“Queremos que los busquen”

•Familiares de personas desaparecidas buscan entierros clandestinos entre dunas y terrenos inhóspitos en zona portuaria
•Presionan a autoridades para que les den acompañamiento mientras hurgan en la tierra y matorrales, como han hecho en Guerrero
•Elementos de la AVI les dieron facilidades y los trasladaron a un predio cerca de San Julián y del puerto seco
•No han encontrado nada; pero hay indicios de que podría haber una gran fosa a donde los malandros lanzaron víctimas y no quieren que Fiscal la esconda

Familiares de personas desaparecidas en Veracruz, Xalapa y La Antigua creen que en la zona norte de la ciudad puede haber una gran fosa clandestina con víctimas de la delincuencia organizada y ausentes. Por eso desde hace dos días recorren esos puntos en la búsqueda de indicios de inhumaciones.

Lourdes Rosales Calvo es madre de Jonathan Celma Rosales, desaparecido en agosto de 2013. Ella caminó por esos terrenos en busca de su posible tumba. Aunque en el fondo “quisiera no encontrarlo allí, muerto, pero sé que sí hay gente muerta, se deben buscar y que sus familias sepan que ya han aparecido”.

Los recorridos los iniciaron el miércoles por la mañana. Un primer grupo de madres, escoltadas por personal de la Fiscalía, arribaron la zona de dunas ubicadas entre el ejido de San Julián, la laguna y el puerto seco, al norte del puerto de Veracruz.
“Nos colocamos chalecos, los elementos de la Fiscalía nos dieron todo el apoyo para caminar por esos rumbos para buscar, y nos dividimos en grupos para organizar las tareas”, relata Lourdes Rosales.

Las madres solicitaron a la Fiscalía ser llevados a ese lugar después de que en internet y en redes sociales se divulgara la presunta confesión de un ex elemento del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) quien confiesa haber dado muerte a numerosas personas inocentes y que eran sepultadas en un predio cerca de la playa y en otro conocido como “El Jardincito”.

En un comunicado, el gobierno veracruzano rechazó “el hallazgo de cuerpos inhumados de manera ilegal” en el kilómetro 13.5. Pero confirmó que “como parte del desarrollo de una investigación Ministerial, agentes Ministeriales y elementos de la Fuerza Civil realizaron distintas diligencias” en el punto mencionado. Se “niega de manera tajante” que esa diligencias “correspondan a la localización de cuerpos”.

Las personas presentes en ese lugar confirmaron que pese a que no se encontraron restos humanos, “en ese terreno no hay nadie, y se presta a todo, a mucho”, dice René Palmeros, padre de Giovanni Palmeros Arciga, desaparecido desde enero de 2014. También encontraron zapatos, playeras, restos de ropa quemada y de bolsas negras que piensan pueden estar relacionadas a las desapariciones.

Los padres, entrevistados vía telefónica, relatan que el predio está cerca de la playa, por la zona en donde se alza el basurero municipal. Se llega por medio de un camino angosto y al cual solo pueden acceder camionetas que no se atasquen en la arena.

Describieron que para llegar al terreno en donde creen que hay fosas clandestinas se debe caminar unos tres kilómetros hacia la playa después de pasar por un camino estrecho y sinuoso. En el lugar abundan los matorrales espinosos, árboles poco frondosos y muchas dunas. El paisaje es totalmente solitario.

“Allá encontramos bolsas negras, zapatos, ropa, y señales de que en unos contenedores había gente que estuvo allí tal vez viviendo”, dijo Lourdes Rosales Calvo.

Cuenta que por espacio de cinco horas, el miércoles pasado, recorrieron la extensión de ese predio que no se sabe a quien pertenece. No llevaron equipo especializado ni perros de búsqueda, como hubieran deseado. Pero sí se organizaron en pequeños grupos de búsqueda para caminar y revisar cada rincón y arbusto que vieran a su paso. Ese tiempo, reconoce, no fue suficiente para abarcar la gran extensión de arena y dunas.

No hubo tiempo para comer, “pasamos a un Oxxo y allí tomamos lo que pudimos y regresamos a la búsqueda”, retoma la madre del joven Celma Rosales, quien se hizo acompañar de más personas con el mismo problema, sus hijos desaparecidos en
medio de una maraña de investigaciones que no los han llevado a ninguna parte, y con una Fiscalía veracruzana que va a cuentagotas con los resultados.

“Por lo menos ya nos llevaron a donde pensamos que puede haber algo, eso para nosotros es un gran paso y lo tenemos que reconocer, sin embargo, lo deseable es que haya una búsqueda más amplia y profunda, que se regrese al lugar para hacer
algo más elaborado”, dijo la entrevistada.

René Palmeros, quien también recorrió esas dunas sinuosas, piensa que también “es necesario que se lleven perros o un equipo especializado que nos indique si allí hay personas enterradas”. De nada sirve recorrer el lugar caminando sin un rumbo o sólo con los presentimientos si no se aprovechan los recursos técnicos y se emplean los recursos de al servicio de las autoridades, resumió.

“Es una zona solitaria, no encontramos a nadie, si se presta para lo que pudiera ser, hasta para las fosas, si está sola completamente”, recuerda Lourdes Rosales. Esos terrenos, de hecho, dentro del área de influencia de los trabajos de ampliación del puerto de Veracruz, en donde se invertirán 60 mil millones de pesos.

En su última comparecencia, el fiscal Luis Ángel Bravo reconoció que en Veracruz había más de 500 personas desaparecidas desde hace nueve años, aunque los padres de los desaparecidos desconfían de esas cifras. El estado figura en el lugar número seis en la lista de incidencia de secuestro a nivel nacional, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

En su última visita a Veracruz, el padre Alejandro Solalinde dijo que en Veracruz hay una gran fosa clandestina con más de 100 víctimas de la violencia y los ajustes de cuentas entre bandas que trafican con la droga, el secuestro y el cobro de cuotas.
“No les diré en dónde están ni lo puedo hacer ni a las autoridades, porque son del PRI y seguramente la desaparecerán, sacarán todo y no darán nada de información, no les importa el dolor de las familias que quieren saber la verdad”, dijo.

(Con información de Blog Expediente/ Por: Ignacio Carvajal)

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