¿Qué hacer con Duarte?

Manlio Fabio Beltrones es valiente con Duarte de Ochoa, pero omiso con el caso Humberto Moreira. Ambos temas deben ser tratados en su justa dimensión aunque a uno se le señale de desvío de recursos; y el otro ¡hasta haya pisado la cárcel! española, pero cárcel.

Todo esto, tras el enésimo rumor de que Javier Duarte dejaría la administración estatal, que cundió no sólo a nivel estatal, sino a nivel nacional, siendo el columnista José Ureña (El Universal) quien alborotara el avispero cuando en su artículo de ayer, dice que “se echó a andar la maquinaria para destituir al Javier Duarte de Ochoa”, cosa que por la tarde sazonó el mismo dirigente del PRI nacional, Manlio Fabio Beltrones.

II
La avalancha contra Duarte de Ochoa, dicen, es para orillarlo a “renunciar” al cargo que ostenta. No lo creo. Solicitar “Licencia” (con el clásico “motivos de salud” o simplemente por “tiempo indefinido”) no resuelve algo ni calma las ansias de Fuente Ovejuna que vive un amplio sector de la población que poco a poco, algunos con justificación, otros envueltos en la dinámica mediática, ya van también en la avalancha… la “licencia”, en pocas palabras, sería dejarlo ir vivo.

El asunto tiene que ser de otro modo y al menos por la noche, en el Senado, los panistas ya le estaban tendiendo la cama, después de que se turnó un punto de acuerdo del Grupo Parlamentario del PAN, para solicitar juicio político al gobernador, Javier Duarte de Ochoa y de pasadita, la petición para que la PGR investigue las denuncias presentadas por la ASF durante 2014 y 2015 en contra de diversos funcionarios y ex funcionarios de Veracruz, por su probable responsabilidad en el desvío de recursos públicos federales.

La posición panista es creíble… aunque también mediática.

III
Se dice que para proceder al Juicio Político, se tiene que presentar una denuncia apoyada en pruebas documentales o elementos probatorios para establecer la existencia de algún delito, y estar en condiciones de presumir responsabilidad en el denunciado.

Si nos apoyamos en las palabras de Juan Manuel Portal, quien encontró desvío de recursos, el cauce lógico es que él debe proceder ante las instancias correspondientes para que se actúe entonces contra el Gobernador, en primera instancia, como responsable, o más bien “irresponsable”, así como contra los funcionarios y ex funcionarios que, es seguro, muchos de ellos gocen en este momento de fuero y otros, ya se vean como candidatos a diputados locales.

Luego entonces, ¿no es más rápido que se actúe con el trabajo del Auditor Superior de la Federación que con el punto de acuerdo del PAN en el Senado?

IV
Sí, el caso que envuelve a Javier Duarte de Ochoa, araña tintes legales como políticos y hasta electorales.

El asunto para el Gobernador de Veracruz es, como se citaba al principio, cómo tasarlo, y de ello dependen mucho las circunstancias políticas y electorales.

Veamos dos ejemplos: El caso de los viejitos que eran vistos como Oro Molido por funcionarios y priistas veracruzanos… ellos fueron “los ladrones de elecciones”. Se mezclaban los tres elementos citados arriba: legal, electoral y político… ¿Y qué pasó? pesaron más los dos últimos y hoy, el creador del “Oro Molido” es delegado de Banobras. Lo que pasa es que teniendo pocos días de haber nacido el Pacto por México, a Peña Nieto no le convenía un escándalo mayúsculo… ¡y se echó tierra al asunto!

El otro caso es el de Humberto Moreira y la deuda de 36 mil millones de pesos que, primero, se logró con documentación falsa y después, se ocultó. Es decir: hasta el momento, nadie sabe (o todo mundo sabe) a dónde fueron a parar esos millones… igual: legal, político y electoral.

Humberto Moreira fue el dirigente del PRI nacional que llevó al triunfo a Enrique Peña Nieto. ¿Para qué revolver las aguas?

En el caso de Duarte de Ochoa, se mantiene la triada. Manlio Fabio ya hizo su primer movimiento, aunque el PAN le comió sus peones con su punto de acuerdo y los medios (redes, impresos y electrónicos), también colocan sus piezas junto con una sociedad tipo Fuente Ovejuna correteando a un “Comendador”.

Pero, cuál es el interés que mueve a cada grupo por la salida de Javier Duarte:

V
En Manlio Fabio, el interés se concentraría quizás en que una posible derrota en Veracruz sería su derrota. Mácula inmensa para su ego y su trayectoria. ¡Ah! Y perdería su compadre. Así que tiene que ganar.

En los panistas, teniendo a Fernando Yunes Márquez en el Senado, abonar terreno para el precandidato de la alianza PAN-PRD.

Para los medios, bien cabe aquí, una división: Para unos, los que siempre mantuvieron una línea contra el Gobierno duartista, un triunfo; para quienes disfrutaron de las vacas gordas sin pensar que habría flacas, una especie de revancha, como si el responsable de que les hayan recortado o quitado los millonarios convenios fuera el Gobernador… para la sociedad en general, aquélla que sigue de cerca esta telenovela, una especie de justicia, razonada o no, que se disfruta cuando el poderoso cae.

Y quizás el más triste de los intereses: el de los priistas veracruzanos que ven esperanzados que la salida de Duarte de Ochoa ayude a su candidato a obtener el triunfo.

Realmente no creo que Javier Duarte de Ochoa pida licencia, porque de ser ciertas todas las imputaciones que a él se le hacen, su salida sería una recompensa. Ahora, si hay delito que perseguir, creo que en el Altiplano aún sopesan qué tanto, política y electoralmente, les puede beneficiar entambar a Duarte… digo, si con Moreira Valdez no pasó nada, ni con el Oro Molido tampoco… ¿será tiempo de que pase algo?

Por: Salvador Muñoz / “Los Políticos”

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