“Que nadie ofenda al presidente”:Advertencia de Emilio Chuayffet

•Entonces, tampoco al gobernador

I

El secretario de Educación Pública trajo a la pasarela política la cultura priista del siglo pasado cuando significaba un delito de lesa humanidad hablar mal del presidente de la república, el ejército y la virgencita de Guadalupe.

Así, ante los empresarios defeños aseguró, sin pudor, que los mexicanos que duden de que la evaluación a los maestros es un hecho ofenden al presidente.

Y, bueno, por añadidura, quien ofenda al presidente, también puede ofender al gobernador y al presidente municipal de su entidad federativa.

Tal cual, y a partir de la filosofía política de Emilio Chuayffet Chemor, Enlace de Peña Nieto con los gobernadores del sur/sureste de la nación, cuidado con ofender al tlatoani de Los Pinos.

Por ejemplo, cada mexicano que hable mal de la Casita Blanca de “La gaviota”, ofende al presidente.

También se ofende al presidente si se simpatiza con los profesores de la CNTE.

Y ni se diga si se cuestiona que el triunfo del PRI en las elecciones del domingo 7 de junio constituyó un aval para la política social del peñismo.

Y más, mucho más se ofende al presidente si, por ejemplo, alguien por ahí se pitorrea del vestido de 140 mil pesos que una de sus hijas estrenó en Europa en una gira presidencial.

De igual manera se ofende al presidente si se asegura que el perredista Silvano Aureoles, gobernador electo en Michoacán, fue candidato de Peña Nieto.

Nada fácil sería que en la próxima Cámara de Diputados, la fracción priista interponga una iniciativa de ley para inculpar de disolución social a quienes ofendan al presidente.

II

Hacia finales del siglo pasado, y por fortuna, aquella cultura priista de que ningún político opositor ni tampoco un reportero podía meterse con el presidente, el ejército y la morenita del Tepeyac se perdió en la leyenda.

Por ejemplo, el abad de la Basílica, monseñor Schulemberg, un día reveló al mundo que tanto la virgencita como el indito Juan Diego eran invento de la fantasía religiosa.

Y cuando luego lo despidieron, el hecho ahí quedó para la historia.

Al mismo tiempo, oh paradoja, los políticos de oposición, sobre todo los de izquierda, y la prensa empezó a cuestionar al presidente y el ejército se volvió tocable.

Pero, bueno, ahora el apóstol político del grupo Atlacomulco en su necesidad espiritual de quedar bien con Los Pinos, ha resucitado la leyenda y ni modo, allá quienes lo desobedezcan, exponiéndose a que si con la mente, la palabra y la imaginación ofenden al presidente, hasta las mazmorras del viejo castillo de San Juan de Ulúa, donde estuviera preso Jesús Arriaga, Chucho el roto, podrían reabrirse para los apóstatas y herejes del peñismo.

Ni siquiera, vaya, a Hugo Chávez como presidente de Venezuela, se le ocurrió tal patraña.

Bueno, ahora que Nicolás Maduro se lleva tan bien con Felipe Calderón, Maduro dijo que Hugo Chávez se le revela como un pajarito en el hombro para darle consejos y por eso, quizá, tiene tantos presos políticos.

Emilio Chuayffet también estaría mirando la cárcel para quienes ofendan al señor presidente.

III

¡Ay, pues, si al ratito, el diputado priista, José Ramón Gutiérrez, alias José/ratón, sale con una iniciativa de ley para declarar un delito penal ofender al gobernador, al secretario de Seguridad Pública y/o al presidente municipal.

Al paso que va, luego de declararse “diputado de Arturo Bermúdez”, nadie dudaría que tal posibilidad cuajara.

Y es que si antes, por ejemplo, el Congreso local aprobó cinco años de cárcel para quien bloquee vías de comunicación.

Y otro diputadito, exalcalde de Paso de Ovejas, quiso que los manifestantes solicitaran permiso por escrito a Bermúdez Zurita para expresarse en las calles y avenidas de Xalapa, entonces, nada fácil sería que en la lógica de Emilio Chuayffet, José/ratón lanzara su espada en prenda.

Incluso, tal iniciativa serviría para que el resto de gobernadores copiara el modelito, aun cuando Rafael Moreno Valle, de Puebla, y Roberto Borge, de Quintana Roo, ninguna ley necesitan, pues sus cárceles están llenas de críticos a sus gobiernos.

Es decir, Moreno Valle y Borge se adelantaron al secretario de Educación.

¡Cuidado, pues, con ofender al presidente!, pues una vez más queda clara la piel tan frágil de los políticos, dueños del día y de la noche, intocables como se creen.

Por: Luis Velázquez

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