propia llegarían.

ROMPEOLAS: Por ejemplo, un testimonio siniestro al CEN del PRI y Los Pinos del presunto gasto millonario.

Por ejemplo, un bloqueo a los autobuses con “los acarreados” que de norte a sur y de este a oeste de Veracruz se trasladaran a Xalapa a la mitad del camino carretero.

Por ejemplo (y perdón por la maña entraña y el mal fario), un accidente provocado en unos dos, tres autobuses con “los acarreados” hasta con muertos.

Por ejemplo, unos autobuses con “los acarreados2 asaltados en el camino por los malosos y hasta con heridos nomás para fastidiar la vida.

Por ejemplo, la prohibición a todos los presidentes municipales y ediles priistas y funcionarios de confianza para asistir al evento para hacer el feo al senador.

Por ejemplo, la orden desde el palacio principal de Xalapa a la mayoría de los medios para omitir el evento, como si nunca hubiera ocurrido.

Por ejemplo, una madriza desde antes, el mismo día y después en las redes sociales al senador, incluso, y como ha sido la constante en unos medios, metiéndose con su vida privada.

Etcétera. Etcétera.

Y más porque Pepe Yunes sopesa que su informe senatorial se efectuaría después del V informe del señor Duarte, que habría de rendirse hacia la mitad del mes de noviembre, días después, y por tanto, efectuado en el estadio Heriberto Jara significaría una evidencia para el Jefe Máximo del Priismo.

Cierto, el senador mostraría el puño en toda su dimensión, pero al mismo tiempo, el riesgo de que sea descarrilado, cuando está probado que en el gobierno de Veracruz sobra la perversidad y escasea la inteligencia.

Pero más aún: el duartismo es tierra fértil para el rencor, la venganza y el odio.

Más todavía cuando se está dando una sórdida, maligna y perversa lucha por el poder político entendido como la candidatura al trono imperial y faraónico.

ASTILLEROS: Nadie duda que luego de su periplo en Veracruz con presidentes municipales y productores, el senador llenaría el estadio Heriberto Jara en el mediodía, digamos, de un sábado, y el estadio Luis “Pirata” de la Fuente en la tarde del mismo sábado.

Pero los tiempos que se viven y padecen son peligrosos.

En el siglo pasado, hacia 1930, los conflictos entre los grupos políticos, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, se resolvían con el asesinato de los adversarios y enemigos.

Álvaro Obregón, por ejemplo, fue asesinado en el restaurante de “La bombilla” por un dibujante cristero, fanático de “La madre” Conchita, y Pascual Ortiz Rubio sufrió un atentado del que salió ileso.

Venustiano Carranza, Emiliano Zapata y Pancho Villa fueron asesinados.

También fueron ejecutados Francisco I. Madero y su vicepresidente José María Pino Suárez.

Y aun cuando el candidato de la coalición PRI, PANAL y PVEM a gobernador de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, fue asesinado el 28 de junio de 2010, nadie descartaría que aquí, en Veracruz, la historia pudiera reproducirse dado el grado de locura que se está dando alrededor de la contienda interna.

Y más cuando está claro que el mundo priista está fragmentado en dos partes: por un lado, los duartistas, y por el otro, los senadores Pepe y Héctor Yunes.

El poder, ya se sabe, suele enloquecer y es más siniestro que la pasión loca y desaforada por una mujer, que en muchos casos son palabras mayores.

Por: Luis Velázquez

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