Prostitución gráfica

Cuando la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, circularon fotos de jóvenes siendo ejecutados que correspondían a otros hechos; la foto de la niña vietnamita que se usó a propósito del terremoto en Nepal el año pasado, también era falsa y ganó miles de likes en la web; la imagen que subió el gobernador Javier Duarte tras la explosión en Coatzacoalcos, resultó ser una foto de un ataque libanés ocurrido tiempo atrás.

Como esas gráficas, hay decenas, cientos de fotografías que inundan la web y que ilustran noticias falsas o viceversa. Ulises Castellanos, fotógrafo, editor y escritor, en su presentación en el Festival Internacional de la Imagen que se celebra en Pachuca, Hidalgo, dice, y dice bien, que nunca antes “había habido tantas fotos tan malas (…) no se construye una historia, no hay una narrativa”; y tiene razón.

La tecnología está matando la veracidad de la fotografía, del fotoperiodismo, depreciándola, prostituyéndola al mejor postor, al morbo de los miles que prefieren ver ese tipo de imágenes a verificar si, efectivamente, la historia que cuentan es real.

Ulises Castellanos presentó en el arranque de este evento la producción de su texto “La edición fotográfica informativa, una reflexión crítica”, un texto altamente nutritivo frente al auge de los gadgets que “hacen fotógrafo a casi cualquier individuo”.

Es la tecnología mal enfocada que encapsula el talento y lo deja de lado cuando el ojo crítico es superado por el equipo más sofisticado y se pierde la magia del fotoperiodismo.

El fotógrafo profesional con casi más de quince años desempeñando la difícil labor, presentó su reflexión ante más de 200 jóvenes en el Centro Cultural La Garza de la UAEH.

Ahí, Castellanos mostró cómo “el trabajo de investigación y edición fotográfica conlleva una responsabilidad que requiere de colmillo largo y piel dura, y de una gran honestidad, dado que vivimos en una era eminentemente visual y es el editor fotográfico quien construye y jerarquiza el discurso visual: Editar es discriminar”.

La presentación de Ulises Castellanos permitió además abordar otras aristas delicadas, relacionadas a este alud gráfico que navega en la red. El profesional de la lente insistió a los jóvenes en la precaución de editar la imagen correcta de ellos mismos a través de Internet y “nunca manden sexties, so peligro de ser extorsionados o convertirse en blanco de las familias de trata de personas”. Muy real.

Hoy, refiere, con la inmediatez de la tecnología se sube y envía fotos de todo. “Nunca había habido tantas fotos tan malas en toda la historia de la humanidad. No se construye una historia, no hay una narrativa. Eso es lo que hay que cultivar, dejar un poco de lado tanta foto meramente intuitiva y saber cómo y qué construye y ofrece una buena foto. La foto debe hablar por sí sola… si necesitas explicar una foto, esta es mala”.

La fotografía, les dijo a los jóvenes, penetra el mundo de la historia, de la filosofía y de la ética, y es, invariablemente un reto: “han costado grandes fracasos y carreras por alterar una foto. Nunca mientan”.

Siempre.com.mx

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