¡Pinches reporteros!: Arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, se lanza en contra de ellos a través de su vocero

•Los políticos enanos han satanizado a los medios
•Trabajadores de la información; venenosos, calumniadores y lapidarios

Los políticos enanos, las odaliscas, los bufones, los pinochos y los locos soñadores han satanizado por completo a los reporteros.

Ellos, en resumidas cuentas, son los culpables de la peor imagen de los políticos.

Pero sólo faltaba que la iglesia de Veracruz, a través del arzobispado de Xalapa, tirara gasolina al fuego, como lo ha expresado sin rodeos el director de Comunicación Social, sacerdote José Manuel Suazo Reyes.

Y ni hablar, parte del gremio periodístico se irá al infierno porque ha cometido pecados mortales de lesa humanidad a partir, digamos, de que alguien por ahí, reprodujo el dicho festivo de Hipólito Reyes Larios: las madres solteras son una plaga y una epidemia.

Tal cual, primero, el jefe de prensa del arzobispado dictó clase de periodismo y lo que exigió a los diaristas ha omitido reclamar a la elite sacerdotal, aquella, claro, que sirve a Dios y en ningún momento a los curas pedófilos como el famoso Lobo estepario.

Por ejemplo, en la lógica de Reyes Larios, expresada a través de su jefe de prensa, un reportero ha de tener los siguientes atributos:

Honesto, justo, valeroso, exacto y apegado a la verdad.

Sin embargo, y en contraparte, hay trabajadores de la información que son venenosos.

Pero además, calumnian.

Y, por si fuera poco, irresponsables.

Y lapidarios.

Y, por añadidura, sin un código de ético que observar en su vida cotidiana.

Así, la cúpula eclesiástica de Xalapa integra un frente común para satanizar a los reporteros que han puesto al arzobispo tras las cuerdas publicando calumnias y mentiras sobre la homilía de Reyes Larios.

¡Ah!

Y mientras el vocero eclesiástico tronaba contra los medios con su encíclica, un montón de mujeres, quizá feligresas, acaso dirigentes de colonias populares, quizá socias de la Unión de Madres Solteras del estado de Veracruz Llave, filial de la Unión Internacional de Madres Epidémicas del mundo libre, se expresaban con cartulinas satanizando, oh paradoja, al arzobispo.

Una de las madres solteras, satanizadas como plaga y/o epidemia, dijo:

“Me siento Jesús cuando llegó al templo y sacó a latigazos a los mercaderes”.

Todo, porque según el vocero una parte de la prensa es la culpable, de igual manera como, por ejemplo, las redes sociales han satanizado a los duartistas.

Sólo resta, pues, que el gremio reporteril se ponga de pie, alce los brazos y como en el Gólgota repita la frase bíblica:

“¡Péguenle a esta cruz!”.

Caray, en los años de Javier Duarte, trece reporteros han sido secuestrados, decapitados, mutilados, asesinados y sepultados en fosas clandestinas.

Otros trece siguen desaparecidos desde el año 2011.

VENENOSOS, CALUMNIADORES Y LAPIDARIOS

Algunos diputados locales han acusado a los medios de falsarios.

Unos funcionarios públicos, como el Contralor, Ricky García Guzmán, ha dicho que los medios lastiman a los políticos, y por lo tanto, lastiman a Veracruz, como si los duartistas fueran la carne viva de los 8 millones de habitantes de la tierrita jarocha.

El diputado federal, el panista Rafael Acosta Croda, apodado “El loco”, llamó muertos de hambre a los reporteros, todo por los sueldos de hambre que paga el 99 por ciento de los medios.

El secretario de Seguridad Pública, general de West Point, Arturo Bermúdez Zurita, amenazó a un fotógrafo, Félix Márquez, con enviarlo a la cárcel por editar, dijo, fotomontajes a propósito de las guardias comunitarias de los Llanos de Sotavento.

El diputado local, Renato Tronco, ha tratado a los medios con la punta del pie invitándolos a una comida y diciéndoles que tal día no habría ni rueda de prensa ni embutes.

El diputado federal electo, Alberto Silva Ramos, envió a cuatro reporteros al penal de Pacho Viejo, acusándolos de mercenarios del periodismo, todo por republicar unas fotos que él mismo había trepado a su Facebook.

El subsecretario General de Gobierno con Fidel Herrera, Héctor Yunes Landa, agarró a morunazos en su despacho del palacio a un reportero de Poza Rica, harto, dijo, de su crítica mordaz, y todavía cuando lo tenía en el suelo, lo continuaba madreando.

Y ahora, caray, lo que faltaba: a nombre del arzobispo, el vocero eclesiástico sataniza a los medios y los denuncia y enuncia por varios pecados mortales.

Y para sustentarse, oh paradoja, convoca al Papa Francisco, el mismito que ha integrado un tribunal para juzgar a los obispos y sacerdotes pedófilos y pornográficos del mundo, entre quienes hay de Veracruz, como El lobo estepario, quien blindado por Fernando Perera Escamilla fue declarado prófugo de la justicia por Miguel Ángel Mancera, entonces procurador de Justicia del Distrito Federal.

Ni hablar, ¡pinches reporteros venenosos, calumniadores y lapidarios!

Y, bueno, como el vocero eclesiástico está libre de pecado, lanzó la primera piedra para que el resto de los obispos de Veracruz tiren la suya en sus diócesis en contra de los medios.

Por: Luis Velázquez

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