Pinocho

•Una característica psicológica y psiquiátrica de la elite priista ha sido gobernar y ejercer el poder a base de mentiras, levantando un mundo de color rosa existente sólo en la imaginación calenturienta

Javier Duarte inició la campaña electoral de gobernador diciendo que de adolescente había vendido pan en la ruta de Omealca a Tezonapa.

Y mintió.

Y mintió porque, ni hablar, quiso crearse un mundo a imagen y semejanza de Fidel Herrera quien de niño, y dada la pobreza familiar y el abandono del padre, vendía longaniza, chicharrones y tamales de masa en Cosamaloapan.

También aseguró en campaña que con él… llegaría la hora del norte de Veracruz y salvo el paraíso creado para su amigo, el cacique huasteco Ricardo García Guzmán, el norte sigue igual de olvidado que, por ejemplo, cuando Patricio Chirinos Calero, quien también había repetido el mismo estribillo.

En Tempoal, Duarte, candidato, también juró ante la clientela electoral que no sabía bailar cuando Gloria Trevi, la excuñada del magistrado del Tribunal Superior de Justicia, Lalo Andrade, lo invitó a bailar en el templete, y también mintió porque de pronto, zas, se puso a bailar con la rockera y con sus pasitos sorprendió al mundo y, de paso, se aventó un palomazo con la cantante.

También mintió cuando alardeó que había sido subsecretario de Finanzas y Planeación con el maestro del orden, Fidel Herrera y tenía un doctorado en Economía en una universidad europea, y por tanto, sería el mejor administrador de las finanzas públicas, lo que ahora, cuatro años con casi cuatro meses después, su temeridad es manifiesta.

Mintió el día de su toma de posesión cuando anunció un código de ética para amarrar las manos y los brazos y los pies al gabinete legal y ampliado, pues en la percepción ciudadana sólo se habla del enriquecimiento inexplicable de los fideduartistas.

De igual manera mintió cuando ante unos 8 mil, 9 mil, quizá diez mil priistas en el Museo de Antropología e Historia anunció el Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016 y aseguró que era la biblia sexenal para que nadie se apartara del camino y que ahora, y por desgracia, permanece archivado, empolvado, en los sótanos y las mazmorras de la secretaría de Seguridad Pública.

Mintió cuando como gobernador y abogado graduado en universidad católica dijo que durante los seis años de su mandato velaría por el Estado de Derecho, que en términos rancheros significa garantizar la seguridad en la vida y en los bienes de cada familia y ciudadano de Veracruz, y en contraparte resulta dantesco mirar la angustia de los padres y parientes de los desaparecidos cada vez que por ahí aparecen nuevas fosas clandestinas.

También mintió cuando, caray, viajó a Manhattan, en Estados Unidos, para cargar el estandarte de la Virgencita de Guadalupe, ¡oh mi pequeño Vicente Fox!, asegurando a los migrantes el paraíso que vendría, cuando ahora, oh paradoja, Veracruz ha sido declarado el cementerio de migrantes más extenso y largo del país y el peor rincón de México para el paso de indocumentados, además que por vez primera en su historia Veracruz ha mudado en un estado migrante.

Mintió cuando, por ejemplo, habló de una estabilidad burocrática en su viaje sexenal y ahora, en el V año de gobierno, resulta que ha despedido, enrocado y vuelto a contratar a 57 funcionarios, sin nunca, jamás, rendir cuentas claras y transparentes de las razones de tantos vendavales.

Él solito se proclamó el mejor gobernador del país cuando, por ejemplo, dijo que Veracruz era el Houston de México y la Arabia Saudita de América Latina, cuando también aseguró, sin pudor alguno, que en Veracruz no pasa naaada.

VERACRUZ, SITIADO

Mintió cuando dijo que de los 10 periodistas y fotógrafos que ya iban asesinados, el 99 por ciento estaba ligado a los malandros, sin aportar una sola prueba, como tampoco nunca, jamás, la aportaron el secretario de Seguridad Pública ni el Fiscal en turno.

También mintió cuando dijo que de los 35 cadáveres tirados en el paso a desnivel de la avenida Ruiz Cortines, en Boca del Río, todos pertenecían a malosos, cuando entre ellos estaba el cadáver de una señora, secretaria de un médico geriatra, con su hija de 15 años.

Mintió cuando declaró al par de tuiteros terroristas internacionales para lo que, incluso, y con cargo al erario, contrató al exjuez internacional, Baltazar Garzón, para convalidar su ley Duarte, que condenaba a la cárcel a quienes abusaran de las redes sociales.

Y mintió más cuando habló del respeto a los derechos humanos de los tuiteros, a una de las cuales, maestra jubilada de educación preescolar, sacaron desnuda del baño de su recámara y sólo con una bata agarrada por ahí la treparon en una camioneta y luego en un helicóptero derechito al penal de Pacho Viejo.

Tal cual, pues, ha sido la característica de un sexenio que ha necesitado, con cargo al erario, de los boletineros y texto/servidores para construir un mundo color rosa, además de las amenazas y chantajes tan usufructuados en todo su esplendor por la primera vocera, declarada, oh paradoja, la Juana de Arco del siglo XXI, quizá por incendiaria, acaso por sus tendencias hormonales, quizá por las visiones apocalípticas que miraba en su bolita de cristal.

POSDATA: Fidel Herrera ha sido el único maestro de Javier Duarte en política y hasta en la vida… Por eso, su devoción a las fidelíneas que, bueno, tantos años después sólo desencantan a la población electoral…

Por: Luis Velázquez

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